La fama combustible

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Existen ciertos paradigmas con respecto al mundo de la escritura que todavía no se pueden cambiar. La carrera de letras es afectada por la creencia de que las letras y el dinero no se llevan bien. Los únicos que escriben son los bohemios y literatos quienes nada tienen que ver con el sistema.
A pesar de todo lo que se dice, sí se puede vivir de la escritura. Hace un tiempo los premios que se otorgaban en el área de la literatura eran sólo para personalidades con trayectoria. Ahora muchos escritores, aficionados y profesionales, se dedican a dar a conocer sus obras a través de concursos nacionales e internacionales, ganando premios con una suculenta cantidad de dinero, recibiendo el reconocimiento de la gente y poniendo su nombre en el mapa, aunque sea brevemente.
Las editoriales reconocidas han creado su propia corriente al hacer concursos de escritura, que seguramente comenzaron como una estrategia de marketing y publicidad, y con la cual se fue creando esta línea de premios que hoy son los más rentables. Hablamos de los ya conocidos Premio Planeta, que otorga al ganador 600 mil euros, o el premio Alfaguara, que da 196 mil euros. Pero existen también otros concursos mucho menos conocidos que convocan desde España, Francia y Alemania en su mayoría, y que cuentan con libertad para explayarse en temas, creatividad e incluso extensión, y que probablemente el mayor premio sea la publicación de un trabajo. Estos concursos no conocen fronteras de países y a los que además cualquiera puede tener acceso. Tales convocatorias tienen como objeto difundir e impulsar nuevos escritores con dotaciones en libros o en cifras que van desde los 100 hasta los 30 mil euros.
Incluso en internet existen páginas como www.premura.com que te ofrece un dossier titulado “Cómo ganar concursos literarios” si te suscribes a su sitio. Al ser afiliado a esta página, mes con mes llegan al correo electrónico las diversas convocatorias en Hispanoamérica. Dentro de sus productos se encuentran manuales con títulos como “Llegar a las editoriales y publicar una novela”, “Cómo crear personajes inolvidables” y “Cómo escribir novelas románticas”, entre otros.
En nuestro país podemos encontrar muchos otras ofertas que van desde la narrativa, poesía, cuentos cortos, infantiles, obras de teatro, ensayos y otros, entre los cuales se ofrecen estímulos de 100 y 150 mil pesos mexicanos, muchos apoyados por el gobierno de los distintos estados. Además de ser un gran difusor de cultura, el incentivo económico que se otorga permite a una persona que gane varios de estos galardones consecutivamente, vivir sin preocupaciones por un tiempo al menos.
¿Qué tan válido puede ser el nombre o la fama de un escritor quien ha dedicado su vida a participar en estos concursos y que haya tenido numerosas publicaciones como producto de este inicio? Puede que lo sea en muchos casos, pero al mismo tiempo puede ser desacreditada su capacidad para la escritura por lo mismo. Sería una lástima considerar que este inicio opaque el talento de mucha gente con esperanzas que se apuestan en un concurso.
La vara con la que se mide al premiar es lo peligroso y virtuoso de este juego de subjetividad. Así como este hecho puede beneficiar a una persona desconocida, ha sucedido que grandes personalidades de la literatura injustamente no han recibido premios, como por ejemplo el Nobel de literatura. Proust, Borges, Joyce, Kafka y Benedetti, entre otros, fueron algunos de los eternos candidatos al máximo galardón de las letras.

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