Ricardo Garza

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Mercadólogo y licenciado en artes escénicas de profesión, Ricardo Garza pasa por un momento de transición en su vida, al decidir que deja la oficina a un lado, en la que representaba un papel de “oficinista en un realismo vivencial tan fuerte” que lo hartó, para atender la llamada del teatro. Ricardo se define como alguien a quien le gusta tener sexo y el arte en general: la música, pintura, cine, fotografía, viajar, salir con sus amigos, pero lo que más le agrada es hacer teatro, ya que lo potencializa y es el escenario en donde más a gusto se siente. Con una gran sonrisa, una herida en el pulgar por un vidrio roto y su pequeño hijo, el actor de La prudencia, se muestra satisfecho por lo que le ha puesto enfrente la vida.

Marcado por las tablas
No tengo una obra que me haya marcado, sino muchas. En algún momento de mi vida me marcaron en algo. Ninguna de las que me acuerdo, son tan famosas. Hay una en la que participé y sí me marcó: La casa de Bernarda. Aparte fue un montaje que me gustó mucho, aunque no por eso digo que es la obra con la que me quedo, porque estoy seguro que cada una tiene distintos retos y dinámicas que las hacen padres como actor. Como espectador se me viene a la cabeza una llamada í‘aque, que estuvo como parte de la FIL, cuando vino España, y Jennifer: una sombra en la oscuridad, de la UdeG, que fue una mezcla entre cómic y teatro. A mí me gustan mucho los comics, pero igual, hasta obras comerciales, como las de Jorge Ortiz de Pinedo, me han impactado en su momento.

Prudencia
La prudencia es una comedia de humor negro, simbolista, impresionista. No es tal cual realismo: es abstracta, para mostrar las reacciones después de tener miedo y cómo se puede convertir en un miedo que genera violencia. Va dirigida para la época en la que vivimos y cómo reaccionamos. Es una comedia escrita originalmente en Argentina, pero que está mexicanizada en el texto.

Alternativas
Me encanta que haya todo tipo de teatro, me encanta lo que hace Luna Morena con Canek, me gusta que exista desde el teatro alburero, hasta el más intelectual; de temas superficiales, hasta los más profundos. Se vale. Como a veces dan ganas de comer McDonald’s y a veces de comer algo rico. Se vale.

Trinidad
Trinidad es un personaje bipolar. A veces sí se atemoriza al perder algo, pero a veces se enorgullece de haberlo provocado y en ese momento se me hace difícil encasillarlo. Por eso creo que lo represento como lo siento en el momento.

El futuro
El teatro va a un teatro sustentable, un teatro que se mantenga por sí solo, que me mantenga, en el que pueda presentar obras comerciales, masivas, pero que sea un trabajo completo: no nada más en esfuerzo, sino también en retribución y sustentabilidad.

Literatura
Escribo dramaturgia, guiones para televisión, para cine, teatro, cómics. Pero nada ha pegado, aunque sigo escribiendo