¿Una nueva revuelta en 2010?

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Los académicos no descartan la posibilidad de una nueva revolución en el 2010. Debaten si el descontento es insuficiente para un movimiento similar al movimiento que inició en 1910. “Incluso empezamos a establecer parangones entre el ocaso porfirista y la situación actual con condiciones extremas que pueda generar una nueva lucha armada”, afirmó Eugenia Meyer, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Hambre, inseguridad, carencias básicas de salud, educación, negación de un estado de derecho, del fundamental laicismo de nuestro país por el que tantas generaciones lucharon, corrupción, rapiña, intereses mezquinos e individuales o partidistas convierten el panorama mexicano en una visión deplorable hacia el futuro.
Eugenia Meyer dictó la conferencia magistral “Pensar la Revolución en 2010”, dentro del XII Coloquio de Historia Comparada, que tuvo como marco la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Para la historiadora, lo que la Revolución pretendió y los logros alcanzados son dos cosas distintas, como lo son el México de 1910 con quince millones de habitantes, y el México actual del siglo XXI con más de cien millones de habitantes y una lacerante pobreza. “Cincuenta millones de pobres en este país nos duele, avergí¼enza y nos obliga a revelarnos ante el destino que los gobernantes parecen haber trazado pese a nosotros mismos, los ciudadanos”.
En 1910 se pierde el ciclo de las grandes revoluciones (otras son la Guerra de Independencia y la Guerra de Reforma), cuando el movimiento pretendió corregir los errores y las desviaciones del capitalismo sui generis de México.
“Los campesinos broncos que de diferentes lugares y con diferentes circunstancias se fueron a la bola nada entendían, en términos sofisticados de economía política, ni de estado de derecho, de lo que se trataba, entonces, de lo que se trata ahora sigue siendo lo mismo: mejores condiciones de vida, en un sistema de democracia y de justicias sociales”.

Una sociedad en crisis
Los mexicanos de hoy nos vemos como una sociedad en crisis, por lo mismo estamos dispuestos a pensar la Revolución de manera múltiple y diferente y verla como caduca ante los retos que vislumbra, señaló la historiadora. “Quizá la reflexión sobre la Revolución de 1910 de cara al porvenir debe arrancar asumiendo que éste es un hecho histórico que tenga el firme compromiso de dar paso a la reconciliación, a la tolerancia y sobre todo a buscar vías diversas para alcanzar la democracia plena y aspirar a una verdadera justicia social”.
Asumir que la Revolución se consolidó o no lo hizo, no significa que haya que venerarla como valor fuera de discusión. “Esto lleva a medir distancias entre lo que la Revolución fue, lo que queremos o quisiéramos que fuera y lo que significa objetivamente como valor entendido”.
“La Revolución mexicana fue original y una nueva forma de buscar en el pasado, en los orígenes, el discurso siempre vigente de la identidad. Los gobiernos posrevolucionarios se empeñaron en legitimarse a partir de ella, poseerla, darle apellido y transformarla en lección o cátedra, por eso se convierte con el tiempo en propiedad nacional, con tutoría de un partido que por más de 70 años gobernó al país, e irónicamente acabo siendo conservador de privilegios y ventajas para unos cuantos. Luego, ya sabemos lo que pasó y lo que padecemos”.
El PRI perdió las elecciones en el 2000, y dio paso al Partido Acción Nacional al que es imposible identificar con esa Revolución, ni si quiera con la Reforma, por lo tanto nada tiene que celebrar.
“Con todo, la Revolución es rescatable para un nuevo análisis que insiste en entender sus motivos como los puntos de cruce de las diferentes posibilidades de decisión que muestra la libertad de escoger”.
En el presente vemos a la Revolución mexicana como un asunto del pasado. Debe entenderse, a partir de la reflexión histórica que la relacione con las otras grandes revoluciones del siglo XX: La rusa, la china, la cubana y nicaragí¼ense. También con lo ocurrido en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay durante los largos años de oscuridad de las guerras sucias y las dictaduras militares.

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