Virgilio Caballero

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La aparición masiva de la TV digital se encuentra a una gran distancia de los hogares mexicanos, pero su discusión ya ha iniciado debido a que las empresas mexicanas han comenzado su experimentación. ¿Cuáles son las implicaciones tecnológicas, educativas y de Estado que se avizoran? El connotado experto mexicano, el doctor Virgilio Caballero Pedraza concedió una entrevista exclusiva a La gaceta para exponer algunas reflexiones.

La televisión digital tiene mucho tiempo de experimentarse en varios países del mundo, pero en México su aparición es relativamente nueva, ¿en dónde nos ubicamos?
No tenemos una política de digitalización porque estamos a la espera de ver qué modelo tecnológico se sigue o se aplica en nuestro país. El de Estados Unidos o el de Europa. En el fondo es una pregunta bastante fútil, ya que nosotros seguimos los patrones mexicanos como por definición y a la vez no hay ninguna posibilidad de que sigamos un patrón europeo para resolver el problema de la digitalización, hay, además de una ausencia de política, un planteamiento más preocupante, el de que esta política se inicie cuando les convenga a las dos televisoras que monopolizan el 92 por ciento de las señales de televisión: Azteca y Televisa.
Dichas televisoras tienen planeado para el 2030 empezar a digitalizar sus propias señales de televisión, el problema de fondo es que tienen que cambiar 40 millones de televisores en la república mexicana, las señales digitales de televisión y de radio son señales abiertas, no son señales restringidas, no viajan por cable, sino por espectro radio eléctrico que bajan a la tierra por el aire de manera que son por definición señales que todo el mundo puede recibir. No obstante, los televisores que tenemos en casa no están preparados con los artilugios internos que les permitan decodificar la señal digital, recibirla, interpretarla, traducirla o convertirla en lenguaje que todos comprendamos. Por eso es que Televisa y Azteca, ante la necesidad de cambiar 40 millones de televisores, están dándose su tiempo.
El retraso tecnológico que vive el país en telecomunicaciones es muy grave comparado con el resto del mundo, por ejemplo, en agosto próximo, los Estados Unidos van a llevar a cabo lo que llaman el apagón analógico que implica que ya no se empleará más ese tipo de señales ni ese tipo de aparatos para recibir señales analógicas y por lo tanto nuestro país se va a quedar todavía más rezagado.
México destina al desarrollo de la tecnología de la telecomunicación 450 dólares en promedio en relación con el producto interno bruto; en comparación, Japón invirtió mil 876 dólares en el mismo año y los Estados Unidos invirtieron alrededor de mil 700, en inversiones para desarrollar toda la parte tecnológica de la telecomunicación. Otros países, incluso semejantes al nuestro como Brasil, Chile o Argentina, van más adelante que nosotros.

Está demostrado que la televisión digital magnifica la percepción de los sentidos, ¿puede modificar la forma de pensar con base en la diferencia con que vemos analógicamente y la vemos ahora en alta definición?…
La puede hacer más atractiva respecto a la tontería, el contenido está ya dado como estulticia, es decir, como tontería, la basura que le dan al pueblo de México los monopolios de la telecomunicación y de la comunicación electrónica, desde luego que será la misma con digitalización o sin ella, ya es tontería, tiene usted razón en su sugerencia de que a lo mejor la basura se hace más atractiva, en la medida en que es de mayor calidad la imagen, de mejor calidad el sonido, de mayor definición las figuras que vemos, probablemente ese peligro aumente potencialmente a partir de la mejora de la calidad de la imagen.

¿En qué proporción y en qué conductas podrían cambiar los receptores que no alcancen a brincar el atractivo de la imagen digitalizada?
Yo creo que los receptores que no alcanzan todavía a saltarse esa tranca tienen otra vía que tenemos que recuperar, que es el de la educación; no es casual que al mismo tiempo que el sistema educativo en nuestro país se desplomó, la televisión haya subido en su influencia, la televisión privada como Televisa y últimamente Azteca
Recuperar el sistema educativo, acabar con el sindicalismo corrupto que ha contribuido decisivamente a envilecerlo a derrumbarlo, es una tarea que los ciudadanos, la política debe dejar de eludir, y es la otra vía para recuperar a esa conciencia ciudadana extraviada que cree todavía en Televisa.

Digamos que en términos de la democracia, la alta definición, la televisión digital, ¿son compatibles? Es decir, ¿se puede aspirar a que la tecnología armonice con las aspiraciones democráticas?
Está demostrado que son perfectamente compatibles con la antidemocracia, y que contribuyen cotidianamente a impedir que el país se democratice, así como están, analógicas o digitales, son el instrumento más difícil de vencer, para hacer avanzar al país en la democracia.
El rechazo tecnológico al que yo me refiero tiene que ver con que estos recursos siguen estando en manos de una minoría, no ayudan al desarrollo de las regiones, ni de los pueblos, ni de las industrias, ni de las pequeñas y medianas empresas, ni de la educación, ni de los jóvenes para bien; por ejemplo, solamente seis millones de mexicanos utilizan en su casa el internet, de un país de 108 millones de habitantes, es decir sigue siendo un recurso extraordinariamente restringido, a pesar de las potencialidades fantásticas que el internet tiene para movilizar a la sociedad. Entonces esta ausencia de expansión, esta limitación del alcance de estos medios, es parte de la antidemocracia.

La accesibilidad por ejemplo para televisoras comunitarias, ¿podríamos decir que faltan años luz para que se realice algo así?
Yo se lo pondría en estos términos: cuánto tiempo necesitamos para emparejarnos con los 30 o 40 años que llevamos de retraso en relación a otros países en cuanto al uso de las nuevas tecnologías de la comunicación, además, considerando que el tiempo que nos tardemos en recuperarnos, no va a ser tiempo perdido para ellos, ellos van a seguir avanzando, y van a avanzar a mayor velocidad de lo que lo han venido haciendo. Los investigadores, han coincidido en señalar que cada vez vamos más rápido. ¿Hacia dónde? En México parece que al vacío. Por lo tanto los que ahora nos llevan 30 años de ventaja, en cinco años nos llevarán 40 o 50 y nosotros no hemos iniciado la carrera por alcanzarlos…