Suave flagelo

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La ingenuidad arrastra a la inevitable fragilidad. No obstante, con astucia, la candidez puede convertirse en una fortaleza. Desde esta perspectiva, Carla Morrison, novel cantante y compositora mexicana, construye canciones que giran en un cosmos personal, cubierto por la inocencia de los primeros pasos en su trayectoria, pero con un inseparable carácter audaz, que la sitúa como una de las propuestas emergentes con mayor proyección en la actualidad.
Déjenme llorar constituye el álbum que introduce definitivamente a Carla Morrison en la industria discográfica. Anteriormente la cantante grabó Aprendiendo a aprender y Mientras tú dormías, ambos trabajos disponibles únicamente en formato digital. Déjenme llorar aparece cobijado por el sello Intolerancia y es producido por Andrés Landon y Juan Manuel Torreblanca, músicos cercanos a Carla Morrison, mismos que lograron imprimir el matiz de singular desconsuelo y tristeza que esta joven artista dibuja desde sus primeras composiciones.
Déjenme llorar incorpora diversos instrumentos, entre éstos, el ukulele y violoncello, además de guitarras acústicas, flauta y trompeta. El resultado es un disco que posee un sonido con arreglos minimalistas. “Hasta la piel”, “Tu manera de querer”, “No quise mirar” y “Tu orgullo”, representan las canciones mejor logradas en esta producción.