Igualdad de género ¿un derecho o una lucha?

Las expresiones de protestas de cada 8 de marzo visibilizan los distintos hechos que violentan los derechos humanos de una mujer e indican una lucha de siglos para ganar espacios que equilibren la desigualdad

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Un sector que es sensible a la desigualdad son las madres trabajadoras, porque asumen el papel de cuidadoras del hogar y las oportunidades laborales se reducen para ellas.

Lo que vemos cada año en el Día Internacional de la Mujer es una muestra de hartazgo de las mujeres ante los distintos escenarios que enfrentamos de exclusión, violencia, injusticia, desigualdad en todos los ámbitos de la vida, tanto en el hogar, la escuela, el trabajo, el entorno. Son escenarios que se viven desde la infancia y prevalecen por el simple hecho de nacer mujer.

No sorprende todas las muestras de sororidad que se replican en todo el mundo, con marchas multitudinarias y consignas para mejorar nuestra situación; ya no es un reclamo, es una exigencia que urge sea atendida porque cada vez son más mujeres violentadas, al menos en nuestro país.

Las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que, en el mes de enero de este año, de las 22 mil 812 víctimas de algún delito un 30 por ciento son mujeres. El crecimiento de feminicidio es imparable: mientras que en 2015 fueron 412 los casos, para el 2021 se tuvieron 969 casos y en el mes de enero de 2022 ya se han registrado 75 víctimas de feminicidio.

Foto: Adriana González

Distintos sectores del ámbito laboral muestran la brecha de género que prevalece en el mundo. El Informe Global de Brecha de Género 2021, del Foro Económico Mundial, señala que la brecha de género en el empoderamiento político representa solo el 22 por ciento; con información de 156 países encontraron que la representación parlamentaria es del 26.1 por ciento y que de los 3 mil 400 ministras y ministros de todo el mundo, solamente un 22.6 son mujeres son mujeres. Asimismo, en 81 países nunca ha habido una mujer como Jefa de Estado. Además, reconocen que existe una falta persistente de mujeres en puestos de liderazgo, ya que representan el 27 por ciento en todos los puestos gerenciales.

Se estima que necesitarán pasar 145. 5 años para lograr la paridad de género.

Un sector que es sensible a la desigualdad son las madres trabajadoras, porque asumen el papel de cuidadoras del hogar y las oportunidades laborales se reducen para ellas. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo señala que antes de la pandemia las mujeres en el rango de edad de 25-54 con pareja y al menos un hijo menor de seis años, estaba por debajo de la tasa de participación laboral general de las mujeres que no tienen esta condición, las cuales representan el 62.1 por ciento, mientras que la participación de las madres era de 55.0 por ciento y era sustancialmente inferior que los padres en las mismas condiciones (97.1 por ciento). Con la pandemia la situación se recrudeció, porque alrededor de 113 millones de mujeres en estas condiciones quedaron fuera de la Población Económicamente Activa (PEA), mientras que para sus homólogos hombres el impacto fue de 13 millones.

Foto: Fernanda Velázquez

Una de las consecuencias de estar encargadas del cuidado de los hijos fue el abandonar la fuerza de trabajo o reducir sus horas. Estas presiones siguen padeciéndolas en 2022 debido a la aparición de nuevas cepas del Covid-19. Además, dichas presiones han tenido impacto en su salud mental, la cual se ha visto afectada por el aumento del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. El estudio de la OIT señala que este grupo de mujeres tiene 1.6 veces más probabilidades de declarar un aumento del estrés mental y emocional que las mujeres que no están condicionadas por una familia.

Esta es solo una pequeña radiografía de los sucesos que se viven en distintos ámbitos para las mujeres, las expresiones de protestas que vemos cada 8 de marzo visibilizan los distintos hechos que violentan los derechos humanos de una mujer e indican una lucha de siglos para ganar espacios que equilibren la marcada desigualdad entre hombres y mujeres. Aunque se han dado pasos, aún son pocos si queremos que el talento de las nuevas generaciones se desarrolle en condiciones de igualdad, por el simple hecho de reconocer que todas, todos y todes somos iguales.