Un país versado

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Chile: palabra grave de dos sílabas, que, por terminar en vocal no se acentúa. Chile: condimento mesoamericano que obtiene su nombre del náhuatl (aztecas) “chillí”; mientras que a cientos de kilómetros los incas prefirieron llamarle “confín”, en lengua quechua.
¿Acaso no hay más significados? La respuesta es sencilla e incluso obvia: Chile: país de América del Sur que se extiende a lo largo de 4 mil 270 kilómetros desde la ribera sudoriental del océano Pacífico hasta la cordillera de los Andes. Limita al norte con Perú y al este con Bolivia y Argentina. Sin embargo, algo queda en el aire: las connotaciones que una palabra puede tener a lo largo de diferentes vistas son diversas e incluso hasta difíciles de expresar, porque es justo aquí, en donde la mira ha de posarse, buscar a Chile por su cultura e historia narrativa, por su gente, por sus paisajes, por su clima que raspa como lija en la piel, las hojas de sus árboles que son tan frágiles que caen al menor suspiro del tiempo, que un meridiano hace la diferencia entre verano e invierno. Los paseantes que han sustituido su ruta habitual del Centro Histórico de Santiago por encontrarlo peligroso y el huevo que ha sido elegido como proteína hegemónica en cada platillo tradicional chileno.
Para que no existan quejas de identidad ni de superficialidad en una extranjera, cinco chilenos con diferentes profesiones, edades, estratos sociales y educación, contestarán dos simples preguntas: ¿Cuáles son las lecturas o autores esenciales para entender al país? y ¿Chile es un país de poetas y por qué?

Jorge Pinochett
Dueño de una tienda de ropa
Esconde su apellido por miedo al pasado. Todos los locatarios lo conocen como “Don Jorge” o como el señor que vende ropa usada en el segundo piso de una pequeña plaza comercial en Santiago. Con 72 años de edad, Jorge escucha a Depeche Mode en la radio y toma café con leche descremada –seguramente su doctor se lo ha prohibido o sólo es intolerante a lactosa–. No cuenta mucho de su vida, es cortante y tajante. Con una sonrisa responde y con una risa entre dientes calla. En medio de suéteres, chamarras, abrigos y faldas, su tiempo pasa. Barre, limpia la estantería y vuelve a su escritorio, un pequeño mueble de no más de un metro de altura que ha sido adornado por algunos recortes que sólo a él pudiesen interesarle. Entra gente y sale. Preguntan por algún local y no los vuelve a ver.
“Yo no leo mucha literatura, pero de los que conozco un poco y he leído es a Pablo Neruda: ¿qué otro autor? Pablo Oyarzún, que quizá se asemeja un poco más a la filosofía, pero que de igual manera su pensamiento es rico y refleja no sé, quizá su realidad y la de muchos conciudadanos. Si yo tuviese que llegar con un extranjero y comentarle sobre cómo entender a mi país, les diría que buscaran Chile, una loca geografía y a Martín Rivas”.
¿Usted cree que Chile sea un país de poetas?
Siempre se ha dicho que Chile es un país de poetas y es quizá ahí en donde más se ha sumergido. Es curioso. No tengo ni una explicación. Por ejemplo, uno podría ver a Inglaterra y pensaría que son los músicos, pero bueno no sé, puede ser el clima o la geografía tan diversa. Yo creo que es un todo.

