Panorama 2015 para México

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Los inicios de año están generalmente llenos de buenos deseos, esperanzas y convenientes propósitos, pero por desgracia para nuestro país el panorama para 2015 es poco alentador. Los negros nubarrones se extienden en el horizonte, como redivivos jinetes del apocalipsis, que ensombrecen el futuro de México y sus habitantes: la ausencia de justicia, alimentada por los veneros de la corrupción y la impunidad; el hambre, porque la inequitativa distribución de la riqueza provoca cada vez más pobreza; la guerra intestina del crimen organizado, con su violencia de crueldad inaudita, en la que destaca el caso de Iguala y los normalistas de Ayotzinapa como un ejemplo incalificable de bestialidad. De lo anterior deriva el cuarto jinete apocalíptico: la muerte. El país es un cementerio. Pisamos, sin saber, sobre miles de esqueletos anónimos, ignorados, olvidados en el cieno de la indiferencia oficial.
En este panorama, las movilizaciones sociales, cada vez más organizadas, continúan día tras día expresando la irritación, el desencanto y la desesperación de la población, que tendrán consecuencias impredecibles para la todavía frágil democracia mexicana y para los partidos políticos en las ya próximas elecciones de junio, pero todavía más, para la estabilidad y gobernabilidad del país.

En los asuntos económicos no se visualiza un mejor escenario: la caída de los ingresos petroleros es un golpe severísimo en las finanzas públicas. A ello se suma el alza en el precio del dólar, que ya superó la barrera de los 15 pesos y el incremento en las tasas de rendimientos financieros para las inversiones en Estados Unidos, con la consecuente salida de capitales hacia el vecino país.

Los datos macroeconómicos del año pasado hacen prever una mayor inflación, un peso más depreciado y un menor crecimiento económico, aunados al incremento en los precios de los productos de primera necesidad que conforman la canasta básica y el raquítico incremento al salario mínimo, con poco más de dos pesos para este año. En el área geográfica “A”, en la que se encuentra Jalisco, el salario mínimo es de 70.10 pesos al día, en tanto que para el área geográfica “B” es de 66.45 pesos.

Es indispensable que, a pesar de las dificultades financieras, sean atendidos cuatro factores fundamentales para la vida y la convivencia social: la salud, la seguridad, el empleo bien remunerado y la educación.

Si no se toman medidas para restaurar el fragmentado tejido social, será imposible salir de la crisis crónica en que malvivimos. No se puede superar el crimen y la violencia si no se remontan las severas inequidades existentes, porque aun aplicando medidas radicales, pasará largo tiempo antes de recuperar la paz y las condiciones para una vida digna.

Como ciudadanos estamos obligados a hacer la parte que nos toca, a elegir bien y a participar activamente en el cambio social si no queremos heredar a las futuras generaciones un campo yermo, en lugar del hermoso país que hoy habitamos.

Pese a todo, cifro mi esperanza en que ustedes, amables lectores, tengan un año 2015 con salud, alegría y fortaleza.