jueves, febrero 12, 2026
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Los guardianes de la cerería

El trabajo de Arnulfo Salazar Aguirre, egresado de la licenciatura en Artes visuales del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), ha sido clave en la preservación de la cultura popular y las artesanías del municipio de Jesús María, Jalisco; no sólo por el trabajo que este promotor cultural hace con la hoja de maíz, sino también por la difusión y promoción del trabajo de otros artesanos. 

Al egresar de la carrera regresó a su pueblo natal con el firme objetivo de reconocer y conservar las tradiciones que otorgan identidad a esa localidad de la región de los Altos Sur de la entidad, mediante un trabajo creativo, de investigación y de gestión cultural de la mano de alfareros de la comunidad de Los Robles y, de manera especial, con la familia Orozco, guardianes de la cerería. 

“Que esto lo conozcamos, se reproduzca y haya un sentido de pertenencia con las nuevas generaciones y lo puedan transmitir. Es un tema de herencia, de legado, pero sobre todo de amor a nuestro pueblo”, afirmó en entrevista.

Como artesano, el egresado de la UdeG realiza esculturas de pequeño y mediano formato con la hoja de maíz. Su obra se enfoca en destacar la naturaleza y texturas del material, utilizando pigmentos orgánicos como el añil, la Santa María y el palo de Brasil para enfatizar los ambientes de escenas de la vida cotidiana rural. 

“Sé que hay artesanas y artesanos en diferentes partes de México, incluido Jalisco, que tiñen la hoja de maíz, principalmente con anilinas; su trabajo es muy bonito, pero a mí siempre me ha interesado que el material se muestre en su naturaleza, que al aproximarte a la pieza se vea la fibra, que te cuente parte de su historia el propio material, sobre todo en un campo mexicano en el que los cultivos tradicionales como el del maíz cada vez están más en riesgo. Para mí es importante que el producto del campo hable también de las personas, por eso mi trabajo casi siempre es de personajes”, explicó. 

Sus piezas le han valido cuatro veces el primer lugar en el Galardón Jalisco de la Artesanía y lo ha llevado a puestos públicos en los que ha impulsado el trabajo de otros artesanos de Jesús María, como la cera escamada, una tradición de 114 años que la familia Orozco continúa casi con las mismas técnicas para preservar la calidad

Efraín Orozco y María Salazar Gutiérrez, representantes de la tercera generación de este oficio, explicaron que esta labor comenzó con su abuelo, José María Orozco y aunque inicialmente tenía un fin puramente eclesiástico para el templo local, hoy ha llegado a diversos lugares de México y Europa.

La técnica es un proceso muy elaborado que inicia con la cera natural de abeja proporcionada por apicultores. El material se “escarcha”, se desmorona y se blanquea al sol para obtener la pureza necesaria; posteriormente, mediante moldes sumergidos en cera y luego en agua, se crean las “escamas” o pétalos que, una vez tibios, se encorvan y ensamblan para formar figuras de todos los formatos y con todas las temáticas, detalló Salazar Gutiérrez.

Para preservar esta técnica, que ha sido declarada patrimonio cultural del municipio, la familia Orozco está formando a sus hijos, la cuarta generación familiar; además de organizar talleres para que la población aprenda a realizar estas piezas y su elaboración no quede en el olvido.

Damos tallercitos y toda la gente está muy interesada; ha sido muy bonita la recepción de las personas que van a tomar los talleres y que dicen que ‘deberían de demostrar más esto, porque es un patrimonio cultural’. Esto es de todos los de jesusmarienses, no nada más de nosotros”, destacó.

El trabajo conjunto ha permitido que sus obras viajen a Estados Unidos y España, y que sean mostradas en diversos concursos, museos y espacios en México, además de ganar el Primer lugar en la categoría de Cerería en la edición 50 del Gran Premio Nacional de Arte Popular 2025convocado por FONART y Fomento Cultural Banamex, con la obra de cera Virgen de la Asunción.

“Trabajar con Arnulfo ha sido muy satisfactorio porque tiene una visión más especial sobre la artesanía. Con él hemos trabajado de manera conjunta para llevar estas obras más allá de nuestra tierra, darlas a conocer. Con lo que él ha estudiado nosotros hemos avanzado más en esta técnica, sobre todo en innovar algo de lo que teníamos hace 70 ó 80 años”, explicó.

Salazar Aguirre destacó que más que un asunto comercial, difundir estas tradiciones es una apuesta por mantener la identidad regional.

“Sí hay una preocupación por mantener esas expresiones de lo identitario, sobre todo en una época en que el mundo, en su afán globalizante, tiende a invisibilizar o a generalizar las expresiones culturales”, subrayó. 

Los pobladores de Jesús María estamos conscientes de nuestras raíces culturales, estamos orgullosos y trabajamos. Parte del éxito con esos trabajos en las diferentes disciplinas artesanales es que la gente lo asume como suyo, no sólo es un impulso de un promotor cultural o de un gobierno en turno, sino que la gente realmente responde y se lo apropia”, concluyó.

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