Trabajo del hogar: discriminación y desigualdad y género

Las políticas públicas en esta materia deben acelerarse para cumplir con una deuda rezagada en cuanto a derechos laborales de los trabajadores domésticos y la posición de desventaja que en particular tienen las mujeres

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Foto de Annushka Ahuja en Pexels

El trabajo del hogar es una situación añeja poco reconocida social y económicamente, y se caracteriza por ser realizado por mujeres y por una marcada desigualdad en todos los ámbitos de su aplicación.

En México de los 2.2 millones de trabajadores del hogar remunerado, el 88% es personal femenino y del total de las ocupaciones de las mujeres, ésta representa el 9%; en cambio, a nivel mundial la población femenina representan tres cuartas partes del sector. Este tipo de actividades también está incluida entre las realizadas en el hogar y que están clasificadas como no remuneradas, donde a nivel nacional la tasa de participación de las mujeres de 15 años y más es del 95.38%, mientras que para los hombres es del 72.78%.

Una desventaja que tiene la población femenina que trabaja en los hogares mexicanos se relaciona con las actividades que desarrolla, como limpieza, cuidados de las personas, lavar y planchar; mientras que, para los hombres, las tareas son de jardinería, conducción de vehículos y vigilancia. Esto las posiciona en una situación de menor percepción salarial. De acuerdo con los datos del primer trimestre de 2021 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en promedio perciben ingresos mensuales de 3 mil 200 pesos, y los hombres alcanzan los 4 mil 200 pesos.

Poco hemos avanzado en la visibilización de esta ocupación y, con la crisis sanitaria generada por la pandemia, este ha sido uno de los sectores más afectados debido al estado de informalidad en el que laboran. De acuerdo con los datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) al mes de julio de 2020, el país tuvo una reducción del trabajo doméstico remunerado de 33.2%.

 Para los hombres, las tareas domésticas son de jardinería, conducción de vehículos y vigilancia, y normalmente ganan más que las mujeres. Foto: Internet

Este impacto en los ingresos de los hogares es parte de la falta de protección laboral de las cuales carecen. En América Latina solamente ocho países tienen leyes que implican la indemnización por desempleo; trece otorgan prestaciones por accidentes de trabajo y quince por enfermedades profesionales. México es uno de los países con menos cobertura en el sistema de seguridad social.

Aunque desde el año 2019 se impulsa el programa piloto para la afiliación a la seguridad social de las trabajadoras del hogar, de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a marzo de 2022 se cuentan con 43 mil 823 registros de los cuáles un 66% son mujeres, esto representa menos del 2% de trabajadoras del hogar afiliadas. El paso que se ha dado es mínimo en esta materia.

El pasado día 30 de marzo se conmemoró el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, un oficio que merece ser visible por los alcances que tiene en la sociedad, al ocupar un espacio no solamente de trabajo sino de lazos de confianza creados para atender y cuidar a las familias.

Los canales de apoyo para aplicar la protección laboral que se merecen aún no están claros en nuestro país, a pesar de que en diciembre de 2018 la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró como discriminatorio la no inclusión de las personas trabajadoras del hogar en el régimen obligatorio de la seguridad social, y recientemente la Cámara de Senadores aprobó el dictamen de la reforma a la Ley del Seguro Social, mismo que ahora deberá aprobar la Cámara de Diputados. Los senadores también aprobaron el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para eliminar la violencia y el acoso laboral, situaciones que también viven las trabajadoras del hogar con sus empleadores.

Es importante establecer un entorno laboral digno para una población que históricamente ha sido víctima de prácticas discriminatorias, pues las políticas públicas en esta materia deberán acelerarse para cumplir con una deuda rezagada y estereotipada al género femenino.