Macrobús a la brava

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El paso de la línea 2 del macrobus por el centro de la ciudad es imposible, pues la dimensión de la avenida Alcalde es insuficiente para meter un sistema de trasporte como el BRT, afirma el académico del Departamento de Ingeniería Civil y Topografía, del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, José de Jesús Plascencia Arreola.
Dicha vialidad tiene sólo tres carriles de ida y otros tantos de vuelta. Si el gobierno del estado construye el macrobús por ahí, como está previsto en el proyecto que arranca, únicamente habrá dos carriles libres para los automovilistas, lo que causará un enorme tráfico no solo en esa calle, sino en las aledañas. Ello sin contar que una obra de este tipo rompe el entorno urbano y arquitectónico, así como el concepto visual.
“Lo deseable es que el BRT pase por avenidas con ocho o más vías. ¿A dónde van a mandar todos los carros que circulan por Alcalde? Las avenidas alternas son la calzada, que solamente tiene cuatro carriles para autos, y Federalismo y cuando cierran el centro, se vuelven un caos por el tráfico, tanto, que no puedes circular”.
El profesor universitario propone que si las autoridades insisten en construirlo, podrían respetar el tramo que va de avenida Revolución a la glorieta de la Normal, que es el que tiene las condiciones más desfavorables y en lugar del BRT y sus estaciones, poner autobuses ecológicos que se detengan en las mismas paradas que ahora. Los demás tramos hacia Tonalá o Tesistán quedarían igual.
Propone modificar el ancho de las estaciones y diseñarlas de acuerdo a las circunstancias, es decir, dejar las más grandes en puntos donde hay más concentración de gente, como plaza Patria, a fin de economizar el mayor espacio posible para los vehículos y evitar las molestias de la gente.
Reitera que el problema es que las calles en Guadalajara no fueron diseñadas para una gran metrópoli, por lo que muchas de éstas no permiten la implementación de ciertos proyectos. Pero las autoridades “quieren copiar lo que se hace en otras ciudades en que se tuvo una planeación urbana previa y existen otras condiciones viales”.
Plascencia Arreola, quien realizó una investigación sobre el diseño y distribución del macrobús, presentó una propuesta de mejoramiento a las autoridades del estado y los promotores de dicho medio de transporte, en la que incluye la eliminación del macrobús express, cambiar y ampliar las zonas peatonales que coincidan con los cruceros de calles y poner semaforización a la mitad de las calles, a fin de proteger a los transeúntes.
De la molestia y pérdidas económicas que causarán las obras, advierte, nadie va a salvarse. “Es imposible que no afecte al comercio ese tipo de obras. La alternativa es poner un monorriel, que es más barato y fácil de instalar o modificar el diseño para obligar a la gente a bajarse de las estaciones y no cruzar varias aceras dentro de ellas, como sucede ahora”.
En cambio, los vecinos y comerciantes a lo largo de las avenidas donde pasaría el macrobús 2, no opinan lo mismo. José Pérez Ureña, dueño de una tiendita cercana a la Normal, sabe que su negocio será afectado. Temeroso de perder su patrimonio, dio su firma para evitar la construcción del macrobús. “Al gobierno eso no le importa: si quieren, te friegan. Imagínese: dengue, influencia… ¡Quién sabe cómo le vamos a hacer!”