La ciencia del amor

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Desde el punto de vista científico, el amor no tiene nada qué ver con las palabras bonitas, ni el cortejo habitual, con el que se supone que la persona amada será conquistada. Según los expertos en el tema, todo está en el estímulo que se provoque en el cerebro.
“Si te enamoraste desde un principio, pues te enamoraste, pero si no… por más que te cortejen de la manera más bonita, no te vas a enamorar”, comentó la maestra Silvia Josefina López Pérez, del Departamento de Biología Celular y Molecular del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara.
La especialista fue una de las organizadoras de la llamada “Semana del cerebro”, en la que se presentaron ponencias con éste y otros temas; sin embargo, los estudios sobre el amor fueron lo que más llamaron el interés de los asistentes. “Orientamos a los jóvenes a que tengan en claro que el amor se reduce simplemente a neurotransmisores fluyendo por redes neuronales”. Definición poco romántica y lejana de lo que suponen los poetas, las novelas, o simplemente los enamorados.
Es por medio de los sentidos por donde entra el amor: “La cuestión del enamoramiento no es más que un procesamiento químico de señales que vienen del exterior”, pero el amor no entra de igual manera por cualquiera de los sentidos, y no todos tienen la misma importancia.
Según la maestra Silvia Josefina, el amor se percibe de manera inconsciente, y el sentido por el que entra principalmente es el olfato. “El olfato llega directamente a los núcleos cerebrales profundos y crea un efecto, entonces el cerebro no se da cuenta de que está oliendo algo. No lo piensa, no lo concientiza, por eso el amor es inconsciente, no elegimos enamorarnos, uno se enamora y no hay remedio”.
En cuanto al resto de los sentidos, comenta la especialista, el que tiene más importancia después del olfato es la vista, porque “si no te gusta lo que ves, pues no te enamoras”, aunque aún así hay ocasiones en las que surge la interrogante de quienes se enamoran de alguien pero no saben exactamente qué les gusta de esa persona. Es precisamente el olor.
El siguiente sentido -según la jerarquía para la percepción del enamoramiento en el cerebro- es el tacto y, por último, el gusto, que es cuando ya se tiene más interacción con la persona. Es por eso que el amor a primera vista puede existir. Aunque no exista convivencia con la persona, puede surgir el enamoramiento, pues según la ciencia basta mirar y oler.
El único sentido que no tiene participación en el enamoramiento, asegura la maestra López Pérez, es el oído: “generalmente el cerebro te pide ver a la persona, y olerla inconscientemente, pero no te interesa mucho lo que diga”.
Otra cuestión poco romántica que se expuso en la conferencia fue que el efecto del enamoramiento sólo dura cuatro años. Las promesas de amor eterno no tienen validez para la ciencia. “El cerebro no puede durar eternamente en la misma situación sobreexcitada, como decimos los neurobiólogos, entonces se tiene que liberar el estímulo poco a poco hasta que el amor apasionado y profundo llega a un término”.
¿Qué pasa entonces con los matrimonios que duran años? Asegura la especialista que eso sucede de manera consciente, el cerebro elige quedarse con esa persona porque ya considera que es quien le conviene, pero ya no es de manera inconsciente, como lo es con el amor arrebatado y pasional.