Por la independencia musical

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Uno de los puntos en los que estará sustentada la Feria Internacional de la Música, a realizarse en Guadalajara del 16 al 19 de junio por vez primera, es su programa académico, el cual está coordinado por ílvaro Abitia, director de la ULM (Universidad Libre de Música). Abitia se ha desempeñado en distintos ámbitos vinculados a la industria musical, que van desde ser compositor independiente hasta haber fungido como ejecutivo de una discográfica multinacional, experiencias que le han permitido conocer ambos lados de una misma moneda. En la actualidad funge también como el representante mexicano en la ADIMI, la Asociación para el Desarrollo de la Industria de la Música, una de las primeras redes que trabaja para desencadenar intercambios culturales en Latinoamérica.

¿Cuál consideras que es el motivador para la realización de una Feria Internacional de la Música?
Discutir sobre la posibilidad de la conformación de una industria latinoamericana, de una industria propia, me parece motivo suficiente para pensar en una feria. Una industria que no ha existido porque se ha dado a través de corporativos de otros países, que son los que han invertido en el talento latinoamericano y, por ende, el dinero que se generó de ello, se fue. Si los latinoamericanos buscamos caminos, ese dinero puede quedarse aquí. ¿Y eso qué implicaría? El que hagamos nuestra propia industria.

¿Cuál sería el beneficio directo que un músico obtendría al contar con una industria propia e interesada en su trabajo?
Una industria latinoamericana va a hacer mucho bien, porque vamos a rescatar mucha música que se queda en la semiprofesionalización, al margen de la sustentabilidad. A veces, para cualquier músico es un sueño pensar que su carrera pueda ser autosustentable, ya no se diga que sea un negocio. Ese es otro aspecto importante para pensar en la realización de una feria como la FIM.

La FIM irá más allá de la habitual reunión de músicos, como suele darse en los festivales, puesto que convocará a una serie de profesionales en otros ámbitos. ¿Qué puede estimular este encuentro multidisciplinario?
Una industria creativa como tal, debe moverse a través de redes. Y las redes se hacen en las conversaciones, viendo un buen concierto, yendo a una conferencia. La FIM puede ser un potenciador de redes que ya existen, y hará que las nuevas generaciones entiendan este concepto. El referente más claro que tenemos hoy son las redes sociales. Hay una serie de actuantes comunicándose que están logrando hacer sociedades de trabajo. Ejemplo de ello son las redes de festivales latinoamericanos que encabeza el colombiano Octavio Arbeláez, quien estará presente en la FIM. El hecho de que venga un grupo colombiano a la FIM o el que vaya Telefunka a Colombia, sólo se logra a través de una red de intercambios. El siguiente paso es que además de redes de festivales puedan existir también redes de editores independientes, de comunicadores independientes, etcétera. Si comenzamos a hacer redes, vamos a poder ser muy poderosos como industria.

Desde la irrupción de internet y la revolución que ésta le significó a la industria musical se habla mucho sobre derechos de autor. La FIM plantea en su programa académico una discusión sobre este tema de relevancia internacional. ¿Qué está sucediendo en Latinoamérica?
Lo que está sucediendo es que el latinoamericano está poco informado sobre sus derechos autorales. Y todas las discusiones acerca de la piratería y de que los formatos están cambiando, a fin de cuentas radican en que casi ningún autor conoce sus derechos básicos. La discusión del tema está en la raíz del derecho de autor, para mí. Hay que concientizar que una obra puede generar patrimonio y ése, me parece, es otro tema pertinente para la FIM.