Impulsa UdeG a escritores juveniles e infantiles

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Mariana Quintero | CUAAD

Al principio viajábamos solas, del colombiano Jairo Gabriel Buitrago Triviño y  3,934 kilómetros, del mexicano Juan Carlos Quezadas García, es el nombre de los textos merecedores del Premio Hispanoamericano Castillo de Literatura Infantil y Juvenil 2019, en la categoría infantil y juvenil, respectivamente. Ambas obras abordan el tema de la migración.

El premio, dotado de 250 mil pesos, fue impulsado por la Universidad de Guadalajara (UdeG) a través del del Programa Universitario de Fomento a la Lectura “Letras para Volar” y Ediciones Castillo. Luego de seis meses de edición, las obras pudieron ser conocidas por sus autores en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

“Si a ti te dan un premio de alguna forma le dan un espaldarazo a tu trabajo (…) De cierta forma ayuda a organizar un poco la vida laboral que tiene uno como autor, es decir, que la sociedad trate de formar escritores profesionales que vivan de su trabajo”, comentó Buitrago Triviño.

Además del estímulo económico, los autores lograron la firma de un contrato con Ediciones Castillo, editorial que se encargará de la distribución y promoción de sus textos.

Respecto al recibimiento de la noticia, Quezadas García comentó que “es de alguna forma reconocer tu trabajo, pero al mismo tiempo tu novela solita se defendió, ella por ese manuscrito que mandaste engargolado por correo solo se abrió paso y logró convencer al jurado”.

Explicó que una de las partes más difíciles de su texto fue el ponerse en la piel de las tres mujeres protagonistas de su historia, quienes van de los 9 a los 30 años de edad.

“Siempre he escrito para niños, creo que no me ha interesado hacerlo para otro tipo de lectores y tampoco siento que es un proceso mientras escribo para adultos”, dijo Buitrago Triviño.

Explicó que su anterior trabajo como guionista de programas infantiles en Colombia fue el que lo llevó a interesarse en generar libros ilustrados.

Por su parte, Quezadas García, dijo que su acercamiento a los textos infantiles se dio mientras estudiaba en la Escuela de Escritores SOGEM, cuando él y sus compañeros vieron como posibilidad adentrarse en esos espacios.

“Yo no escribo para jóvenes o niños por otra razón que no sea que cuando empiezo a escribir me gana la voz que creo que puede funcionar para ellos”, comentó.

En cuanto a la labor de escritor, ambos coincidieron en que el panorama no es desalentador pues hay oportunidades para seguir desarrollándose en esta profesión y vivir de ello.

“Yo soy de esa generación que creció sin muchas becas, sin muchos apoyos y pudimos hacer proyectos, creo mucho en la autogestión”, dijo Buitrago Triviño.