Una planta satanizada

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Pronunciar su nombre es casi un tabú, a veces se hace con eufemismos; acercarse a ella es peligroso, pues consumirla atraería problemas legales. Ha sido durante siglos un elemento importante en rituales de distintas culturas, pero algo prohibido desde hace apenas algunas décadas.
Hay quienes aseguran que es una de las medicinas más eficientes para tratar o prevenir algunos males que aún se encuentran sin remedio. Inhalada, bebida o frotada, siempre en dosis pequeñas: es la marihuana, según los estudiosos de la herbolaria, una sustancia benigna para la salud. Â
Entra al cuerpo en forma de humo y después comienza el trance. Un agudo sabor, para unos dulce, para otros nauseabundo; rugoso en la garganta, que seca la boca al instante. Los músculos se relajan pero a la vez se contraen; cae la mandíbula y a veces brota la risa. Enrojecen los ojos, los vasos sanguíneos se dilatan, los sentidos se agudizan, las pulsaciones aumentan. Para algunos llega la etapa reflexiva, y entra la nueva perspectiva del mundo; la mente se dispersa, hay una sensación de tranquilidad. Para entonces el humo denso y penetrante ya posee todo el entorno. Así describe un consumidor de la planta, la sensación que produce.
Fue precisamente a causa de esa sensación que el uso de la marihuana o cannabis, como es su nombre científico, a pesar de los beneficios que se descubrieron que aporta, se convirtió en una sustancia prohibida en distintas partes del mundo.
Dicha sensación es causa del la sustancia THC9 o tetrahidrocannabinol, principal componente de la marihuana. Comenta al respecto Gregorio Nieves Hernández, responsable del laboratorio de etnobotánica de la Universidad de Guadalajara, y experto en los usos tradicionales de las plantas, que esta sustancia “es un alcaloide que incide directamente en las partes motoras del cerebro y en algunas reacciones del mismo organismo. Tiene propiedades analgésicas y sedantes para bloquear el dolor ocasionado por algunas lesiones”.
Pero, ¿cuándo es benigna y cuándo es dañina? Comenta el investigador que “es buena cuando se usa con el fin de controlar un malestar –nuestros papás y abuelos la han usado como fomentos para los golpes, para las reumas– pero también en algunas cuestiones médicas la usan para controlar enfermedades psíquicas. Pero cuando las plantas hacen mal no es por el uso, sino por el abuso. Cuando tenemos nuestra salud estable, y la utilizamos para que haya un desequilibrio emocional, ahí es cuando ya existe un abuso”. Concluye el investigador argumentando que si se fuma, se frota o se toma en té, para que cause un efecto positivo, “se debe de utilizar a lo mucho un gramo”.
La controvertida planta, comenta el investigador, “se estuvo usando y cultivando libremente hasta los años 30…. pero el mundo, a partir de los 50 y 60 empieza a hacer un abuso con el cannabis, porque vieron que producía una sensación muy especial. Ahí es donde los gobiernos, viendo esa otra cara de la planta, empiezan a crear leyes para limitar el cultivo y el uso”. Fue en 1925 cuando la marihuana se penalizó en casi todo el mundo.
El cannabis tiene un pasado más enigmático. La Asociación Internacional por el Cannabis como Medicamento, atribuye la prohibición a los grupos religiosos oscurantistas: “La prohibición, fruto de integrismos morales y religiosos y auspiciada por intereses económicos, pronto chocó con los pronunciamientos contrarios de reputados médicos e instituciones”. Sin embargo, estas personas que aún defendían los usos terapéuticos de la marihuana, fueron objeto de una campaña de descalificación, lo mismo que sucedió con la planta; se le adjudicó el calificativo de droga perjudicial en extremo para la salud, generadora de todo tipo de deterioro físico y conductas antisociales, olvidando los usos benéficos.
Se ha cuestionado sobre la legalización del cannabis en más países del mundo, incluso en México. Algunos de los argumentos, además de los usos terapéuticos son que acabaría con el problema del narcotráfico. Mas aún no ha habido solución alguna.
En Holanda y Estados Unidos se lanzará próximamente al mercado marihuana en cápsulas, que llevará el nombre de Namisol, y será vendida en las farmacias con receta médica. El mercado de estas cápsulas serán enfermos de cáncer, esclerosis múltiple, migraña, Alzheimer, y mal de Parkinson, pues se demostró que las propiedades de los cannabinoides de la planta, son eficientes en las enfermedades motrices, además de sedantes. De lanzarse al mercado en México, la capsula será “una droga más de las que se venden en las farmacias”.

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