Honoris Causa a Manuel Castells Oliván

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Además de las múltiples contribuciones en el ámbito social, y las claves para entender el proceso de transformación estructural de la sociedad actual, que ha hecho el doctor Manuel Castells Oliván (España, 1942) en su vasta obra, el Rector General de la Universidad de Guadalajara, maestro Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, destacó su visión humanista y su compromiso universitario, que lo han hecho ser un “generoso formador de varias generaciones de estudiantes desde hace cuatro décadas”; al entregarle el Doctorado Honoris Causa en el Paraninfo Enrique Díaz de León, el pasado 28 de noviembre.

Bravo Padilla resaltó que el homenajeado, autor de innumerables obras, “sea un convencido del papel de las universidades en la sociedad-red y en el contexto social, económico y político actual. Por ello, nos sentimos orgullosos de que se defina, ante todo, como un universitario, y que conciba a la universidad como un espacio de creación y libertad y, en un plano más íntimo, la considere su vida, su profesión, su entusiasmo, su dedicación y, más que nada, su identidad”.

Tras recibir su distinción, el sociólogo español expresó su emoción por el reconocimiento, que viene de una “universidad de larga tradición y en la que tuve la fortuna de estar cuando participé en la Cátedra Julio Cortázar hace diez años. Seguiré manteniendo las altas exigencias científicas y éticas que ustedes representan y de la cual desde ahora formo parte. Los llevo en mi corazón, en mi mente y en mi memoria. Me llama la atención que mencionen mi labor como profesor, que es lo que más me gusta”.

Con base en su amplia experiencia en la sociología urbana, Castells Oliván habló sobre cómo el poder ha permeado a las sociedades desde tiempos inmemoriales. Y mencionó que si antes el poder lo ostentaba el Estado mediante la fuerza física, luego se enfocó sobre las mentes, el de la persuasión. “Ése es un poder mucho más efectivo y eficiente: moldear las mentes antes que torturar los cuerpos”.

“Entonces el internet aparece. Y quienes lo hicieron, lo pensaron desde una arquitectura de la libertad —abundó Castells Oliván—. Y ahora todos los gobiernos están asustados, porque no saben cómo controlarlo. Y como ahora todo funciona con internet y es el instrumento principal de infraestructura de nuestra sociedad, resulta que los gobiernos pueden vigilar, pero ya no impedir ni controlar la comunicación”.

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