Las coloridas y simbólicas cartas de la lotería mexicana, que por generaciones han formado parte de la memoria colectiva, han cobrado nueva vida en una serie de microcuentos creados por Jorge Martínez Ibarra, académico del Centro Universitario del Sur (CUSur) de la UdeG, quien transforma estos iconos populares en relatos cargados de imaginación, identidad y reflexión social.

El autor reinterpreta figuras de la lotería para explorar emociones, conflictos y realidades cotidianas, demostrando que la tradición también puede ser un punto de partida para la creación literaria.

“Siempre me ha gustado escribir; escribo crónicas en el medio Letra fría desde hace un par de años, y surgió la posibilidad de escribir en La Gaceta del CUSur. Decidí hacer cuentos cortos, con una lógica que implicara un reto interesante de creatividad, en este caso, de la lotería, porque son muchos temas, hay que echarle mucha cabeza al asunto, escoger temas diversos; son 54 cartas, esto implica escribir 54 microcuentos”, comentó.

El reto, explicó Martínez Ibarra, es interesante porque hay cartas que pueden ser menos complicadas para escribir, pero hay otras más complejas, que requieren de mayor ingenio.

“Ha sido muy interesante el proyecto, me ha demandado mucha imaginación, creatividad, tiempo; pero creo que ha valido la pena y eso me ha permitido también alejarme un poco del ámbito académico, porque al final, los cuentos tienen que ver más con la cotidianidad; por eso, el proyecto ha sido muy interesante”, comentó.

Hasta el momento ha publicado tres (“El diablito”, “La mano” y “El borracho”); tienen una periodicidad quincenal y la idea es que al finalizar, se publique un libro.

“En ‘El diablito’, lo que me inspiró fue un niño que está en una pastorela como un diablito que no es visto, un niño olvidado que de pronto se convierte en el protagonista de la historia de manera chusca. ‘El borracho’ habla de un borrachito de una zona rural que despierta con resaca, pero tiene que ir a ordeñar vaca. ‘La mano’ habla de un niño que nació siendo zurdo en un lugar muy pequeño, que lo veía casi como una maldición y crece con ese estigma hasta que se da cuenta que en ciertos espacios y circunstancias, como al jugar béisbol, ser zurdo es una ventaja. Cada cuento refleja una historia real o ficticia”, relató.

Compartió que es su primer intento de publicar cuentos cortos, y que es un pretexto para seguir incursionando en la literatura.

“Desde una perspectiva, no como especialista, ni como experto, sino como un aficionado a quien le gusta mucho leer y plasmar las inquietudes que tengo”, señaló.

Las tres primeras entregas de la serie pueden consultarse en los siguientes enlaceshttps://gaceta.cusur.udg.mx/el-borracho/https://gaceta.cusur.udg.mx/el-diablito/https://gaceta.cusur.udg.mx/la-mano/

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