La educación en primaria

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El sistema educativo refleja el grado de desarrollo que tiene un país, por ello son tan preocupantes los resultados de las evaluaciones Enlace y del Concurso de asignación de plazas docentes, ambos de la Secretaría de Educación Pública (SEP). En la primera, los resultados arrojan que de cada diez estudiantes de primaria y secundaria, ocho tienen conocimientos y habilidades suficientes en matemáticas. En la segunda, se conoció que sólo 33 por ciento de los maestros cuentan con los conocimientos necesarios para impartir clases.
La académica de la Universidad de Guadalajara, Silvia Ayala Rubio, señala que a los ojos del mundo somos la decimocuarta economía mundial, pero la realidad es que existen grandes desigualdades en todo el sector social, entre ellas en el sistema educativo.
Manifiesta que para lograr la calidad en la educación básica es fundamental no sólo hacer reformas en los planes de estudio, sino mejorar la formación de los maestros, evaluar sus aptitudes pedagógicas, garantizar la infraestructura básica en los planteles educativos e incorporar a los padres de familia como acompañantes del proceso formativo de sus hijos.
Si bien la Alianza por la Calidad Educativa, propuesta por la SEP y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), pretende abonar a algunos de estos pendientes de carácter nacional, dicho acuerdo aún puede mejorar en muchos aspectos. El proyecto pretende impulsar el cambio educativo tanto en primarias como en secundarias, mediante cinco ejes: modernización de las escuelas, profesionalización de los maestros y las autoridades, cuidado del bienestar y salud de los alumnos, educación completa para mejorar la vida profesional y personal, así como la evaluación a fondo para directores, maestros y alumnos bajo estándares de desempeño.
Ya era necesario que se interviniera. A mí me parece que algunos de los ejes de esta alianza todavía están amañados o tienen cuestiones en las que hay que encender focos rojos, como los procesos de evaluación para asignación de plazas, afirma la académica. “Por más que se hagan reformas a la currícula de la educación básica, si no se tienen maestros preparados y con buen nivel, no será posible la calidad de la educación. Eso es fundamental. Un buen plan de estudios no es exitoso si los profesores que lo van a llevar a cabo no entienden lo que significan las competencias y el nuevo diseño curricular”.
La investigadora del Departamento de estudios en educación del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, menciona como ejemplo que muchos profesores de secundaria no entienden ciertos procesos de la reforma que se hizo hace más de un año. Simulan que están en el nuevo plan de estudios, pero siguen dando sus clases de forma tradicional, memorística y de acumulación de contenidos, sin incidir en la construcción de habilidades cognitivas y de pensamiento de los niños de secundaria, como lo plantea la reforma.
Hasta ahora, dice, se ha hecho mucho en educación primaria, en la que prácticamente está cubierta la demanda nacional y un porcentaje de niños acceden a la educación secundaria. El foco rojo está en secundaria, ya que de los que ingresan no todos terminan, y de los que terminan, pocos entran al bachillerato.
Al cuestionarla sobre las críticas que han recibido la SEP y el SNTE por parte de diversos sectores de la sociedad, que consideran que las modificaciones a los programas de educación básica y la intervención del sector empresarial están propiciando la privatización de la enseñanza y la formación de ciudadanos tecnificados y acríticos, señala que aún cuando no existan dichas reformas, el sistema educativo está arrojando al mercado laboral obreros con baja escolaridad.
Menciona que el nivel educativo promedio en el país es hasta segundo de secundaria. “Esos que se van quedando [fuera de las escuelas] son los futuros obreros del país, porque son los que tienen menores niveles de escolaridad y lo deseable es que nuestros obreros tengan cuando menos el bachillerato terminado, porque aunque tengan trabajos de maquila, técnica, mecánicos o como quieran llamarles, de cualquier manera van involucrados procesos cognitivos mentales que sólo el sistema educativo puede otorgarles”.
Si los empresarios van a hacer algo, lo interesante sería que tengan sistemas o mecanismos “para que todos sus obreros que no tengan la educación básica, logren obtenerla dentro de su empresa y concluyan incluso hasta el bachillerato”.
Ayala Rubio insiste en que los cambios no deben estar centrados en el plan de estudios o lo que quieran los empresarios, pues la educación es un proceso muy complejo que implica diversas variables: profesores, padres de familia, sociedad en su conjunto, una buena currícula de estudios, desarrollo de habilidades de pensamiento y mayores coberturas dentro del sistema educativo.
Recordó que la infraestructura de los planteles escolares es un elemento preocupante, pues el grueso del presupuesto a la educación se va en salarios y poco a las escuelas, y lo que se invierte no se ve reflejado en las aulas: están sucias, los pizarrones son obsoletos, no hay tecnologías adecuadas, el programa Enciclomedia lo detienen…
La especialista en educación básica expresa que los magros resultados obtenidos tanto por estudiantes como por docentes en las recientes evaluaciones, son producto también de los escasos niveles de cultura nacional. Nuestro pueblo carece de hábitos de lectura generalizados, escasamente asiste a museos, “no es sólo el sistema educativo sino el conjunto de la sociedad mexicana”.

