Tratamientos amigables

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Disminuir la contaminación y degradación en cuerpos de agua de reducida extensión puede ser posible a través de medidas económicas y que no implican la construcción de una planta de tratamiento. Una de éstas son los humedales artificiales: sistemas de fitodepuración compuestos por plantas acuáticas que absorben los nutrientes y descomponen la materia orgánica que ingresó por conducto de las descargas de aguas residuales, explicó Luis Manuel Martínez, investigador del Departamento de Ecología y Recursos Naturales del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur).

“Se hace el tratamiento de limpiar el agua a través de plantas, con la luz del sol, a diferencia de sistemas como plantas de tratamiento, en los cuales su principal fuente de energía, hasta en un 80 por ciento, es la electricidad”.

Los humedales artificiales pueden cubrir los estándares de calidad que marca la Norma Ecológica 001 y además son amigables con el medio ambiente. De acuerdo con el investigador, su desventaja es que ocupan grandes extensiones de tierra para su construcción, comparadas con un sistema convencional que precisa de una pequeña superficie: “Más o menos se requieren de cuatro a cinco metros cuadrados por habitante”.

El sistema de un humedal artificial es totalmente biológico. Los microorganismos descomponen la materia orgánica, liberan los nutrientes, oxígeno y las plantas los toman. Por ello es necesario cortar esas plantas o volumen de biomasa generada, la que luego puede ser utilizada como composta. Otro beneficio es que incrementa la fauna silvestre, ya que sirve como zona de reposo para aves migratorias.

Por las bondades de los humedales artificiales, en opinión del investigador del CUCSur, podrían ser una opción viable para limpiar, por ejemplo, la presa ubicada en El Molino, localidad del municipio de Jocotepec, con alrededor de mil 900 habitantes, la cual registra altos niveles de contaminación por materia fecal humana, misma que podría producir daños medioambientales, a la salud de los pobladores y de los animales que ahí abrevan y se alimentan (La gaceta 823).

“Esta es una comunidad pequeña, que fácilmente puede tener un humedal. Por ejemplo, en Tabasco están haciendo humedales que pueden cubrir hasta 120 litros por segundo, propios para una población de 50 mil habitantes”, mencionó el especialista.

Consideró que en Jalisco, comunidades con menos de 20 mil habitantes podrían ver viable la limpieza de sus cuerpos de agua a través de humedales artificiales. Sin embargo, en México son poco utilizados para dicho objetivo.

“Las comisiones estatales de agua potable se resisten a hacer un cambio de la tecnología convencional, que requiere altos insumos energéticos, a un sistema que tiene una fuente más natural”, añadió.
Agregó que no existe “una estrategia de gobierno que plantee estas medidas. Ya saben la superficie que se requiere y que al largo plazo costarán menos. Falta que realicen las acciones necesarias. No lo puedo garantizar, pero puede existir la influencia de las empresas constructoras de plantas de tratamiento, que se inmiscuyen en los procesos de toma de decisiones. Los humedales no son un negocio, en cambio las plantas de tratamiento requieren mantenimiento”.

En cuanto a las plantas de tratamiento que existen en la actualidad, algunas operan con bajo rendimiento, pero muchas otras se encuentran totalmente fuera de operación, destaca el especialista en manejo de cuencas en su estudio “Análisis de los sistemas de tratamiento de biodiscos y humedales artificiales para el tratamiento de las aguas residuales de El Grullo, Jalisco”, en el cual indica: “La Comisión Estatal del Agua en su portal, a la fecha de la consulta (28 de agosto de 2014), muestra que en el estado de Jalisco se han construido 12 plantas de tratamiento con sistema de biodiscos, de las cuales sólo una está en operación”.

El mismo documento refiere que los humedales tienen tres funciones básicas: “Fijan físicamente los contaminantes en la superficie del suelo y la materia orgánica, utilizan y transforman los elementos por medio de los microorganismos y logran niveles de tratamiento consistentes con un bajo consumo de energía (energía solar), y precisan poco mantenimiento”.