Periodismo heroico

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“México es uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas”, señala el informe mundial de Reporteros Sin Fronteras publicado en junio de 2013, el cual contabiliza más de 80 periodistas asesinados durante la última década, así como 17 desaparecidos.

El secuestro de José Moisés Sánchez Cerezo, el pasado 2 de enero en Veracruz, efectuado por 9 sujetos armados al interior de su domicilio en el municipio de Medellín de Bravo, ha vuelto a avivar la discusión sobre la inseguridad de la labor periodística en México. El periodista y fotógrafo del semanario La Unión, del que además es dueño, había publicado críticas a la administración del alcalde Omar Cruz así como del gobernador Javier Duarte de Ochoa; también participó en un patrullaje para  subsanar la incapacidad de las autoridades municipales ante las condiciones de inseguridad que hace tiempo denunciaba en su publicación. De acuerdo a declaraciones de sus familiares a la organización Periodistas de a Pie, Moisés Sánchez había recibido amenazas  de Omar Cruz por estas acciones.

Veracruz es uno de los estados de altos índices de inseguridad para la prensa, con 15 periodistas asesinados y 5 desaparecidos desde el año 2000.

Darío Ramírez, director de Artículo 19 en México y Centroamérica,  dijo en una anterior entrevista para La gaceta, que “todo aquel que se siente incómodo con la publicación de trabajos periodísticos, se piensa con la capacidad de agredir a un periodista, porque el clima de impunidad así se lo indica”. Agregó que las propias autoridades son “los principales perpetradores contra la prensa. Y eso es importante reconocerlo, porque deberían estar protegiéndola. Entonces, la impunidad es la omisión de la responsabilidad que tienen las autoridades. ¿Qué han dejado de hacer? ¡Absolutamente todo! Investigar, castigar, procurar e impartir justicia. La indefensión de la sociedad y la prensa, y el claro deterioro de la información en México, tienen que ver con esto”.

El periodismo, dijo Federico Mastrogiovanni, se convierte en “una crítica del poder que no garantiza la seguridad. No se trata de un acto revolucionario, sino de contrapeso democrático, un periodismo que lo ponga en discusión y le haga preguntas”.

“En el caso de Tamaulipas el periodismo es sencillamente inexistente”, asegura Martín Solares, editor de Oceáno, y acusa la presencia de un capitalismo sin precedentes dirigido por criminales en los estados de Michoacán, Tamaulipas y Coahuila ante lo cual “la respuesta del gobierno es ‘sigan haciendo periodismo bajo su propio riesgo’, sin involucrarse ni garantizar las condiciones de seguridad para que el periodista siga haciendo su trabajo. Hacer periodismo en esos estados se ha vuelto algo heroico”.