Y los neófitos tomaron la web

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A través de internet los políticos mexicanos están comenzando a romper una de sus tradiciones: comienzan a dar la cara, aunque sea para extender a través de esta herramienta otra de sus costumbres; prometer sin comprometerse. A través del portal Facebook y otras redes sociales como Myspace, candidatos a diputados y alcaldes en México están buscando repetir algo del éxito obtenido por Barack Obama durante su campaña presidencial. Una tendencia que ya fue advertida por la experta en internet Eva Domínguez: “La victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos es y seguirá siendo uno de los fenómenos más analizados desde todos los puntos de vista posibles”, dice la colaboradora del diario La Vanguardia.
Sin embargo, invadir las redes sociales con su presencia no es igual a cambiar de mentalidad en cuanto a su comunicación política. El crítico de medios ílvaro Cueva, señala que los políticos mexicanos han trasladado a internet tácticas de desprestigio y campañas negras. El editorialista del grupo Milenio señala que los usuarios mexicanos de la red no son el público pasivo al que solían dirigirse los políticos. “No somos tontos. Pensamos. Internet es importante en cualquier democracia, pero hasta en internet existen las diferencias y quienes navegamos por sus redes sociales las conocemos y no nos dejamos llevar por cualquier material”.
Un usuario de la red social Facebook puede encontrar un mensaje como el que sigue firmado por uno de los cientos de candidatos a un puesto de elección popular: “(…) quiere ser tu amigo. Soy candidato a alcalde de (…) y mi principal preocupación es proteger los empleos de los (…) para superar la actual crisis económica. Aceptar. Negar.” Otro usuario, esta vez del servicio de videos You Tube, puede encontrar en la parte derecha de su pantalla un anuncio del partido político en el poder que muestra una liga a su “canal” de videos en You Tube, donde el líder nacional habla directamente a la cámara y enuncia no tanto sus propuestas sino las fallas de sus rivales. En internet los candidatos ven de esta manera un campo aparentemente libre de las restricciones del Instituto Federal Electoral. Disponen de herramientas como las aplicaciones conocidas como cookies, fragmentos de información sobre los sitios de internet que un usuario visita y que se guardan en el disco duro de su computadora, que permiten personalizar la publicidad y también la propaganda. Ante esta formidable herramienta, más precisa y efectiva que una encuesta telefónica, los partidos políticos mexicanos se han lanzado al control de las pantallas de los electores mexicanos como un preámbulo a la conquista de su voto el próximo 5 de julio. En cualquier momento de la navegación por el sitio Facebook el usuario se encontrará la barra de publicidad de la red social. Ahí, entre anuncios para escuelas de modelaje, tips para obtener un vientre plano y otras ofertas similares encontrará las fotografías retocadas y los rostros sonrientes de los candidatos a diputados federales, locales, presidentes municipales e incluso de los candidatos a las gubernaturas en disputa, como la de Nuevo León.
Ante la ingente cantidad de anuncios que en la red proliferan en época electoral, el usuario mexicano tiene pocas alternativas de escapar de dicha publicidad sin dejar de usar servicios como el Messenger de Microsoft, que reporta tener en México 17.9 millones de usuarios. El debate y las contradicciones sobre los alcances del uso de internet en las campañas electorales se dan al interior del Instituto Federal Electoral en la figura de Marco Antonio Gómez Alcántar, consejero electoral presidente de la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos y Radiodifusión.
El pasado 15 de mayo, el consejo general del IFE mostró públicamente las contradicciones internas que suscitan la regulación de las campañas y de los actores políticos en internet. Mientras que para el presidente de la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos, los anuncios personalizados del gobernador Enrique Peña Nieto no son violatorios de la ley, ya que el ingreso a la página es voluntario, para la representante panista ante el consejo, el Consejo General del IFE ya había sancionado casos similares. Así lo reportó el diario La Jornada: “La panista (Dora Alicia Martínez) reprochó al consejero Gómez Alcántar la ambigí¼edad de sus conceptos sobre internet, porque el Consejo General ya había aprobado criterios para sancionar la inclusión de currículos de los alcaldes”.
La polémica del consejero no terminó ese día y el pasado 21 de mayo, Marco Antonio Gómez perfiló, en una editorial en diario Milenio, lo que según su criterio, son los lineamientos para que el IFE regule las campañas electorales en internet. “Para lograr explicar el debate que se ha generado en torno a las facultades del IFE en relación con internet, es necesario precisar que el IFE no pretende regular ese medio ni mucho menos”, argumenta el consejero Gómez, “y por ello es necesario precisar que las redes sociales y sitios comunitarios, como YouTube, son medios de comunicación sujetos de regulación interna en el país donde operan. Por ello atienden solicitudes de retiro de contenidos que violen derechos de autor, contengan delitos o, según se estipula en el contrato de operación de YouTube, ‘difamen’”, señala en su texto.
De acuerdo al estudio de 2008: “El siempre cambiante usuario de los medios. El impacto de internet”, de la Universidad del Sur de California, el usuario promedio de internet “confía más en sus amigos y contemporáneos que en los expertos, tiene poco interés en las fuentes directas de información y consume ésta a través de servicios automáticos”. Frente a esta dinámica comunidad tendrán que dar la cara los políticos mexicanos que se niegan a dejar atrás viejas tácticas como la guerra sucia.

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