Lilia Prado León

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WENDY ACEVES VELíZQUEZ

Durante dos años, la investigadora Lilia Prado León, del Centro de Investigaciones en Ergonomía, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, realizó el estudio “Empujar, jalar cargas en puestos de trabajo: factores de riesgo para el dolor de espalda baja en trabajadores mexicanos”, el cuál aportó evidencias para sugerir que realizar dichas tareas son factores de riesgo para sufrir graves lesiones.
Por su importancia y trascendencia, la investigación obtuvo el primer lugar en el III Congreso peruano de salud ocupacional, efectuado del 9 al 12 de noviembre de 2010, en Lima, Perú.
Para la especialista, quien forma parte del único cuerpo académico consolidado en ergonomía en México, es un reconocimiento internacional a su trabajo como investigadora y para la Universidad de Guadalajara.

¿Cuál fue el resultado de la investigación?
A partir de este estudio se encontró que empujar o jalar los conocidos “diablitos” es un factor de riesgo. La literatura y otros estudios respecto al tema resaltan que realizar tareas con estos carritos no causa problemas. Pero, según la investigación, personas que lo hacen entre 5.7 y seis veces, tienen más riesgo de sufrir dolor de espalda baja.

¿Cuáles son los factores que influyen en el desarrollo de alguna lesión?
Hay que señalar que es un problema multifactorial, en el que interviene la constitución de la persona, si ha tenido lesiones previas, cuánto tiempo realiza la actividad y en cuánto tiempo se desarrolló la enfermedad.

¿Qué tan comunes son las enfermedades ergonómicas?
En México no está muy desarrollada el área de ergonomía. Los desórdenes traumáticos evolucionan a lo largo del tiempo y alteran los tejidos. Son los trabajos y tareas de larga duración y repetitivos los que provocan este tipo de lesiones. De ahí que es importante realizar este tipo de estudios para prevenir enfermedades.

¿Cuáles son las recomendaciones que deben tomar en cuenta las personas que realizan estas actividades?
Una de las recomendaciones es cuidar el peso que se levanta o transporta. En nuestro país este es un aspecto poco cuidado. Hay una normativa en estudios extranjeros que indica que el peso para transportar en un carrito no debe ser mayor a 200 kilos. En el estudio encontré que se transporta más de ese peso. Otro lineamiento es el diseño de los carritos de transporte, que va desde el tamaño de las llantas y la altura de las agarraderas. Esto influye para que el trabajador realice menos esfuerzo. En el caso de los menores de edad, con actividades cotidianas como cargar una mochila con 10 o 15 kilos, las consecuencias pueden ser mayores, porque todavía no se han desarrollado sus huesos.

Primera persona:
La doctora Lilia Prado León, investigadora del CUAAD, obtuvo el primer lugar en el III Congreso peruano de salud ocupacional, gracias a un trabajo de investigación en el área de ergonomía.