Jesús Carlos Soto: “Hay que luchar por la ciudad que queremos”

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La movilidad, los derechos de los ciclistas, el derecho a la ciudad y la defensa del medio ambiente son algunas causas por las que ha luchado a sus 27 años, Jesús Carlos “El Negro” Soto Morfín, activista y egresado de la licenciatura en Filosofía y Ciencias Sociales del Iteso. Además del activismo, practica deportes como la natación y el ciclismo, y la programación de páginas web. Sin embargo, su tiempo lo dedica en gran parte al activismo porque dice ha contribuido a su crecimiento personal y a la construcción de ideas colectivas.
“El Negro”, como es conocido entre sus amigos, comenzó en la organización Ciudad Para Todos, pero también ha colaborado con otros colectivos ciudadanos. En este momento enfrenta el reto de organizar el Congreso Internacional Hacia Ciudades Libres de Autos en Guadalajara, evento anual de la World Carfree Network, red internacional formada por diversas organizaciones. El congreso celebra diez años de realizarse en distintas partes del mundo, con el fin de promover transformaciones positivas en los entornos urbanos.

¿Cómo iniciaste en el activismo social y qué representa para ti esta actividad?
Desde chico en mi familia y por mi formación jesuita trataron de generar en mí una especie de análisis de lo que ocurre a mí alrededor. Mi primera lucha social fue a los 20 años cuando realicé labor social en la colonia San Ambrosio, cerca del Cerro del Cuatro. El activismo requiere estar lidiando con insoportables que son los políticos y con las malas decisiones de nuestros gobernantes, además de estar generando propuestas y proyectos porque no sólo somos “opositados” como nos llamó Emilio González Márquez cuando estábamos acampando en contra del puente atirantado. En realidad, la labor de activista es muy pesada y gracias a esta labor ha crecido mi concepto de justicia y democracia.

¿Crees que los ciudadanos son más conscientes de las luchas sociales?
El ciudadano sí ha cobrado más consciencia de los problemas y de la relación con la clase política. Buscamos hacer visibles los problemas y forzar a quienes tienen que resolverlos a que lo hagan. Por ejemplo, en Guadalajara estamos muy mal, pero hay un gran movimiento haciendo muchísimas cosas como los paseos ciclistas con cinco mil personas. Hay un movimiento muy fuerte cada vez más diverso y que está logrando por lo menos sembrar el tema a nivel de discurso en la agenda política.

¿Es posible pensar en una ciudad libre de automóviles?
Libres quiere decir no depender del auto para movernos de un lado a otro. Tenemos la noción de que para el progreso es necesario el automóvil. Incluso, para ser ciudades de primer mundo. Es muy fácil decir que la saturación de automóviles en las calles no nos permite mejorar la movilidad y no tiene solución. Necesitamos pensar cómo solucionarlo de manera integral con una visión más estructurada y no sólo pensar en respuestas fáciles. Este es el objetivo de lo que pretendemos lograr con el congreso Hacia Ciudades Libres de Autos, además de entusiasmar a las personas y que aquellas que no entienden aún el problema lo vean de manera integral, no solamente diciendo que el automóvil es el problema.

¿Qué deben hacer los automovilistas para contribuir a mejorar la movilidad en Guadalajara?
Lo ideal es compartir y usar el coche lo menos posible. Sabemos que la mayoría de los viajes se realizan en transporte público pero en esquemas muy indignos: transportes costosos y peligrosos, bicicletas en calles saturadas de carros con una cultura muy agresiva, malas banquetas, con alto índice de accidentes. Necesitamos invertir en transportes públicos, que la gente pase al activismo y que con su propia manera de ver las cosas luchemos por la ciudad que queremos.

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