Pasolini y la diversidad sexual

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En su cuarta edición, el Premio Maguey, que pone un énfasis especial en la cinematografía que aborda desde distintas perspectivas la diversidad sexual, “siguiendo la sinergia del festival al homenajear a un director del país invitado”, dice Pavel Cortés, director del premio, dedicará un homenaje póstumo a Pier Paolo Pasolini. “Grande entre los grandes en la cinematografía universal, y en la italiana particularmente, así como en la literatura, fue uno de los pocos directores que —sin importar la época— se manifestó abiertamente como defensor de cine homosexual, con lo que enfrentó en su carrera todos los retos que ello conllevaba, tanto a nivel de  discurso, contenido, problemas sociales como legales”, apunta.

A pesar de la importancia de su trayectoria, el cine de Pasolini es poco conocido en nuestro país, por lo que la proyección buscará presentar filmes que no han sido de fácil acceso en México, además de seleccionar aquéllos donde la diversidad sexual sea el eje conductor, en una experiencia “tan especial como es la proyección en pantalla grande”, comenta Cortés.

Una de las cualidades que ha caracterizado al Premio Maguey es su enfoque dirigido no sólo a los realizadores, sino también a los responsables de distintos procesos de la producción cinematográfica, incluso a quienes organizan los festivales que ofrecen las pantallas para hacer llegar las propuestas fílmicas a los espectadores. Por esta razón, reconocerá la trayectoria del fundador y director del Torino Gay and Lesbian Film Festival, Giovanni Minerva, quien asistirá personalmente a recibir la presea. El festival, que celebrará también 30 años de su fundación, se ha enfocado desde sus inicios en las propuestas fílmicas alternativas sobre la sexualidad, de modo “que no ha sido casualidad que haya surgido en una ciudad como Torino, con un contexto social de izquierda, muy especial, como tampoco es casualidad que el Premio Maguey surgiera en Guadalajara”, apuntó Pavel Cortés.

Un premio que busca consolidarse y que cumple una función relevante más allá de las fronteras mexicanas, puesto que el FICG es el único festival en Latinoamérica de características internacionales que otorga un premio oficial a filmes de diversidad sexual, “lo que atiende a la necesidad que tenemos en México de tolerancia, aceptación y no discriminación sobre el tema”, explicó. Un avance importante en estas latitudes, si bien es ya un planteamiento común utilizar el cine, el arte y la cultura como factor de cambio en los festivales europeos más importantes, como los de Berlín, Venecia o San Sebastián.

Este año, por primera vez, el Premio Maguey deja de presentarse en sedes paralelas, como había sucedido en ediciones anteriores en el Teatro Diana y el LARVA, y contará con una sala exclusiva en Cinépolis para las películas de competencia. “Consideramos que el hecho de que la cadena comercial de cines más importante del país destinara una sala para la competencia Maguey, es un buen aliciente, porque por un lado habla de la necesidad del festival de acercarse a través de las sedes oficiales al público, y por otro lado muestra la apertura de los grandes complejos cinematográficos a una propuesta diferente de cine, hacia cintas de diversidad sexual”, dijo Cortés, lo que en su opinión propiciaría un mayor acercamiento con los cinéfilos que en años anteriores.

“Creemos que vamos por buen camino”, asegura, “pues el número de películas que recibimos para participar en la competencia este año fue mucho mayor que el del año anterior, con un 40 por ciento más. Confiamos en la selección de las 16 películas participantes de España, Italia, Suiza, Francia, Argentina, Cuba, Estados Unidos y México, que fue hecha con rigor, pero aún más confiamos en un público ávido de propuestas diferentes, amante del buen cine”.

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