El problema es que el sistema educativo no lo fomenta, entonces ¿cómo se van a educar los mexicanos en estos aspectos?
Claro, es el estado de desarrollo que tenemos como país. Tenemos un desarrollo suficiente, según el resultado de Enlace. Tenemos el desarrollo que a lo mejor merecemos o por el que hemos trabajado.
Lo más lamentable de todo, subraya, es que hay un desaliento en la población en general en cuanto a que la educación ha dejado de ser un mecanismo de ascenso social y se buscan otras alternativas fáciles, baratas y peligrosas para acceder a los satisfactores básicos. “Antes una persona que terminaba secundaria podría estar como dependiente de alguna tienda, de un supermercado o algunos como obreros. Hoy la educación secundaria es insuficiente para acceder al empleo, incluso al menos remunerado”.

Menos maestros y más técnicos

JOSEFINA REAL

Para los integrantes de las Escuelas Normales de Jalisco, no hay duda, existe una complicidad entre la dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo Morales, y el gobierno federal de Felipe Calderón Hinojosa, para que a través de la Alianza por la Calidad de la Educación, las escuelas se privaticen.
Gordillo sostuvo que es necesario “revisar el funcionamiento de las Escuelas Normales… porque es muy grave estar preparando personal para el desempleo”.
Con el pretexto de que el sistema educativo no puede absorber a los docentes egresados de las Escuelas Normales, se pretende convertirlas en instituciones formadoras de “técnicos en actividades productivas”.
Hersos Davies Eduardo Esparza, secretario general de la Escuela Normal de Atequiza, expresó en entrevista con este rotativo que las intenciones de Gordillo son privatizar, porque “la maestra” ha dicho “que las Normales tienen que reformarse con una instrucción, con un enfoque turístico, en lugar de formar docentes; si nos vamos con todos los planes neoliberales del gobierno, no hay duda [de privatizar]”.
Los normalistas de Jalisco ya han hecho públicas sus inconformidades a las autoridades locales y a la sociedad en general, que al parecer no han sido escuchadas.
Esparza confirmó que cada vez son menos los que ingresan y, por ende, es menor el número de egresados de las Escuelas Normales de la entidad y del país, por lo que se atrevió a decir que no sólo las Normales, sino que el sistema educativo nacional, “atraviesa por una incertidumbre”.
En Jalisco, las escuelas normalistas son: la Bicentenaria Normal de Jalisco, la de Atequiza, Normal Superior, Normal de Especialidades, la de Educadoras, la de Educación Física, la de Educación Especial, la de Ciudad Guzmán, la de Colotlán, la de Arandas y San Antonio Matute; y en las que ofrecen licenciatura en educación primaria se calcula que este año sólo egresarán 400 personas, la mayoría del sexo femenino.
El entrevistado señaló que los maestros de educación básica con base inicial ganan en promedio seis mil pesos mensuales; los mejor remunerados perciben alrededor de 20 mil pesos cada mes, siempre y cuando hayan realizado los exámenes necesarios que exige la carrera.
En señal de protesta, las bases magisteriales han coordinado varias manifestaciones en señal de rechazo a la Alianza por la Calidad de la Educación. A escala nacional, los inconformes tienen programadas movilizaciones nacionales el 1 y 23 de septiembre, y el 2 de octubre en la Ciudad de México.

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