La Independencia femenina

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No sólo tomaban el fusil. También seducían a los realistas para que se cambiaran al bando insurgente. O cocinaban tortillas envenenadas para matarlos. Las que tenían estatus económico, organizaban tertulias en sus mansiones para recibir a los conspiradores. Y si la circunstancia las orillaba, rescataban a sus hombres enfrentando con piedras y palos sin temor a enemigos armados hasta los dientes.

Estas y otras facetas forman parte del  papel que las mujeres tuvieron en la Guerra de Independencia de México. Una participación que ha sido injustamente ignorada a pesar de que fue fundamental en esta gesta, señala en entrevista la doctora en Historia e investigadora de la Universidad Veracruzana (UV), Celia del Palacio Montiel, quien dictó una conferencia en el auditorio del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Guadalajara (SUTUdeG).

La integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y coordinadora del Centro de Estudios de la Cultura y Comunicación de la Universidad Veracruzana (UV), comenta que cada 15 de septiembre, en la ceremonia del Grito de Independencia si acaso se menciona a Josefa Ortiz de Domínguez, pero el resto del Olimpo Insurgente está integrado sólo por héroes masculinos, y a lo largo y ancho del país no hay damas inmortalizadas en monumentos y muy pocas las que dan su nombre a edificios públicos.

Nombres como Ana María Machuca, María Josefa Marmolejo de Aldama, Francisca Marquina de Ocampo, María Andrea Martínez “La Campanera”, Manuela Medina “La Capitana”, Luisa Martínez “La esposa del Jaranero”, Altagracia Mercado “La Heroína de Huichapán” o Isabel Moreno “La Pimpinela”, son desconocidas para la mayoría de los mexicanos, a pesar de que fueron feroces combatientes o aportaron alguno de sus talentos durante esta guerra.

“Los historiadores han determinado la participación de 200 mujeres y seguramente hubo muchas más, en diferentes papeles y de diferentes maneras. Desde las mujeres de la élite como Josefa Ortiz  o “La Güera” Rodríguez, que son las más conocidas y que comprometieron su honor y sus fortunas, y otras mujeres de armas de tomar, como la misma Leona Vicario, perseguida por la Inquisición y que se disfrazó de negra para poder escapar del convento de San Miguel de Belén para seguir al Congreso de Anáhuac. También hay quienes levantaron a los indígenas de sus pueblos para unirse a la rebelión”, detalla.

Añade que hay otras mujeres a las que ni siquiera se les llama por sus nombres, como la heroína de Soto la Marina o la heroína de Huichapan, que en medio de la batalla salían a traer víveres para los insurgentes y otras como “La Cohetera”, “La Coronela” y “La Generala”, que sufrieron dentro de las ciudades sitiadas por los realistas y estuvieron dispuestas a sacrificar sus vidas.

“Una de ellas (Antonia Nava “La Generala”) cuando se había terminado el alimento para los insurgentes, se ofreció a sí misma: cómanme a mí para que puedan seguir combatiendo mañana”, relata.

Celia del Palacio rememora además a mujeres que fueron capturadas o fusiladas por el simple hecho de ser esposas, novias o hermanas de los insurgentes. “Las agredían para obligar a los hombres a dejar la lucha o en venganza, pues realista  como Félix María Calleja y el mismo Agustín de Iturbide —antes de cambiar de bando— fueron muy sanguinarios, también contra las mujeres”, afirma.

Otras fueron seductoras que usaban sus atributos femeninos para la causa y convencer a los hombres a pasarse a la rebelión: “Algunas eran muy bellas. Se dice que usaban todos los encantos que podían para sumar adeptos. Pueblos enteros como Sultepec estaban llenos de estas mujeres que perdían a los soldados realistas para que se convirtieran al otro bando”.

Y complementa: “Otras hacían tortillas envenenadas que les daban a los realistas para matarlos. Y otras muy valientes. Un grupo de mujeres en Miahuatlán que se lanzaron un cuartel realista donde tenían a sus hombres presos, y cuando se los iban a llevar a la leva, armadas solo con piedras y palos hicieron huir a los militares para salvar a sus hombres que estaban adentro”, puntualiza.