Los Andes como centro cósmico

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fotos del arquitecto peruano Mario Osorio.

Mario Osorio Olazábal posee un destello excepcional en su mirada. Es delgado, con barba nívea que llueve sobre su pecho y se pierde ante la barrera de humo que desprende su cigarrillo rojo. Con un tono pausado explica que nació en Arequipa, Perú, un lugar donde comulgaban los edificios de civilizaciones antiguas con los trajes típicos de los nativos.
La ciencia de Osorio fue presentada en noviembre de 2006, en la Organización de las Naciones Unidas, ante la UNSRC (United Nations Staff Recreation Council). Utilizó a Machu Picchu para explicar la planificación en la civilización andina, reguladora de los procedimientos agropecuarios.
Esta sociedad ancestral levantó observatorios astronómicos para integrar todas las actividades humanas a la naturaleza, con el objetivo de mantener en equilibrio los elementos del universo, en beneficio de todos.

¿Cómo entender la ciencia uasikamak, “el ordenador del espacio que habita el ser”?
A través de la simbología andina, que predica que lo que existe en el universo está compuesto por campos electromagnéticos, que se pueden entender como blancos y negros. Si en el universo existe un solo color, se manifiesta el desequilibrio. También como polaridad negativa o positiva. Uno atrae y otro emite. Esta sociedad afirma que el ser humano se ubica en el centro de esas dos fuerzas, para mantenerse en equilibrio.

Si estas civilizaciones antiguas ya tenían este conocimiento, ¿por qué las sociedades actuales hemos olvidado mantener un equilibrio social, económico y político?
Por las ideologías y por la religión, que clasifican las situaciones en bueno y malo. A través de esas ideologías solamente se trabaja el lado supuestamente bueno y se sataniza lo malo. Además, dan mayor valor a las personas que acumulan más riquezas materiales, pero no inculcan el hecho de distribuir y compartir su patrimonio. Cuando una persona atesora cosas, su espíritu se materializa, y ahí comienza una cadena: poseer genera una forma de influir en su propio beneficio. La ciencia andina apunta que todos los seres deben ayudarse. Todo se hace en función del prójimo.
Desde el Uasikamak, ¿cuáles son los principales desequilibrios de las sociedades contemporáneas?
El principal desequilibrio es el poder acumulado en una persona. Desde el punto de vista uasikamak, cada persona se responsabiliza de su comunidad, de acuerdo a sus facultades. El sistema es rotativo y jamás un solo poblador permanece en el mismo cargo. Si a uno le toca ser juez, aplica la justicia conforme a su criterio y con el apoyo de la comunidad, siempre buscando el beneficio de la sociedad. Esto en las sociedades actuales no se practica. No cumplimos cargos de responsabilidad y ahí hay un desequilibrio.

¿Cómo entender la arquitectura de la sociedad ancestral andina y su conexión con el cosmos?
Todo edificio construido por la sociedad andina ancestral es de igual importancia, porque sus construcciones se complementan entre sí. La arquitectura andina actúa como integradora de las actividades del ser humano con respecto a la crianza de las especies. Para que la arquitectura sea integradora es necesario que cada edificio cumpla la función de observatorio astronómico, para criar correctamente a las especies, ya que se requiere conocer sus ciclos de reproducción y procreación. Para las plantas es necesario saber la época de siembra y cosecha. El único lenguaje que permite al ser humano comunicarse con las especies es la astronomía y a través de la arquitectura estar conectado con el cosmos. Todas las ciudades andinas y complejos fueron diseñados para que los juegos de sombras mostraran la fecha del año. Esas civilizaciones eran conscientes de los tiempos, y marcaban las actividades pecuarias o agrícolas. Eso ha permitido que la sociedad andina sobreviva casi 500 años a situaciones adversas y a un terrible trato.

¿Cómo regresar a estos conceptos, cuando actualmente se pondera el desarrollo económico?
El primer paso es aplicarlo en uno mismo. Si se quiere aplicar en forma externa no funciona. Es una ciencia paralela al feng shui, porque es un tratado que aprende quien lo solicita. Mientras que Uasikamak lo enseña al ser humano desde que nace. Se requiere un trabajo personal, es decir, si me dedico tantas horas a hacer tal actividad, hay que preguntarse que actividad complementaria le corresponde.