Pablo Castillo
Músico e idealista
Santiago por las noches alcanza una temperatura promedio de 2 grados centígrados y durante el día su máxima es de 17 grados –una medida poco confiable–. El día que fue realizada esta entrevista, la gente comenzó a afirmar que la primavera llegaría y que el frío desaparecería en cualquier momento. Pablo, sin embargo, con un aire simplón, afirmaba que a pesar de que la temporada invernal terminaría en cuestión de días, el clima no mejoraría mucho y que no lo hará en un buen tiempo. Su intución seguramente la debe al cambio climático. Con una sudadera delgada y un trapo de cuadros negros y blancos, su cuerpo se ve cómodo con el ambiente a su alrededor, como si estos fueran dos escudos sobreprotectores de cualquier suceso natural.
Pablo siempre trae consigo su mochila. Por más suplicas de su “polola” de dejarla a un lado para la toma de la foto, él decide no soltarla: “Ni mi mochila ni la guitarra las suelto: viven junto a mí”. Pablo es músico y participa con su arte en cada marcha desde que el movimiento estudiantil comenzó.
“Históricamente Pablo Neruda y Gabriela Mistral, por los premios Nobel que tuvieron, pero más como recomendación personal, yo diría que lean a Vicente Huidobro o al antipoeta Nicanor Parra, que son de los poetas más importantes en Chile”.

¿Tú crees que Chile sea un país de poetas?
Sí. Creo que los alrededores son las principales influencias en que suceda esto. Todas las ciudades de Chile tienen paisajes mágicos, calles mágicas, bosques, ríos, mar, mucha playa y al final uno se da cuenta de que entonces todo eso influye en la mente de acá. Creo que todos tenemos algo de poeta; incluso la transversalidad la puedes encontrar en la música popular con Victor Jara y yéndonos más a lo gráfico, podría ser Condorito y Barrabases.

Marcelo Simonetti
Periodista y escritor
A diferencia de lo que mucha gente podría pensar, Marcelo es la excepción y no la regla. Él no encaja con el perfil físico de los chilenos: no cuenta con una barba prominente y menos con un cuerpo vigoroso y visualmente estridente. “Ernesto”, como casi nadie le dice, es reservado, bajito y hasta se creería que un poco nervioso. En su cuenta de Twitter se describe como “Escritor, periodista free-lance, puntero izquierdo, cocinero ocasional, porteño, fan de Murakami, Onetti y Cortázar”, y del último se podría afirmar que es un esnob aceptado; su computador cuenta con una calcamonía que refleja al Cronopio mayor en una bicicleta estilo francesa. Profesor de medio tiempo, Simonetti anda en cada rincón viéndolo todo, como si tratase de encontrar en cada rincón un pretexto más para escribir.
“Mira, yo creo que es bastante difícil pensar en uno o en un conjunto de textos o libros que representen a Chile, porque siempre ha sido tan variada la literatura nacional, que es difícil otorgarle la propiedad y literatura a un autor o a un conjunto de libros. En la poesía son los clásicos (Neurda y Mistral), y dentro de la narrativa de no ficción, nombraría a Joaquin Tomás Bello, que fue un cronista que hizo del fresco social casi su razón de vida. Es un escritor que dejó un legado invaluable. Luego de eso, a Manuel Rojas, que tiene una novela que se llama Hijo de ladrón, que creo que es representativa de una realidad nacional diaria. Está Patas de perro, que salió en los cincuenta o sesenta y que se ha transformado en una escritura canónica. Al margen de eso, también diría que hay un movimiento importante en el Chile reciente posdictadura, en donde hubo autores como Gonzalo Contreras, que vinieron a reverdecer lo hecho. Hay dos autores del boom latinoamericano: Jorge Eduards y José Donoso, con su libro El obsceno pájaro de la noche. Pienso que en ello descansa buena parte de la narrativa chilena. La literatura actual se define por la diversidad. Por ejemplo, Diego Zúñiga, que se ha agrupado en torno al blog. La nueva narrativa chilena trabajó el tema de lo político de una manera elusiva a lo que sucedía, pero en las generaciones actuales no veo que sea importante, porque es un tema que no es del todo creativo, porque es un tema que aún no resolvemos como país”.

¿Tú crees que Chile sea un país de poetas?
O por lo menos lo fue. Por ahí una de las críticas que se les hace al mundo escritural nacional es que los grandes novelistas no han aparecido, no a la altura de lo que fueron los poetas y es un tema que tenemos pendiente y más aún cuando hablamos de cuentos.

