Historias que duelen

"Ana" es un libro inspirado en casos reales de niños, niñas y adolescentes centroamericanos, migrantes en su paso por México

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No todas las lecturas son agradables. Leer literatura es un modo, también, de reconocer facetas de la realidad que son oscuras, pero están ahí. Incomodan. Duelen.

Y cuando se trata de un cómic, el arte secuencial conformado por imágenes y palabras, solemos pensar en un tema de evasión. Ciencia ficción. Superhéroes.

Eso es la protagonista de Ana, el cómic escrito por Guillermo Arriaga y dibujado por Humberto Ramos. La edición, impresa y digital, es de Save the Children, y acaba de aparecer hace unos días, en este 2021 marcado por la pandemia. Es de libre circulación, cualquiera puede descargarlo y compartir el link de descarga y comentarlo, y tiene sentido.

Se trata de una historia de la migración infantil centroamericana a Estados Unidos. El viaje sucede a través de un México que resulta una amenaza, plagado de peligros.

De manera breve en el cómic de Arriaga y Ramos asoman las violencias en los países de origen y en un recorrido incierto.

Resulta interesante que las violencias, en su gran mayoría, son llevadas a cabo por hombres. Y las niñas y los niños son los más afectados. Como testigos, como víctimas, como sobrevivientes.

Porque el relato no es sólo una denuncia necesaria de las causas de la migración, de sus contradicciones, de su vulnerabilidad. Es una historia de la esperanza. De las personas que superan las adversidades. De las decisiones que cambian las trayectorias y las violencias.

El cómic Ana es una ventana a las posibilidades de crecer. De confiar.

La edición no se recomienda para lectores menores de 15 años. Porque el tema duele. Lo que somos y lo que hacemos. O lo que dejamos de ver y de actuar en consecuencia.

Para eso también leemos. Literatura o arte secuencial. Historias fabulosas o historias de vida. Leer para conmovernos. Movernos para actuar. Para pensar. Para dolernos con los otros.

Gracias por Ana. Por su mensaje y su testimonio. Hay que leerlo y leernos. Aunque resulte doloroso.

Rodrigo Pardo Fernández
Profesor de la Facultad de Letras-UMSNH