Miguel de la Cruz, la nota cultural como forma de vida

El periodista recibirá el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez durante la FIL 2021

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Miguel de la Cruz, periodista cultural

No es sencillo entrevistar a Miguel de la Cruz, no porque él no quiera, sino porque es difícil coincidir en su agenda de reportero que –a su vez– depende de quienes entrevistará.

Ya que para él no se trata sólo de un trabajo, sino de una forma de vida que ama y que lleva como bandera ante la vida: la del periodismo cultural.

Dicha profesión la emprende desde hace más de tres décadas, como una autoencomienda imparable de mostrar aquello que nace de la cultura y que no es más que la necesidad del ser humano de emocionarse, pensar e incluso atender las necesidades más básicas.

Por ello, este 2021 fue seleccionado para recibir el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, el domingo 5 de diciembre, durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

Foto: Facebook Miguel de la Cruz

¿Por qué dedicarte al periodismo de la cultura, en un momento en que los medios deciden reducir los espacios para estos temas?

Imagínate dónde tendré la cabeza. El periodismo cultural, para mí, es una forma de vida. No lo puedo ubicar como un trabajo, sino como una forma de vida a la que he tenido la fortuna de sumar a mi familia, pues me acompaña tanto como es posible a donde voy a trabajar.

«Yo no digo ‘voy a trabajar’, sino que ‘voy a la nota», asume este mantra con cariño.

En el renglón de la cultura nos queda todo por hacer. ¿Por qué razón un medio decide quitar la sección de cultura? Porque no saben lo que es la cultura. A mí me tocó ver desaparecer el noticiario cultural en el que yo llegué a ser lo que hago y lo que soy ahora, Hoy en la Cultura del Canal Once del Instituto Politécnico Nacional, donde incursioné como reportero en 1989. En aquel entonces, quien dirigía el canal decía que la palabra «cultura» asusta a la gente. En ese momento, nadie tuvo el valor ni la entereza para decirle que si la cultura espanta, nuestra misión sería evitar que eso pase, explicarle para qué sirve y decírselo, pero con ese argumento desapareció el programa que tenía una década al aire, que fue el primer noticiario cultural de América Latina.

Cada que desaparece un espacio lo único que refleja es que no saben lo que es la cultura ni para qué sirve.Ahí nos queda un labor muy grande, para quienes estamos en los medios e incluso también para la academia.

Entonces, para Miguel de la Cruz ¿qué es «cultura»?

Hay quienes creen que la cultura es parte del privilegio de algunos cuantos, sin que pueda abarcar a nada más, pero ésta alude al pensamiento, a las emociones y a las necesidades físicas. Cuando me invitan a dar conferencias sobre periodismo cultural, invariablemente insisto en que hay que pensar la cultura para obtener una definición propia.

He notado que si dices apicultura no cabe duda que es el cuidado de las abejas; si dices floricultura es el cuidado de las flores. Entonces estoy convencido de que «cultura» es el cuidado del hombre por el hombre mismo; es decir, que el ser humano satisfaga sus necesidades básicas, desde las físicas, las emocionales y las intelectuales. Mi definición propia es que cultura no es un sustantivo, sino un verbo. Y como actividad es un proceso perfectible, incesante, motivado para satisfacer necesidades emotivas, intelectuales y físicas con lo que tiene el ser humano al alcance.

Para quitarte el frío generas ropa. Para quitarte el hambre preparas comida o platillos. Los egipcios, teotihuacanos y aztecas siguieron ese principio para crear pirámides. Pero hay dos necesidades que no se identifican tan fácil, porque no se miden, que es la necesidad de emocionarse y pensar, y ahí incide la actividad artística (teatro, danza, música, pintura, literatura). Por lo que cultura tiene que ver con las actividades que satisfacen necesidades y que es totalmente alejado a la idea de decir que cultura es todo o que «cultura es el conjunto de hábitos y costumbres que una comunidad en común comparten», con esa definición te pierdes.

El término de cultura es más vivo, más carnal, más físico y cercano a lo que es el ser humano.

El Canal Once ha sido tu trabajo durante más de 30 años, ¿qué significa este medio de comunicación para ti?

Recuerdo que cuando era niño, el sistema de cable era para privilegiados, de hecho sólo existía en las colonias de la Ciudad de México con más altos recursos. Lo que era común era tener una antena en la azotea y dependiendo de sus condiciones y hacia donde estuviera dirigida era la nitidez con la que captabas la señal de los canales.

Un día llamamos al técnico porque se veía muy mal la televisión y nos dejó con una nitidez extraordinaria el Canal Once, pero no se podía ver el canal 2, ni el 5 o el 4. Mi padre le reclamó a mi mamá, que le dijera al técnico que no se viera el once, pero que sí los otros canales. Quién sabe lo que diría mi papá si viera que es el Canal Once en donde he hecho mi vida. Así era de invisible el canal cuando yo era niño y también lo era cuando llegué en 1989. Desde que llegué, la tendencia fue crecer y alguna vez una directora nos dijo que quería lograr que la gente se sintiera orgullosa de decir que pasó toda la tarde viendo Canal Once.

Respecto a mi vida y trayectoria, puedo decir que en El Once yo he atestiguado su crecimiento y que avanzamos juntos. A mí lo que más me gusta cubrir es toda actividad que mueva gente por distintas razones y que captes que hay acciones emotivas, me llama mucho la atención porque me da la oportunidad de hacer crónica.

Sobre el homenaje que recibirás ¿qué piensas, cómo te sientes?

Como periodista, me tocó el nacimiento del premio, a mí me tocó asistir a la ceremonia en donde le dieron el reconocimiento a Fernando Benítez. Luego me tocó con los que siguieron: José Emilio Pacheco, Vicente Leñero, Paco Ignacio Taibo I, Cristina Pacheco, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis. De sólo pasar la lista ves la dimensión de este reconocimiento. Haber asistido tanto tiempo a la FIL y siempre esperar la programación para ver quién es el galardonado del año y de repente, antes de conocer la programación, que te llamen y conocer que yo soy el que va a recibir el premio… no he alcanzado a asimilarlo emocionalmente.

Lo que sí me satisface mucho es que este homenaje se concentró muchas veces en personajes que habían hecho carrera en el periodismo cultural y que en el momento en que se lo dieron ya estaban un paso más adelante, pues dirigían editoriales, escribían sólo columnas, dirigían suplementos y ya no se les veía en el periodismo de calle. A mí me llega este reconocimiento y aún salgo todos los días a la calle y ahora con la pandemia a la distancia. Hace cuestión de hora y media hice una entrevista con unos artistas que vienen al Festival Cervantino. Me pesca este reconocimiento en un momento aún activo. Eso da oportunidad a que el gremio en activo se le reconozca y eso le hace mucha falta.