Jorge Manzano S J

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Hace más de 35 años que Jorge Manzano S J, doctor en filosofía por la Universidad Gregoriana de Roma, realizó un viaje por Alemania, Francia y Dinamarca para ir tras los pasos de filósofos como Kierkegaard, Hegel y Nietzsche. Las aventuras y pormenores se hallan redactados en su último texto Al rasgarse el arcoiris. El conocimiento y las vivencias adquiridas en sus viajes y su larga trayectoria académica, además de su visión dionísiaca de la filosofía, lo han llevado a conjugar su disciplina con formas expresivas más corporales y vivenciales que técnicas e intelectuales. Redactó el libreto de la pieza teatral El eterno retorno, que terminó temporada hace algunas semanas. La puesta en escena es un espectáculo que conjuga la danza, la expresión corporal y el colorido vestuario que adentra en la vida y obra de Nietzsche.

filosofía
Siguiendo el pensamiento nietzscheano podemos encontrar una definición negativa y otra positiva. La negativa consiste en destruir la filosofía, filosofar a martillazos. Mientras que la positiva nos lleva a transformar los valores, a ir más allá del hombre para dar lugar al ultrahombre. Más que amor por el conocimiento, la filosofía es el amor por la vida.

nietzsche
Nietzsche no es un filósofo para ser comprendido sino para ser provocador. Se trata de un espíritu que pudo liberarse de los valores que le inculcaron, tales como el deber por el deber, o la imagen del Cristo como negación del cuerpo. Nietzsche, a pesar de todas sus críticas contra el cristianismo y de haber señalado la muerte de Dios, en 21 siglos ha sido de los pocos que ha captado por dónde va el cristianismo, no como negación de la vida sino como afirmación de ella.

guión
Al acercarme a los textos de Nietzsche, me impresionaron dos cosas: el contenido y la forma. En cuanto a la primera, su amor por la vida a pesar de la truculenta existencia que llevó; y respecto a la forma, su escritura simbólica, propicia para la representación teatral. Ello, aunado a mi interés por acercar la filosofía al público, me llevó a escribir un libreto que presenté en el “Congreso Internacional: Nietzsche, ¿ha muerto?” celebrado en Veracruz el año 2007.

teatro
Ha sido un intento de poner en contacto al público con los grandes problemas filosóficos de manera más corporal que conceptual. Por desgracia o por fortuna, no sé, son muy técnicas las expresiones en filosofía. Si alguien se acerca a un texto a la primera página se duerme o no entiende nada. En el teatro, y en específico en nuestra obra, no ocurre lo mismo, hay colores, música, diálogo, baile, todos ellos son creación original.

dionisio
Por más de 15 años he impartido todos los veranos el taller llamado “Experiencias dionisíacas”, el cual es un acercamiento a la filosofía desde el cuerpo y la sensación. Me pregunto si reservaremos el nombre de filósofo a quien encadena demostraciones racionales y excluiremos a quien con su mirada hace bellas todas las cosas.

retorno
La idea es antigua, señala la repetición de lo mismo por siempre y con ello la anulación de la libertad. En cambio, en Nietzsche el eterno retorno simboliza la intensidad con la que amamos la vida. A pesar de todos los horrores de la existencia, el filósofo alemán estaría dispuesto a vivir miles de veces. Su interpretación no es cósmica sino dionisiaca, a través de la cual nos damos cuenta de que tal retorno no está en los cielos ni en las estrellas sino en nuestro interior, en la aceptación de la vida con todo y sus derrotas y victorias, sus alegrías y tristezas, no como determinación sino como libertad y amor.

escena
La idea que tuve de llevar la filosofía al teatro fue acertada. La obra gustó mucho y tuvo un gran impacto, sobre todo en jóvenes. Su buena aceptación, a pesar de carecer de triángulos amorosos o una trama cómica, ha llevado a su permanencia en cartelera en diversos anfiteatros de la ciudad, con cerca de cincuenta presentaciones. Para el verano próximo esperamos una nueva temporada en el Teatro Jaime Torres Bodet. No sabemos si esto tenga fin, o hasta donde me alcance la vida, hay muchos planes en el baúl de los pendientes, está Hegel, Platón, Kierkegaard… en fin, pero mejor así le dejamos para no salarnos.