Una suma de sexos

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De acuerdo a las estadísticas en el mundo, del seis al ocho por ciento de la población general tiene una orientación bisexual, pero existe un subregistro de personas que no lo reconocen, lo niegan o lo desconocen.
Para la investigadora del Departamento de Salud Pública, de la Universidad de Guadalajara, Laura Flores González, el grupo conformado por personas bisexuales debe luchar y trabajar de manera particular por un reconocimiento, ya que son parcialmente visibles por la sociedad jalisciense.
“En la educación en sexualidad a la sociedad, información y orientación, tendrían que hacer un trabajo muy particular por grupos, educar poco a poco a la sociedad en la bisexualidad, en que sí existe, en que es una orientación más. En la parte de derechos, luchar junto con los otros grupos a los que tampoco se les reconocen muchos derechos”.
Para la sexóloga, terapeuta sexual y académica del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), los grupos bisexuales, tanto en el ámbito mundial como en Guadalajara, sí están organizados, pero aún predominan en la sociedad los mitos y la ignorancia en cuanto a qué es la sexualidad erótica y la orientación sexual.
“Muchas personas creen que la bisexualidad no existe. Algunos piensan que es una indefinición, que son personas indecisas, inseguras e incluso algunos dicen que son gays frustrados, pero la realidad es que la bisexualidad sí es una orientación diferente a la heterosexualidad y de la homosexual”.
Flores González añadió que “los grupos de personas homosexuales, tanto gays como lesbianas, han trabajado bastante para ser aceptados por la sociedad y mucha gente considera que los homosexuales existen, pero yo pudiera decir que muchas veces inclusive no le dan el mismo reconocimiento al lesbianismo que al homosexual hablando de los hombres”.

¿Etiquetas sexuales?
A pesar de que en Guadalajara existe un movimiento fuerte y consolidado LBGT (Lesbiana, Gay, Bisexual y Transgénero), la bisexualidad no existe como una entidad colectiva, dice Trilce Rangel Lara, estudiante de séptimo semestre de la licenciatura en Antropología, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades y quien ha realizado durante este año la investigación “Invisibilidad de la bisexualidad en Guadalajara”, tema presentado en el marco de la II Semana universitaria por la visibilidad bisexual, organizado por la Red Universitaria de la Diversidad Sexual.
Rangel Lara indicó que: “La bisexualidad está cubierta de mitos y estigmas, como la indecisión y desde la teoría está planteada como la ruptura total, como esa posibilidad de cuestionar al otro o increparlo. A la vez, desde el psicoanálisis, la bisexualidad es la sexualidad innata. Con mi investigación quería encontrar en dónde estaban los bisexuales”.
De esta manera, la estudiante localizó un colectivo bisexual, únicamente integrado por una persona. En cambio, en las redes sociales existe un grupo con 200 miembros de edades entre 15 y 30 años. Al convocarlos en dos ocasiones a reuniones para consolidar de manera física el grupo, nunca asistieron. “Nunca aparecía ninguno de los 200 sujetos que estaban presentes en Facebook. Mi inquietud era por qué en internet sí hay una visibilidad, pero en físico parece que no existe”.
Rangel Lara, quien cuenta con dos ponencias a en el ámbito nacional y una mención honorífica en la cátedra UNESCO, refirió que su “invisibilidad”, como ella lo llama, se puede deber a mitos, estigmas y prejuicios.
“Creo que tiene que ver con estructuras que se promueven, como el candado a la familia. Considero que en el caso de los homosexuales existe una identidad anclada. Hay una comunidad fuerte que los recibe, les da sustento, encuentran un anclaje en caso de rechazo de la familia, mientras que la bisexualidad no; declararte bisexual para muchos significa rechazo, porque es declararte en contra de la comunidad homosexual y heterosexual”.
Al entrevistar a personas con preferencias del mismo sexo, con la creencia de que el colectivo homosexual daría apoyo a los bisexuales, Trilce Rangel encontró respuestas como: “Es una traición a los homosexuales”, “son closeteros y traidores”, “a un bisexual no le puedes pedir fidelidad”.
Cuando charló con personas atraídas sexualmente por hombres y mujeres, encontró respuestas como: “Puedo vivir mi sexualidad, pero definirla me cuesta”. Para la estudiante significa que la bisexualidad en ocasiones no tiene cabida, porque sólo son reconocidas dos “etiquetas”: homosexual y heterosexual.
La estudiante del CUCSH concluyó que no hay una red consolidada de bisexuales en Guadalajara y propone “borrar al sexo como nuestro eje articulador y pasar a una etapa en que simplemente seamos sujetos que podamos debatir y exigir como iguales, sin posibilidades de discriminación”.
La II Semana universitaria por la visibilidad bisexual, celebrada del 19 de 23 de septiembre, en el auditorio Silvano Barba, del CUCSH, integró en su programa una serie de conferencias y exhibición de películas sobre el tema.