Historiadores se integran mejor al campo laboral

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ESTUDIANTES DEL CENTRO UNIVERSITARIO DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

La pregunta siempre es “¿De qué vas a vivir si estudias historia?”, y se convierte en un problema real cuando los estudiantes entran pensando que sólo van a ejercer como docentes y en el tiempo construyen otra realidad, más diversa, ya que se forman como investigadores o para la organización y recuperación del acervo documental de un país.
Dentro de la vida estudiantil se enfrentan al segundo problema: el campo laboral está saturado, no hay ofertas serias e importantes, por lo que el estudiante debe recurrir a sus capacidades y habilidades, buscar y generar contactos personales, con instituciones públicas y privadas, para así poder insertarse en el campo profesional. El coordinador de la carrera en Historia, Marco Antonio Delgadillo estima que la inserción laboral en licenciados en ese campo ronda el 65 por ciento y a esto se suman los que están en postgrados.
“Cualquier egresado de la Universidad de Guadalajara presenta problemas de empleo por la situación económica que se vive en el país en los últimos años”, señala el coordinador del II Encuentro Nacional de licenciatura en Historia, organizado por la Universidad de Guadalajara, el maestro de la UdeG, Marco Antonio Delgadillo Guerrero. Agrega que por esta razón es vital que el estudiante busque su especialización, realizando una maestría o posgrado.
Para el académico, la oportunidad  se busca y se presenta, el estudiante deberá entenderla y saber aprovecharla. El éxito profesional de un historiador no tiene que ver con las ganancias económicas sino hacer lo que gusta, realizando actividades referidas a su profesionalización.
Discutir en torno al financiamiento de los programas educativos, los nuevos procesos de enseñanza y aprendizaje, la modernización de los planes de estudio, la consolidación de grupos académicos y la creación de una red nacional de licenciaturas en historia para realizar trabajos en equipos a escala nacional e institucional y la firma de convenios para intercambio académico y estudiantil, son algunos de los objetivos del II Encuentro Nacional de licenciatura en Historia organizado por la Universidad de Guadalajara.
Si bien es cierto que la acreditación es un factor primordial para una institución de prestigio, este factor tiene sus fortalezas, según el maestro Delgadillo Guerrero, quien destaca el gran número de investigadores y estudiantes con posgrados, el alto numero de publicaciones, la inclusión del plan de estudios por competencia, titulación en su mayoría por tesis, la participación estudiantil en eventos académicos, asistencia de investigadores a congresos nacionales e internacionales y la capacidad crítica de los alumnos.
La lista de debilidades está encabezada por la novedad de migrar el plan de estudios por competencia, lo que provocó que se compactaran algunas materias informativas y formativas. Algunos docentes y estudiantes aún no han entendido esta nueva metodología. Enumera el coordinador de la carrera de historia, Delgadillo Guerrero, que aunado a esto, está la carencia de equipos, de infraestructura y el rezago en convenios con las prácticas profesionales, ya que algunas instituciones se niegan a firmar convenios con la UdeG.
Reflexiona Delgadillo sobre lo que se persigue con esta índole de eventos: “Generar nuevas discusiones sobre una manera distinta de ver los procesos de acreditación no como un fin, sino como una manera de buscar la calidad de los programas educativos, lo que lleva a repensar los procesos de evaluación de los programas y la relación con las instituciones acreditadoras, exigirles evaluar desde la propia realidad de cada institución y no con otros parámetros. Nos dedicamos a llenar expedientes para satisfacer a los acreditadores y no para buscar la calidad de la institución”.
Es importante estar acreditados, pero es necesario buscar la calidad continua y no sólo el tiempo y espacio de la evaluación en todos los aspectos de la institución educativa.

Historiadores de élite
Según la profesora e investigadora, Silvia Ayala Rubio, de la Universidad de Guadalajara, las tendencias internacionales en la formación de historiadores se mueven en dos vertientes mundiales: el primero, sobre la nueva moda de formar a los estudiantes por planes de estudios por competencia y a los cuales denominan homogeneizantes.
Otra tendencia es la de élite, que forma historiadores especializados en temáticas muy particulares con planes de estudios flexibles y que puedan insertarse al campo laboral en áreas como archivo, trabajo en embajadas, centros culturales, como asesores, medios de comunicación, entre otros.
Resalta la investigadora que en los países del primer mundo se trabaja en planes de estudios no fundamentados en términos de competencia, pero sí están especificadas las habilidades que deben tener los historiadores. “Hay una tendencia en formar investigadores en el campo de la investigación especializada, no como prevalece en México que es la formación de historiadores generales”.
La tendencia internacional es resaltar las habilidades del historiador, el cual deberá realizar trabajos de investigación y trabajar las fuentes orales o escritas, manejar las fuentes de conocimientos de la historia general de la humanidad en sus grandes épocas, entender lo que implica el devenir de la humanidad, el cambio y la coyuntura de la historia, y comprender los diferentes paradigmas y aceptar las diversas miradas del conocimiento histórico.

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