Los museos plataformas de resistencia

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100912. ARTE Y GENTE. EXPOSICION "TE PARECES TANTO A MI" COLECCION PERSONAL DE CARLOS MONSIVAIS. EL FISGON EXPLICA LA TEMATICA DE LA COLECCION QUE SE EXIVE EN EL MUSEO DE LAS ARTES DE GUADALAJARA. CHEMA MARTINEZ.

Vivir el museo como una experiencia de diálogo y creación constante entre artistas, curadores, estudiosos de distintas ramas y el público, responde con mayor fidelidad a los objetivos de los museos actuales que el concebirlos como recintos para la contemplación estética y la pasividad. En los museos se construye identidad y diálogo sobre problemas sociales; y si no “a eso aspiramos cuando hablamos de los nuevos paradigmas de la museología contemporánea”, afirma Ricardo Rubiales, coordinador del Comité de Educación y Acción Cultural del Concilio Internacional de Museos en México (ICOM) y uno de los conferencistas que participará en el Primer Foro de Museos que se celebrará este 25 y 26 de mayo en el Museo de las Artes (Musa).

Una iniciativa que, a propósito del Día Internacional de los Museos, busca explorar y vincular procesos culturales, experiencias, metodologías, tecnologías, proyectos y programas para enriquecer modelos de planeación, gestión, investigación, educación y comercialización. La participación de expertos del arte, el coleccionismo, la curaduría, pero también de la filosofía y la educación, conforman las doce conferencias y la mesa de diálogo, además de los recorridos por las colecciones actuales del Musa, que tendrán lugar en el foro. Un espacio que promete un intercambio de perspectivas entre una pluralidad de voces que incluyen a representantes del Museo Nacional (Munal), el Museo Amparo de Puebla, El Museo Interactivo de Economía (Mide), el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (Muac), la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO), el Instituto de Liderazgo en Museos, el Museo de Ciencias Ambientales del Centro Cultural Universitario, el Festival Papirolas, el ICOM y el Musa.

Aquella concepción de que los museos son recintos que reúnen el selecto arte de los genios, donde los asistentes miran e intentan asimilar la estética que se les presenta, tiene poco que ver no sólo con los museos modernos sino con el pensamiento actual, pues “mientras que el paradigma cultural de los siglos XIX y XX era el sujeto, desde finales del siglo XX y ahora a principios del XXI es la información”, asegura Patrick Charpenel, curador y coleccionista.

Con ello, los retos de la museografía actualmente son los mismos que los de las universidades, es decir, el de convertirse en “agentes de cambio para el desarrollo de la sociedad”, como apunta Rubiales, agentes que se inserten en lo que la UNESCO denominó las sociedades del conocimiento; por lo que “estamos trabajando más como generadores de pensamiento y construcción de ciudadanía al tiempo que nos estamos alejando de los espacios que eran exclusivos para la contemplación y el goce estético como eran los museos de arte. Lo que estamos haciendo es extender la labor, trabajando a muchos otros niveles que van más allá de la preservación de los sujetos”.

Esta labor extendida comprende, como apunta Charpenel, el desempeño de tres funciones fundamentales —que corresponden con las de los modelos de las universidades—, que son las de convertirse en centros de educación, centros de investigación y plataformas de resistencia, recordando que “casi todos los movimientos políticos han nacido de las universidades porque son centros que generan conocimiento desde una perspectiva crítica”, aseguró, además de apuntar la necesidad de que los museos respondan al mundo actual de la misma manera: “Así que me parece muy importante que este foro se dé precisamente en el contexto de una universidad”.

Sin embargo, un cambio de paradigma a tal escala implica también profundos cambios en la forma en que se concibe lo que es un museo y, quizás más importante aún, para quién está pensado. Y es que si durante mucho tiempo curadores y museógrafos se esforzaron en preservar el patrimonio tangible, actualmente otro tipo de patrimonio, el intangible, también resulta importante como elemento para procurar la memoria de la sociedad. Además, resguardar diversas manifestaciones de expresión del pensamiento (y no sólo las artísticas) se convierte en una práctica dirigida a un público que busca identificarse con el mundo que habita a través de varias plataformas, entre ellas la museística.

