Una procesión en contra de la discriminación

“La procesión de la Santa Mentira” será la próxima obra que se estrene en la Sala Digital del Conjunto Santander de Artes Escénica, este viernes 9 de octubre

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Foto: Cortesía Nación Imago

La violencia de género, la discriminación a grupos minoritarios, hacia la mujer y la comunidad LGBTTTIQ +, así como la crítica a instituciones de poder, son algunos de los temas que aborda La procesión de la Santa Mentira, monólogo de teatro cabaret que será transmitido a través de la Sala Digital del Conjunto Santander de Artes Escénicas.

Se trata de un espectáculo de teatro cabaret que se caracteriza por tratar temas tabú a través del humor, que es una herramienta para buscar la reflexión y la catarsis en el espectador.

En la historia hay una peregrinación a semejanza de las que hay en Jalisco, multitudinarias y alegres, de la que forman parte siete personajes, incluido un maestro de ceremonias —que interpreta Copatzin Borbón. Uno de ellos es doña Trini, una especie de líder que guía a todos, quien cuenta sobre la Santa Papa, el milagro que van adorando. Se trata de una papa que crece en el patio de su casa y tiene cara. Lo que se considera un milagro.

En este monólogo hay una crítica hacia nosotros mismos y cómo evadimos nuestros problemas y los dejamos en manos de la divinidad, comportándonos muchas veces de manera irresponsable”, cuenta Copatzin Borbón.

Tonantzin, la madre de todos los mexicanos y dioses, aparece para llamar la atención sobre lo que se hace en la sociedad, el país y el estado, a semejanza de una madre cariñosa y regañona.

La dirección corre a cargo de Tito Vasconcelos y la producción, de Laura Iveth López Marín. El grupo que lo presenta es Axolote Artes Escénicas, que surge en Guadalajara en el año 2010 con la intención de hacer teatro cabaret, un género poco producido en la ciudad.

Su objetivo principal es hacer teatro de calidad profesional que busque una transformación social a través de la comedia. Sus miembros fundadores Arcelia Maisterrena, Laura López Marín y Copatzin Borbón.

Los boletos para la temporada del 9 de octubre al 8 de noviembre cuestan ochenta pesos cada uno, y después de la compra la persona tiene 48 horas para ver el monólogo. Posteriormente, a partir del 9 de noviembre, el boleto costará 120 pesos.

¿Cómo cree que los católicos conservadores van a tomar su obra?

La obra se estrenó en 2011, y estábamos temerosos, con preocupación porque sabíamos que tocábamos temas complejos en una sociedad conservadora como la tapatía. En verdad estábamos preocupados, y más cuando amenazó un grupo muy conservador con que iban a impedir y boicotear el estreno. Afortunadamente no pasó nada, y esto ayudó mucho porque cuando un espectáculo se quiere prohibir tiene lleno total, ya que la gente quiere verlo, y al contrario, nos dieron la patadita de la buena suerte porque desde el año mencionado hemos estado en prácticamente todos los espacios escénicos de Guadalajara, con localidades agotadas, y todos los años nos piden la obra, y ya van alrededor de ciento cuarenta funciones.

Foto: Cortesía Nación Imago

¿Qué caracteriza a la obra de La procesión de la Santa Mentira?

Tiene un humor muy ácido e irreverente. Nos han llamado disidentes por la manera de abordar temas polémicos y que no hablamos en la cotidianidad por miedo, por respeto, ni en cenas de Navidad.

¿Qué retos implica la interpretación de la obra?

Hay que tener un oído y una voz bastante afinada porque hay que cantar. El cabaret se distingue también por la música que es parte fundamental del espectáculo, además hay que saber bailar, y tener capacidad de improvisación, ya que en el teatro cabaret el público tiene la palabra todo el tiempo y puede interpelar al actor. No es como el teatro tradicional en el que existe la cuarta pared y el actor no tiene una comunicación directa con la gente. Por ello hay que estar bien informado, y estar al pendiente de las noticias locales, nacionales e internacionales.

Pero esta vez no va a haber participación del público…

Exactamente, es uno de los retos al llevar la obra virtual, ya que el teatro se volvió un estudio de televisión donde no había público, pero sí cámaras que estaban grabando el espectáculo, entonces hicimos un juego: una llamada por video con la actriz Susana Evans para poder mantener esta sensación de la improvisación.