Mi primer acercamiento a la pintura fue en un Centro Cultural en Zapopan, que ahora se le conoce como galería Javier Arévalo, en la Basílica. Pero desde niño siempre me gustó; me llamó la atención trabajar con plastilina, dibujar en los cuadernos. Siempre me la pasaba dibujando en la escuela, casi ni prestaba atención a las clases.