Pócimas magia contraindicada

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Me aseguraron que ese día los galanes me lloverían, que de seguro pararía el tráfico, pero no fue así. Bañarme con el jabón Atracción y rociar mi cuerpo con el perfume Ven a mí no dieron los resultados prometidos. Al contrario, la fragancia “milagrosa” me ocasionó dolor de cabeza y el jabón resecó mi cuerpo. Lo grave es que ese tipo de productos, junto con algunos brebajes, como el jugo Dominadora —que se utiliza para despertar el amor o la buena voluntad de un buen o mal prospecto— no incluyen etiquetas que indiquen los ingredientes utilizados para su elaboración. Los vendedores no son precisos en las fórmulas. Por lo general las ignoran, fingen no saber o expresan al cliente lo que éste quiere oír.
Muestro el jugo Dominadora y la loción Ven a mí a Ernesto Cisnero Madrigal, jefe del Departamento de regulación, de los servicios y los insumos para la Secretaría de Salud. Después de revisarlos detenidamente expresa: “Las fórmulas secretas están prohibidas. Los productos deben tener una etiqueta donde indique qué contienen. Estos son de riesgo porque desconocemos los ingredientes con los cuales los elaboraron. El brebaje Dominadora puede ser sólo agua con un colorante o dulce, lo que sería un fraude, o bien, puede tener un principio activo sacado de las plantas”. En cuanto a los productos de belleza, como lociones, deben pasar por pruebas de irritación dérmica, también tener etiqueta.
El porqué las autoridades de salud toleran la existencia de este tipo de establecimientos es culpa de la simplificación administrativa, sentenció Cisneros Madrigal. “Si bien es cierto que es muy buena porque agiliza los trámites, también hay un grupo de vivales que son favorecidos pues sólo entregan un aviso de funcionamiento, que consiste en una solicitud donde informan que van a trabajar en determinado mercado. En diez minutos les es otorgado el permiso”.
Además, la respuesta de la autoridad llega tarde, ya que no puede conocer todo lo que se comercializa de manera clandestina. Dos son los problemas principales que enfrenta: falta de recursos para hacer revisiones constantes en los diferentes establecimientos de la Zona Metropolitana de Guadalajara y escaso personal, además, las autoridades de salud actúan a partir de una denuncia, si ésta no es formulada es difícil que se enteren de lo que hay en el mercado.

Pócimas para el amor
Empeñada en saber qué contenía el brebaje Dominadora, “jugo concentrado para controlar al ser querido o cualquier otra persona que se le revele”, introduzco tímidamente la punta de la lengua en unas cuantas gotas. Esparzo el líquido por mi boca… No soy tan valiente, no me animo a pasarlo, así que escupo. Sólo alcanzo a percibir un ligero sabor a alguna yerba que no puedo identificar, con un ligero toque de azúcar. La pócima está contenida en un frasco que tiene una etiqueta casera, no indica dónde se elaboró ni la fecha de caducidad, mucho menos los ingredientes utilizados. Me dirigí a la misma yerbería, ubicada en la planta alta del Mercado Corona, donde dos días antes la adquirí. La vendedora en turno, una diferente a la que me había ofrecido el producto, mujer alta, delgada, con el pelo rizado y pintada de rubio, dijo no tener ese tipo de mercancía. “Mija, aquí no vendemos piratería, puro producto de marca con sello de garantía”. La dependienta me enseña uno llamado Toluache [sic], fabricado en Venezuela, pero sin lista de ingredientes. En su lugar tiene pegada la leyenda: “Hecho con plantas afrodisiacas, las cuales poseen secretos y poderes extraordinarios para manejar a su antojo a su ser amado y sus deseos se hagan realidad”, y en tono confidencial agrega: “No uses imitaciones. Si en verdad quieres el pegue deseado, haz bien lo que tienes que hacer… usa productos garantizados”.
Todavía estaba firme en mi empeño por averiguar qué contenía el jugo Dominadora. Opté por pedir ayuda al Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), donde Miguel Madrigal Ortiz, profesor de toxicología e investigador adscrito al Departamento de farmacobiología explicó que “buscar una sustancia desconocida en una cantidad mínima de líquido conlleva una serie de pruebas costosas y tardadas. No se trata de un simple análisis, sino de una investigación”.
En primer lugar tiene que identificarse el origen de la sustancia. Si es vegetal, animal o mineral. Dependiendo del resultado tendrían que aplicarse metodologías analíticas que ayuden a ubicar qué metales, metaloides o compuestos orgánicos tiene, así como su estructura. El equipo para hacer este tipo de pruebas requiere condiciones especiales, además hay pocas personas con experiencia en la interpretación de un espectro por espectrometría de masas, necesario para realizar el estudio.
La metodología analítica que ayuda a determinar con exactitud los compuestos tiene un costo alto. Alrededor de 30 mil pesos. “Aquí en la Universidad cuesta cerca de 20 mil pesos, si sólo se cobran los reactivos. El tiempo requerido oscila entre los seis meses y hasta un año. Es muy complicado hacer un análisis cuando no se sabe qué componentes buscar. Hay 800 mil sustancias tóxicas”.
Es posible que algunos de los productos ofertados en tiendas esotéricas y mercados sean elaborados con algunas plantas y yerbas perjudiciales para la salud, por ejemplo el toloache, que tiene efectos en el sistema cardiovascular. Pertenece a la familia de las solanáceas. Los efectos en quien la consume pueden ser palpitaciones aceleradas del corazón, respiración rápida, enrojecimiento de mucosas. En casos extremos puede producir paro cardiorrespiratorio.