Unas campañas inmaduras

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Canciones “guapachosas” en ritmo de cumbia. Candidatos que bailan tribal o quebradita. Promocionales en los que se apela a las groserías para supuestamente reflejar el malestar ciudadano. Uso de actores o comediantes… Los partidos políticos están echando mano de lo que sea para llamar la atención de los potenciales votantes rumbo a la elección del 7 de junio.

Aunque en países con democracias consolidadas este tipo de material propagandístico sería motivo hasta de mofa, en realidades como la mexicana, donde los electores aún tienen un nivel de crítica bajo, sigue siendo efectivo, de acuerdo con el catedrático del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) y experto en mercadotecnia política, Andrés Valdez Zepeda.

“Es un inicio de campaña muy tradicional. Con poca innovación y creatividad. Sin embargo, el uso del humor y de cuestiones lúdicas tiene que ver con una estrategia de persuasión. Generalmente se cree que este tipo de campañas electorales que no están sustentadas en ideas o propuestas, se desperdician. Pero hay estudios o investigaciones académicas que señalan que es lo contrario. Reciben a veces mayor atención, generan polémica, y finalmente logran posicionamiento político. Podemos decir que el humor se utiliza como estrategia para visualizar o posicionar tanto a candidatos como a partidos. En este caso tiene que ver con el subdesarrollo de un mercado electoral”.

Señaló que los mercados tienen tres etapas: la emergencia, el semidesarrollo y la consolidación. Un mercado electoral inmaduro acepta ese tipo de propaganda, pues a la gente le parece atractiva y le pone atención.

Un ejemplo de lo anterior es el comercial de un candidato a diputado federal de Guanajuato, quien al recordar su experiencia como regidor y alcalde baila al ritmo de tribal —un género musical regiomontano que mezcla cumbia con ritmos electrónicos— ataviado con una texana blanca, pantalones claros entallados, camisa azul y botas chúntaras (así se le conoce a un peculiar calzado con puntas largas y curveadas).

Pero ese no es el único caso. Otro candidato a diputado federal pero de Chihuahua, parodia una canción titulada “El serrucho”, y en un anuncio de un partido, el comediante Héctor Suárez personifica al clásico personaje conocido como “El no hay”, popular en los años 80.

En otro video publicado en redes sociales, un candidato independiente de Nuevo León pelea en un ring contra luchadores enmascarados que simulan ser “los partidos tradicionales” (El Demonio Tricolor y El Averno de Sangre Azul), enarbolando el lema: “Los rudos siempre serán rudos y los rudos siempre te van a traicionar”.

“Contrariamente a lo que se piensa, se cumple el objetivo de visualización y de posicionamiento de la idea o mensaje. En un mercado electoral más maduro, en el que la gente es más crítica, más analítica, podemos decir exigente, este tipo de mensajes electorales no tienen ningún sustento ni ninguna aceptación. Podemos decir como conclusión que también somos corresponsables como sociedad al hacer eco y hacer atractivos este tipo de mensajes, porque estudios académicos señalan que el humor como estrategia electoral es más persuasiva que la razón, porque el humor va relacionado con la emoción, tiene que ver con tocar fibras que generan una sensación de bienestar o polémica. Contrario a lo que la razón podría aconsejarnos, son relativamente exitosos”.

Groserías y más
En un promocional de un partido, ciudadanos que caminan por las calles de la capital del país son abordados para cuestionarlos sobre el enriquecimiento y la adquisición de relojes con piedras preciosas o propiedades por parte de funcionarios de otro “color”. Al exponer los antecedentes, responden con groserías: “No tienen madre. Son ching…ras”. El partido aludido contraatacó con mensajes en los que presenta actos de corrupción de políticos del otro bando.

Andrés Valdez dice que esta práctica “es utilizada en campañas de Estados Unidos. Se le denomina estrategia de los puntos de ira”. Luego afirma lo siguiente: “Pregúntate qué es lo que le enfada o molesta a los electores. Si es la corrupción, la ineficiencia, la inseguridad o la carestía de la vida. Y a partir de ahí genera tu estrategia. Lo que molesta en México es la corrupción. Lo que trata de hacer esa publicidad es mover el descontento social de los electores, conducirlos a la urna y transformarlo en votos. La corrupción como tema para tratar de manchar a los adversarios se sustenta en el principio del carbón: si no quema, al menos tizna. Y en una campaña negativa el objetivo es manchar al opositor”.

Otra estrategia cuestionada, ha sido la de un partido que ha echado mano de regalar tarjetas de descuento en comercios y restaurantes, publicitar su logotipo en papel para envolver tortillas, obsequiar juegos de geometría y anunciarse en los cines con pequeños cortometrajes.

Valdez Zepeda indica que las autoridades electorales deberían enderezar el brazo para dar una muestra de fortaleza institucional. “Coincido en que ha violado de manera reiterada la normatividad y que la autoridad electoral debería darse a respetar, y cumplir y hacer cumplir el ordenamiento. Creo que ha sido el jugador rudo de esta contienda y deben meterlo en cintura, porque pone en duda la credibilidad y la poca confianza que todavía existe en la clase política. Creo que el instituto si no saca la tarjeta roja, debería sacar por lo menos la amarilla. Para generar un precedente y para poner orden en esto, la roja sería una decisión acertada”.