Con el objetivo de garantizar que la educación superior sea accesible, el Centro Universitario del Norte (CUNorte) impulsa el proyecto de la Casa del Estudiante, un espacio que brinda alojamiento, alimentación y acompañamiento integral a jóvenes provenientes de diversas comunidades indígenas y estados del país.
Anabel Robles, Coordinadora de Extensión del CUNorte, explicó que se trata de un proyecto con sentido social, «muy noble y humano que tiene el centro universitario para poder extender una mano y un apoyo a todos los estudiantes que así lo deseen y que vienen a estudiar”.
“La vivienda es el activo por el que los alumnos entran ahí, pero procuramos ser más que eso, ser un hogar para ellos”, agregó.
Actualmente, la Casa del Estudiante alberga a 40 estudiantes, luego de una ampliación reciente de capacidad. “Por instrucciones de nuestra rectora, aceptamos casi un 20 por ciento más de lo que se estaba aceptando”, explicó Robles.
“Tenemos 22 estudiantes indígenas que representa casi 60 por ciento de la ocupación, no solo del pueblo wixárika, sino de otros siete pueblos originarios de todo el país”.
Entre los grupos representados se encuentran wixárikas, tepehuanos del sur, náhuas, cocas, tlapanecos, mazahuas y cascanes, lo que convierte a la casa en un espacio multicultural.
Además, hay estudiantes provenientes de distintos estados como Aguascalientes, Baja California, Ciudad de México, Durango, Guanajuato, Estado de México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Veracruz, Chiapas y Guerrero.
Aunque el proyecto tiene más de una década de existencia y en un inicio era manejado por el Gobierno del Estado, fue en 2018 cuando pasó formalmente a la administración del CUNorte.
Desde entonces, la convocatoria se renueva cada calendario escolar, ajustándose a las necesidades de los estudiantes.
“Cada ciclo escolar la estamos renovando porque luego van cambiando también las necesidades de los muchachos, algunos ya tienen prácticas, trabajos y van dejando la casa por diferentes situaciones”.
También se han realizado mejoras en materia de seguridad y accesibilidad. “Se acaba de aperturar un ingreso al centro universitario muy cercano a la casa del estudiante para que no se expusieran y caminaran por fuera, sino que entren de una manera más segura, iluminada y con un guardia de seguridad”, dijo la encargada.
Además del alojamiento, el proyecto busca impulsar la formación integral de los jóvenes. “Tratamos de involucrarlos en las actividades del centro universitario, tanto académicas, deportivas como sociales, para que puedan salir de la universidad con una formación totalmente complementaria”.
Entre los planes próximos se contempla la implementación de actividades directamente en la Casa del Estudiante. “Estamos por llevarles talleres de oficios, deportivos y culturales, para que ellos puedan ser partícipes”.
Uno de los principales objetivos a futuro es la construcción de una segunda etapa de la Casa del Estudiante, debido a la alta demanda.
“Es un proyecto del que estamos muy orgullosos, estamos poniendo todo nuestro esfuerzo y para contar con esta segunda etapa”.









