Para antes de partir

Mientras llega el esperado Fin del Mundo, las personas buscan cumplir sus deseos a cualquier costo. El mercado editorial ofrece (y explota) una infinita lista de cosas que hacer antes de morir

“Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”, dijo alguna vez el periodista, filósofo y poeta cubano José Martí. Hoy, a esas cosas de qué hacer antes de morir, se suman otras 998, incluidas en listas de propósitos, en una industria editorial que se aprovecha de esta “lista”, así como programas de televisión, películas y hasta sitios como 100cosas.com.

“Esta vida es un viaje corto: ¿cómo puedes estar seguro de que haces lo más divertido y visitas los lugares más geniales de la Tierra antes de hacer las maletas por última vez?”, dicen Dave Freeman y Neil Teplica en el libro 100 things to do before you die (Cien cosas que hacer antes de morir), escrito en 1999 e inspiración para películas como La vida sin mí (2003), con Sarah Polley o The bucket list (titulada en español Antes de partir), protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman, dos enfermos terminales en el filme.

Los propósitos o deseos por cumplir remiten a la teoría de las necesidades, de Maslow, y desde la filosofía a la búsqueda del hombre por encontrar satisfacción a su existencia y sentido a la vida, lo cual refiere el psiquiatra judío Viktor E. Frankl, “debe encontrarse en el mundo y no dentro del ser humano”. Búsquese “existencialismo” en Google.

Bronnie Ware apunta en su libro Los cinco arrepentimientos de los moribundos, que un pensamiento constante en las personas en estado terminal es: “Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera”. Frase que coincide con la de Steve Jobs en su discurso titulado “Cómo vivir antes de morir”, en la Universidad de Stanford, en octubre de 2011, a jóvenes graduados: “Su tiempo es limitado, así que no lo gasten viviendo la vida del otro. No se dejen atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros”. El filósofo y escritor español Fernando Savater lo sintetizaría en: “Haz lo que quieras”.

Quienes siguen el consejo son cuatro jóvenes canadienses que dejaron todo en su lugar de origen para cumplir sus listas de propósitos. Su aventura inicia tras la lectura del poema del vate y crítico inglés, Matthew Arnold, “The buried life” (1852): “Pero a menudo, en las calles más concurridas del mundo, pero a menudo, en el fragor de las luchas, se levanta un deseo indecible, después de darnos cuenta de nuestra vida sepultada …”. Es así que los jóvenes desde 2006 recorren Estados Unidos y visitan universidades para preguntar en conferencias: What do you want to do before you die?, y difundir su proyecto theburiedlife.com

Bronnie Ware apunta en su libro Los cinco arrepentimientos de los moribundos, que un pensamiento constante en las personas en estado terminal es: “Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera”

Para el filósofo griego Aristipo, alumno de Sócrates, la existencia de un deseo era la base del derecho para satisfacerlo y así conseguir la meta de la vida: el placer. Este sentimiento fue criticado por los hedonistas, porque implicaba a quienes satisfacían de inmediato sus deseos sin importar los intereses de los demás, o los que lo hacían de manera moderada. El hombre posmoderno piensa de manera hedonista vivir la vida. El aquí y ahora.

No hay fronteras para compartir las listas de deseos, desde Europa hasta América, con sitios creados en España o Reino Unido; aprender a hacerlas como dice “ wikiHow. Cómo hacer todo”, y obtener ideas de cómo cumplirlos. Por ejemplo, Tim Ferris, uno de los jóvenes de The buried life, menciona un método para conseguir tachar esos sueños: Párate y piensa en ello. Piensa de verdad; escríbelo; coméntalo; persiste en el empeño; échale valor y ayuda a los demás.

Sobre este último paso trabaja 100cosas.com, una red social que opera desde Barcelona, España, y que brinda un espacio para la consecución de propósitos u objetivos personales y de comunicación e interacción entre los usuarios, quienes pueden participar en alguna de las dos mil 398 comunidades creadas, entre éstas: tener un descapotable, conocer Egipto, mandar un mensaje en una botella, pasar una noche totalmente bizarra o ayudar a realizar un sueño.

Cumplir los propósitos antes de morir conduce a una cultura de la urgencia. La muerte está ahí, pero si llega no hay autorrealización. De manera que el hombre busca vivir el presente con intensidad. Es tiempo de la experiencia del Yo.

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