Las drogas y los jóvenes: un problema con consecuencias catastróficas

El uso de estupefaciente desde temprana edad, que en México es cada vez mayor, afecta el desarrollo de los individuos tanto en el deterioro de su salud como de sus habilidades sociales

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Foto: Cortesía

El Día internacional de la lucha contra el uso indebido y tráfico ilícito de las drogas fue proclamado por la ONU desde 1987 y se conmemora cada 26 de junio. En la edición 2020, el tema es “Mejor conocimiento para una mejor atención”, y con ello se pretende hacer conciencia sobre la importancia de mantener una sociedad informada para combatir un problema que afecta a la salud, a la seguridad, al gobierno y a la ciudadanía en general.

La falta de conocimiento de los efectos y consecuencias del uso de sustancias psicoactivas se traduce en el uso y abuso de su consumo, lo que desencadena situaciones de dependencia, violencia, delincuencia y, en algunos casos, la muerte.

De acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2019, el 5.5% de la población de 15 a 64 años, usaron drogas en el último año, esto representa a 271 millones de personas.

Uno de los grupos más vulnerables en el consumo de las drogas son los jóvenes. La Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés), estimó en 2016 que el 5.6% de los consumidores de cannabis son jóvenes de 15 y 16 años (alrededor de 13.8 millones de este grupo de edad).

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó en 2015, que del total de muertes que se atribuyeron a trastornos por consumo de drogas, un 23.1% eran jóvenes de 15 a 29 años de edad. Esta situación se atribuye a diversos factores, desde la personalidad, la aprobación social, la disponibilidad y el desconocimiento de sus efectos, así como la situación económica o familiar, al no contar con las oportunidades de progreso.

Las condiciones en México para este problema han sido catastróficas, debido a que cada vez es más habitual el uso de sustancias psicoactivas en niños, adolescentes y mujeres.

La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas a Estudiantes (ENCODE, 2014), identificó que el 3.3% de los escolares de quinto y sexto grado de educación primaria habían consumido drogas ilegales alguna vez en la vida, mientras que, para los estudiantes de secundaria y bachillerato, la prevalencia de consumo fue del 17.2%. En el caso de las mujeres, el consumo de cualquier droga pasó del 3% al 4.8% entre 2011 y 2016.

Esta situación es preocupante, dadas las consecuencias que tiene para su salud, cuanto más temprano inicien por este camino crece el deterioro de su vida adulta. Diversas enfermedades se han identificado a partir de la dependencia con sustancias psicoactivas, tales como la depresión o las generadas por las sustancias inyectables.

Ee el último Informe Mundial sobre las Drogas (2019), señalan que de las 11 millones de personas que se inyectaron drogas, 1.4 millones viven con VIH y 5.6 millones con hepatitis C. En el ámbito social se enfrentan a dificultades para tener una vida exitosa, al abandonar la escuela, y cada vez más jóvenes forman parte de la delincuencia organizada.

De acuerdo con el Informe de la Comisión Nacional de las Adicciones 2019, en nuestro país habían 3 mil 844 internos en los Centros de Tratamiento Interno para Adolescentes que infringen las leyes penales en 2016, de éstos aproximadamente el 98% respondió que había consumido drogas, así como alcohol y cigarros, antes de su ingreso al Centro de Tratamiento y un 40% de los internos cometió el delito bajo los efectos de alcohol o alguna otra droga.

Aunque existen distintos esfuerzos gubernamentales, con los marcos normativos creados para la lucha contra las adicciones y los programas de prevención, los resultados no han sido del todo satisfactorios.

Se necesita de un mayor esfuerzo para combatir primero a la corrupción que se ha detectado en el pasado en las instancias de seguridad, un programa de protección al menor y sus familias que pasan por este difícil camino cuando están atrapados en una adicción, canales de comunicación efectivos desde la infancia para que la información llegue y permanezca durante el proceso de crecimiento y la participación de los ciudadanos para escuchar, observar y atender a quienes necesitan una oportunidad para reorientar su camino.