Jóvenes migrantes de la ciudad

525
ESTUDIANTES DEL CENTRO UNIVERSITARIO DE CIESCIAS ECONOMICO ADMINISTRATIVAS

Con algarabía, Zelva llegó de Sinaloa, Dayanna aún sueña con olor al mar de Manzanillo, Xóchitl colorea cada espacio de la Universidad para no olvidar su natal sur; y Arturo se retrae porque extraña a su grupo de amigos de un pequeño pueblo del estado de Hidalgo. Muchos de ellos emigran a la ciudad para buscar opciones educativas que no encuentran en su lugar de origen y deben adaptarse a las condiciones climatológicas, familiares y a la nueva cultura.
Algunos se sienten discriminados, otros se aíslan cuando salen de su núcleo familiar, protegido según el psicólogo especialista en intervención en crisis, Ricardo Orozco Vásquez. Los chicos sufren porque se despegan del lugar donde siempre han tenido todo, llegan a una gran ciudad, hostil hasta cierto punto en lo que es tránsito vehicular y uso de transporte urbano, cordialidades entre los que se conviven, se cohíben y extrañan su ciudad natal, sobe todo si vienen de comunidades pequeñas del propio Jalisco, como Tapalpa o Ciudad Guzmán.
Los jóvenes deben adaptarse a otra cultura, que en ocasiones choca con la tapatía, muchos aluden que la cultura de Guadalajara, es doble. “Eres mi amigo si te emborrachas conmigo y si no, no. Muchos de ellos no quieren meterse a esa dinámica, pero por pertenecer a la red social van a la parranda y bajan el rendimiento escolar y se sienten más culpables, se les mueve el tapete y quiere regresar a su lugar de origen”.
Por su parte, el servicio escolar y coordinación escolar de extensión de los centros universitarios de la Universidad de Guadalajara, están atentos de la procedencia de los jóvenes y los apoyan a buscar lugar de residencia, no en el aspecto económico, pero si llegan a conformar una red para que se conozcan entre ellos y puedan unirse bien para vivir juntos, convivir y reforzar su red social para auxiliarse mutuamente en lo económico y afectivo, así lo explica Norma Mendoza, responsable de la Unidad de Comunicación de la Coordinación de Servicios estudiantiles de la UdeG.
Y es que establecer nuevas redes sociales, cuando llegan a otra ciudad en una adultez temprana es lo más difícil, según Orozco Vázquez. Por lo que recomienda a los jóvenes no dejar que llegue la sensación de tristeza y melancolía, buscar el apoyo terapéutico antes de que ya no tenga ganas de salir de la casa, presente ausencia de apetito o excesivo consumo de frituras, consuma en exceso alcohol en momentos de tristeza. “Estos son consecuencias peligrosas que hacen que disminuya la capacidad de toma consciente de decisiones, intenta un suicidio o provocan un accidente cuando la tristeza y la añoranza es profunda”.
El joven en este momento de su vida debe de estar más consciente hacia dónde van a dirigir sus esfuerzos, y si Guadalajara es la ciudad transitoria mientras cursan la licenciatura o va a ser su lugar de residencia y hacer un plan de vida”.
Y es que saber dónde estoy y hacia dónde voy, ayuda. Mendoza indica que la Universidad de Guadalajara, lleva un gran adelanto en este sentido pues le brinda al estudiante la carrera más adecuada para el desarrollo de su región. La educación es un detonante, los alumnos deben saber detectar la problemática que hay en su localidad y crear propuestas para generar empleo y otras maneras de desarrollo tanto económico como productivo.
A ciencia cierta, Mendoza sabe que la mobilidad estudiantil y juvenil que se genera a partir de la educación en otros lugares, también permite a estudiantes de Guadalajara o de la Zona Sur trasladarse a la Región Norte —o a otras regiones— por sus perfiles, intereses, o razones familiares. En fin, desarrollarse de manera independiente en otros espacios. “El joven sale del seno familiar y empieza a responsabilizarse de sus acciones y esto hace que se generen grupos de trabajo de una manera más sencilla.

Docente con capacidad de escucha
Refiere el especialista en psicología que muchos chicos sufren porque tuvieron padres sobreprotectores, entonces hay que trabajar con los papás ese esquema para que el muchacho pueda resolver la distancia que tiene con ellos.
Ante la ausencia de los padres, los docentes toman el papel de manera silente en algunos casos, por lo que saber identificar cualquiera de estos síntomas en los alumnos, pero no darles trato especial es importante. Estar pendiente de su participación en la clase y el rendimiento académico, platicar con ellos, y canalizar al departamento de orientación psicológica de la universidad donde estudian.
No todos lo docentes tiene formación de psicólogos y por eso deben tener la capacidad de escuchar, una escucha activa, respetuosa. Recomienda Orozco Vázquez manejar sesiones de emergencia donde se le dan herramientas al chico para que puedan identificar como se siente, y si esta lesionada su situación en al ciudad, lo mandamos a su casa por dos días para que recobre energías.
“Una de los más grandes errores que podemos cometer es tratarlos como víctimas, debemos tratarlos como supervivientes, ya que el venirse para acá significa una crisis, y resolviendo esa crisis, tiene capacidad de toma de decisiones. Y si lo tratamos como supervivientes su perspectiva es mayor que tratarlos como víctima”, refiere para finalizar el especialista en psicología.