UdeG apoya con atención médica y despensas a vecinos de la colonia Floresta

Los artículos que integran las despensas son destinados a familias vulneradas por el despojo y el derrumbe de sus casas

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Fotografía: Adriana González

Con el fin de apoyar con servicio médico a las y los vecinos asentados en la colonia Floresta y sus alrededores, el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) y la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas (UACI) conjuntaron esfuerzos para impulsar la Brigada de Atención a la Salud, que tuvo lugar el día de hoy, de las 9:30 a las 14:00 horas, en el cruce de las calles Jazmín y Clavel, de la colonia Floresta.

El miércoles 27 de abril, algunos vecinos y vecinas de dicha colonia fueron desalojados de sus casas, las cuales fueron derrumbadas, mediante un operativo y bajo el argumento de que las construcciones fueron edificadas de manera irregular, y que estaban en terrenos susceptibles de inundarse.

Uno de los objetivos principales es atender a esta población vulnerable, pero está también abierto a la población en general”, afirmó el Jefe de la Unidad de Servicio Social del CUCS, Jesús Mora Mora.

Fotografía: Adriana González

En la jornada participó una brigada integrada por seis profesionales de la enfermería, encargados de hacer detecciones de casos de diabetes e hipertensión arterial, y obesidad; un grupo de seis médicos encargados de dar consultas de medicina general a la población y dos psicólogos para dar atención a todos las y los niños o adultos para el manejo de emociones; además de una brigada de pruebas detección de dengue (200 pruebas) y COVID-19 (200 pruebas), informó el médico.

“Estamos trabajando para crear más brigadas consecutivas y poder ofrecer servicios a esta zona por parte de la UdeG, al menos una vez por semana. Tenemos capacidad en estos momentos de atender a alrededor de 58 personas en consulta, y realizar 200 detecciones de diabetes, hipertensión y obesidad”, declaró.

“La idea en esta primera brigada es hacer el contacto con la comunidad –dijo Mora Mora–, detectar sus necesidades y poder hacer más extensiva esta atención a la población con base en el diagnóstico del día de hoy. Si identificamos y creemos necesarios más servicios se podrían ampliar a más, e incluir los odontológicos y de nutrición, en caso necesario”.

Fotografía: Adriana González

Además, se llevaron 15 despensas integradas por productos como leche en polvo, sopas, aceites y atún; y cada semana, con base en el diagnóstico, se podrían traer más. Los artículos que integran las despensas, destinadas a familias vulneradas por el despojo y el derrumbe de sus casas, fueron recolectados previa convocatoria lanzada en el CUCS entre su comunidad universitaria.

La responsable del Programa Salud Intercultural, de la UACI, Gabriela Juárez Piña, detalló que muchas de las familias afectadas duraron días alojados en camionetas o cocheras; hubo quienes vivieron a la intemperie, expuestos al polvo, todo esto les ha impactado en su salud, por lo que fue una de las razones por la cual la UdeG impulsó la instalación de esta brigada.

Dijo que en la colonia Floresta viven personas de pueblos originarios como purépechas, mazahuas y hñähñu, además de mestizos.

Fotografía: Adriana González

Los testimonios

Una de las beneficiadas durante la jornada fue Berenice Barajas Díaz, quien vivía en una de las casas que fue derrumbada y después tuvo que mudarse con sus suegros. “Vivimos ahí mi bebé, de dos meses, mi esposo y yo”.

Llegaron a derrumbar a las 4:00 horas, habían enjaulado todo con cercas y derrumbaron las casas con nuestras cosas adentro. A mi hermano le dio una crisis de ansiedad. Mi esposo y yo tuvimos que cargarlo para poderlo sacar, si no, quién sabe lo que hubiera pasado”, contó.

“En estas brigadas de salud nos van a atender. Yo vengo a que me revisen los médicos, y en especial a mi esposo, porque ayer tenía mucho dolor en el pecho y la verdad, con un poco que nos den de despensa ya podríamos hacer una comida para alimentarnos”, agregó.

Otro caso es el de María del Rosario Agustín Escobedo, de origen purépecha, a quien no derrumbaron su casa, pero ésta se encontraba muy cerca de la zona con viviendas dañadas. “A mí no me tocó, pero sí a mis vecinos; quedamos a muy poquitos metros, y sí tengo miedo que derrumben también mi casa. Tenemos la incertidumbre de qué va a pasar con nosotros”.

María del Rosario acudió a la brigada para que le tomaran los signos vitales y le checaran la presión arterial, revisar la saturación pulmonar, la frecuencia cardiaca y el índice de masa corporal.