Investigar el amor

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“Hacia una sociología de las emociones: representaciones y prácticas en torno al amor y la relación de pareja en jóvenes y adultos de la zona metropolitana de Guadalajara”, es el proyecto que realizó Tania Rodríguez Salazar, investigadora del Departamento de Estudios de la Comunicación Social (DECS) del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

¿Qué es el amor?
Desde la sociología de las emociones, el amor es un sentimiento de interacción con un “otro”, surge como consecuencia de otorgar valor o estatus a otra persona como consecuencia de sus cualidades físicas, morales o de personalidad. Para amar a alguien tenemos que apreciar lo que ese otro es y muchas veces, sobre todo en los amores juveniles, eso supone una gran idealización.

¿Cuáles son las características del  amor en los jóvenes?
El amor en los jóvenes es muy diverso como también lo son ellos mismos. No obstante, se trata de amores incipientes, de amores que están en la etapa del enamoramiento, de la pasión intensa y del descubrimiento de la sexualidad y el placer. También, hoy en día, los jóvenes viven sus relaciones amorosas con nuevos recursos tecnológicos que les permiten estar en contacto y comunicación casi de forma permanente.

¿Cuáles son las nuevas posibilidades  que permiten a los enamorados las tecnologías con mensajería instantánea?
Muchísimas, imposibles de describirlas ahora. Las posibilidades de estar en comunicación permanente se han incrementado, pero también se ha vuelto una exigencia que genera ansiedades y conflictos entre la pareja ante la no respuesta o la desconexión a internet. Se han ampliado las posibilidades de socializar con otros sin la necesidad de la copresencia, de elegir parejas más allá de los lugares típicos como el trabajo, la escuela o los viajes, tanto para las personas que no tienen compromisos como para las que sí los tienen. También se han ampliado las zonas de vigilancia y control del otro; ahora es posible saber dónde está alguien, enviar mensajes para saber dónde está, con quién, si ya hizo tal o cual cosa, etc. Las tecnologías facilitan las infidelidades, al mismo tiempo que incrementan la desconfianza, los celos en las parejas y se refuerza el componente del modelo romántico del amor que exige exclusividad emocional y sexual.

En torno a las nuevas tecnologías, tales como las redes sociales y aplicaciones que cuentan con mensajería instantánea, ¿qué está permitido publicar para una pareja?
Los límites sobre lo que pueden o no decir los enamorados a través de mediaciones tecnológicas los establecen ellos mismos. En las entrevistas que hemos realizado encontramos que los jóvenes publican muchos aspectos de sus relaciones de pareja (fotos, mensajes amorosos, dedican canciones, frases célebres, etcétera), pero aclaran que no publican todo, que lo más íntimo, lo que requiere más calma y profundidad, prefieren conversarlo por mensajería privada, Skype, o por supuesto, de manera presencial. Las redes sociales, en la medida en que son públicas, más bien se usan para enviar mensajes de comunicación fáctica (te amo, te extraño, o alguna otra forma de adular al otro y su presencia), para hacer visible que se está en una relación y ahuyentar a las o los rivales, o para presentar públicamente a la pareja en búsqueda del reconocimiento de la familia o de los amigos.

En las redes sociales, ¿qué está prohibido publicar entre las parejas?
De acuerdo con los criterios de los jóvenes que hemos entrevistado, un asunto polémico es publicar fotos con amigos de los que la pareja suele tener celos, fotos cariñosas con otros u otras, fotos con desconocidos o en lugares que la pareja no tenga conocimiento de que se ha estado, en suma que representan una percepción de amenaza, falta de respeto, o una violación a la privacidad.