María Paz Montero
Profesora de secundaria
“¡Ey, Pachu!”, exclama una de las compañeras de la residencia universitaria en donde María Paz vive desde hace más de 10 años. Cuando alguien le pregunta de dónde nació su sobrenombre, ella responde con un levantamiento de hombros, en señal de desconocimiento. María Paz es una apasionada de la literatura no hispanoamericana, a excepción de la poesía. A ella cada que le hablan de Gabriela Mistral, se le iluminan los ojos. Le gustan los postres que sirven a la hora de la merienda y acepta que la gastronomía chilena tiene algunos tropiezos. Pachu vive en una de las zonas residenciales más exclusivas y costosas de Santiago. A diferencia de muchos chilenos, sigue una nutrición balanceada en cada una de sus comidas, con horario exacto, en que las grasas han quedado excluidas.
“Creo que el niño o el joven chileno se va formando con textos imprescindibles. Para mí el primero sería ‘Papelucho’, que es un personaje creado por Marcela Paz. Una saga de 10 títulos, en donde se narra la realidad chilena vista desde los ojos de un niño. Es verdad que está contando al país desde la mirada de los años sesenta y seguramente el país ha cambiado mucho desde entonces, pero también es verdad que la mentalidad sigue siendo parecida a la de esa época. Después hay algunos autores, que a pesar de que no son fáciles de entender, se deben considerar, que vendrían siendo los grandes poetas chilenos, entre los que estarían Gabriela Mistral, Pablo de Roca, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Nicanor Parra, pero estos tres últimos no son lecturas fáciles. Del género narrativo hay algunos cuentistas buenos, como Manuel Rojas, Franscisco Coloane, Martín Rivas, Pedro Prado, que van dibujando en cuentos breves la realidad de toda una sociedad”.

¿Tú crees que Chile sea un país de poetas?
Es un eslogan que se ha escuchado mucho. La verdad me parece que está fuera de sí. Creo que es demasiado pretencioso que sea visualizado así, porque en realidad nos queda algo grande ese título. Incluso en las escuelas se lee poca lectura chilena y lo que se lee son las mismas cosas y no muchas. Me gustaría pensar que fuera cierto, pero no es verdad.

Isidora Beatriz Burgos
Estudiante de medicina
A las siete de la mañana se encuentra dispuesta a salir de su hogar para recorrer medio Santiago y sentarse en un incómodo y pequeño pupitre, mientras sus profesores le enseñan diferentes partes de la fisiología humana. Estudiar medicina en esta ciudad es diferente a las demás, según dice: “Acá nosotros no trabajamos con cuerpos, sino con simuladores” y es verdad, no hace poco en uno de los anuncios de otra universidad, más pequeña que la de Isadora, se promocionaba que esa institución contaba con uno de los más prestigiosos aparatos para el aprendizaje médico. A Isi, como la han llamado de pequeña, le gusta recordar las series de televisión que veía en su niñez y odia cuando tiene una prueba pesada. Ella jamás ha ido a una marcha y no piensa hacerlo nunca; las noticias y los tumultos no le traen buenas corazonadas.
Respecto a la literatura, señala: “Por ejemplo, La araucana es un libro que nos define lo que fue el desarrollo de los indígenas y además de que es único en América, desde ahí se podría pensar en Chile. Mucho de lo que se escribe está marcado por la historia y de verdad no sólo la literatura, sino hasta las películas y la música. De autores poéticos tenemos a Pablo Neruda, Gabriela Mistral e igual de la parte de literatura podríamos destacar a Isabel Allende, quien utiliza el realismo mágico”.

¿Tú crees que Chile sea un país de poetas?
Creo que sí. Tenemos dos poetas reconocidos a escala mundial y hay más escritores, pero no sé si está tan impregnada la cultura de que la gente lea poesía o declame, no sé, pero creo que todo se debe a que tenemos autores.