Alrededor del mundo se han ensayado espacios que intentan responder a esta necesidad, si bien el caso latinoamericano resulta llamativo, pues como asegura Rubiales, tenemos dos ejemplos importantes. Uno de ellos en Brasil, donde “en medio de una de las favelas más peligrosas nació el Museo de Maré, que tenía la propuesta de atraer la cultura de la misma comunidad para que el museo pudiera participar en un proyecto que transformara socialmente la favela hacia la no violencia y la construcción de ciudadanía.

Un proyecto exitoso”. El otro, tuvo lugar en Ecuador, cuando la Fundación Museos llevó a cabo un proyecto sobre la violencia de género en una zona donde la incidencia del maltrato a mujeres era muy alta. “Basado en el trabajo de ciertos artistas se buscó hacer un link social para que no sólo fueras a ver, sino a dialogar sobre el problema social. Se llamó Cartas de mujeres”.

México, a mitad de camino
Multiplicar perspectivas parece ser, en definitiva, el elemento común entre los plurales y disímiles intentos por renovar las propuestas museísticas, para que dejen de ser propuestas “anacrónicas” y “canónicas” como apunta Charpenel, y se conviertan en “sincrónicas” construyendo identidad desde un contexto particular con su propia historia. “Creo que los museos son paulatinamente más globales porque toman en cuenta que cada vez más todos estamos hipercomunicados, pero que tenemos que estarlo desde un lugar. Esa singularidad es muy importante”, asegura.

De esa singularidad ha dado cuenta, en su opinión, el MUAC, que siendo un museo universitario genera no sólo “exposiciones, sino publicaciones y actividades educativas a distintos niveles, además de construir sus programas desde una postura de investigación”, haciendo de la práctica museística una en la que la experiencia sea más importante que el contenido.

“Jalisco es uno de los estados con más museos del país, por eso el esfuerzo de la UdeG es tan importante. En Guadalajara he visto en la red de museos trabajos coordinados muy interesantes. Creo que hay un ejercicio de trabajo de interdisciplina como en el caso de los museos interactivos”, asegura Rubiales, quien además destaca esfuerzos como el del MUNAL en el que se han desarrollado proyectos artísticos desde perspectivas científicas. Y no sólo las exposiciones generadas al interior del país, sino aquellas que son traídas desde otras latitudes han sido elegidas desde esta perspectiva de ruptura de paradigmas, como la que “hace algunos meses el MODO —Museo del Objeto— trajo de la ciudad Sarajevo, que se llamaba ‘El Museo de las Relaciones Rotas’ y que no tenía obra de ningún artista sino objetos de personas normales que hablaban del rompimiento amoroso. Se trataba en gran medida de enfrentarse a un tabú, a una exposición que no es de artistas, donde el tema era lo importante y no el arte detrás”.

No obstante, a pesar de los esfuerzos y las aspiraciones de cambio, Rubiales acusa que en nuestro país en términos de nuevas tecnologías el tratamiento aún es obsoleto, “donde los Community Managers ven las páginas web como un lugar para poner las carteleras de actividades, una cosa muy vieja”. Resultado de una falta de reflexión —asegura— acerca de quién es realmente el público, y de ignorar sectores importantes como la llamada Generación G o los chicos Milenium acostumbrados a las redes sociales, en las que el público es participante y constructor al mismo tiempo. Importante omisión en el país con mayor cantidad de museos a nivel Latinoamérica.

Por ello, asumir que el público es también coautor de las exposiciones es importante, lo mismo que comenzar a desmontar la estructura jerárquica y vertical de modelos actuales en los que la figura del curador es la central, “y eso sí, no sé si lo estamos haciendo, ya que México es uno de los países que menos estudios de público tiene”, comenta Rubiales. Por lo tanto, el rol de los museos contemporáneos, como asegura Charpenel “es darle lugar a las voces que nunca han aparecido, que no han sido consideradas; un reto y uno de los grandes cambios que se están presentando”, un lugar para escuchar muchos discursos, tanto cómplices como contrastantes, un lugar para escuchar y dejar hablar al público.