Sofía Carrillo

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Close up Mayahuel del 26 de marzo de 2011

En una competencia dominada por tapatíos, Sofía Carillo acaba de ganar el Ariel al Mejor Cortometraje de Animación con Prita Noire, la historia de una muñeca del tamaño de una mano que vive en un frasco sobre el regazo de su hermana mayor, a la que controla y de cuyas lágrimas bebe en medio de un limbo blanco y brumoso como la pesadilla infantil que lo inspiró, además de la colección de muñecas antiguas de su madre y la convicción que la aterraba de que las cosas cobraban vida en cuanto ella dormía, y que ahora le fascina.

Objetos
Mi nuevo proyecto tiene que ver con la energía que guardan los objetos. Me fascinan las historias que guardan, escondidas. Por mi trabajo en diseño de arte en otras producciones me he vuelto cliente de los bazares, del baratillo, de las tiendas de basura en las que puedes encontrar una muñeca sin cabeza junto a una llave oxidada y una taza rota. Y te preguntas quién podría querer comprar eso. Pero yo he aprendido a que a veces el atractivo de los objetos no está en sus colores ni en sus texturas sino en una cierta vida, en una personalidad que hay que ir conociendo.

Animar
No sé cómo me metí en esto, si no estaba precisamente enamorada de las matemáticas y no tengo una particular resistencia a la frustración. En todo caso, creo que el hecho de que mis historias estén hechas con animación sólo es una peculiaridad. Yo pienso en mí misma como cineasta: es el mismo lenguaje, también hay plano, movimientos de cámara, cadencia, intención narrativa, todo lo que tiene el cine. Pero en vez de un liderazgo con todo un grupo de personas, yo lo tengo con los muñecos. A ellos no les puedes decir que enfaticen una emoción o hagan algo: lo tienes que hacer tú. Pero a fin de cuentas, sigue siendo cine.

Ariel
Estuvo increíble. En la antesala estábamos todos los de cortometraje y brindamos entre todos, por todos. Para mí la sola nominación ya era un premio, y todo un honor por estar compitiendo junto a León Hernández Fernández, pero estar en ese foro precioso y voltear a ver ese pequeño mundo del cine y luego ver unas escenas de las entregas anteriores te pone a reflexionar sobre lo que es ser ya parte de esa historia, de esa Academia que se va modificando, que lucha por sobrevivir. Pero no tenía idea de que iba a decir si ganaba: lo había estado postergando todo el tiempo, porque no creía que sucedería. Pero al momento de estar en el estrado, la lista de personas e instituciones a las cuales agradecer se volvió clara y larguísima: todo lo que ha influido desde mis abuelos hasta los maestros que te dicen que hagas otra cosa, todo influye en que se mueva un monito.

Prita
Para hacer a Prita observé mucho a una sobrina de tres años: cómo se comporta, cómo se ríe, cómo decide hacer las cosas y cómo los niños a esa edad son medio malditillos, porque no tienen todavía un ser moral dentro de ellos. Por eso lo que hace Prita con su hermana es perturbador pero con cierta inocencia al mismo tiempo.

Corto
Ahora tengo ideas para más cortos que me gustaría hacer antes de hacer un largo. Sé que las cosas no suceden si no se hacen, y que debería estar trabajando ya en esa idea para el largo para que sucediera dentro de unos cinco años, pero yo no creo que los cortometrajes sean una antesala para los de larga duración. Yo podría hacer filmes breves toda mi vida, me parece que son suficientes en sí mismos.

Movimiento
Si tuviera tiempo, me encantaría escribir un ensayo sobre los estilos del movimiento, sobre cómo ha ido cambiando. Estoy casi segura de que ni los propios animadores pueden teorizar al respecto, porque se necesita mucho trabajo para mejorar… para hacer siquiera unos segundos: yo por ejemplo me tardo cuatro horas en hacer cinco segundos de animación. Los animadores manipulamos el tiempo. Leí en un artículo que por eso envejecemos más rápido. No sé, pero lo que sí es cierto es que para producir movimiento en los muñecos uno lo experimenta en sí mismo. Para animar varios muñecos hay que ser un actor de sus propios movimientos, y observar mucho a la gente. Precisamente por eso, cada animador tiene estilos, y hay muchos tipos de esto, aunque como espectadores no nos damos cuenta de esa complejidad; al ser animación, la damos por sentada.