Hiram Villaseñor

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De la pintura de caballete al arte callejero, el paso fue breve para Hiram Villaseñor, artista de 23 años, recién egresado de la carrera de Artes plásticas, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD). El street painting o arte efímero, que consiste en pintar con gises en el suelo, y en el que se cimentó desde 2010, lo ha llevado a participar en varios congresos y eventos, ganando reconocimientos en los ámbitos nacional e internacional.
Después de haber obtenido el primer lugar en un concurso de Guanajuato, repitió la hazaña en Monterrey, en el Festival Bella Vía, donde el premio consistió en el pase para participar en el Festival Internacional de Madonnari, en Italia.
En junio voló a Europa, cuna de este arte, del que se tiene noticia desde el siglo XVI, y concursó con otros 30 participantes de varios países, obteniendo el primer lugar y el reconocimiento de Madonnaro esperto, gracias a su reproducción de una obra clásica.

¿En qué te inspiraste para realizar la obra con la que concursaste en Italia?
El tema del concurso era la resurrección de Cristo e inicialmente pensé hacer algo con el contexto mexicano, tomando algunos elementos específicos de México. Mandé mi propuesta a la coordinadora de Monterrey, que es enlace con Italia, quien me dijo que estaba muy buena, pero no creía que sirviera allá, porque son más clásicos, quieren ver a Cristo como en los libros, que no lo iban a entender. Entonces decidí tomar una obra de Hugh Patrick Devonas, que retrata un Jesucristo postrado, ya próximo a levantarse, y resulté ganador.

¿Dónde nació el interés por el street painting?
En 2010 empecé con todo esto, cuando una compañera lanzó un concurso de street painting aquí en Guadalajara y me invitó. Gané el segundo lugar y esto me motivó. Al principio empecé a pintar en el suelo, y dije: igual no consigo los resultados que pretendo, pero conforme fui pintando más, vi que sí podía hacerlo bien. Yo pinto desde los siete años, y ya había ganado premios y organizado exposiciones, por lo que siempre he tenido esta motivación para estar creando. Luego entré a la carrera para conocer otras técnicas. De hecho, hago pintura de caballete y obras por encargo.

¿Hay espacios dónde puedas ejercer este arte en México?
Acabo de hacer una obra en un museo de Autlán de Navarro, referente al pintor José Atanasio Monroy y a algunos otros elementos autlenses. Realicé otra pintura en el zoológico de Guadalajara, junto con otros artistas, en 3D y que medía casi 24 metros. Posteriormente quiero hacerlo en la calle, porque realmente lo que he hecho es en concursos y festivales.

¿Cuál es la particularidad de pintar en la calle con respecto a la pintura clásica de caballete?
Primero es que lo haces en el piso. Uno está acostumbrado a agarrar un pincel y pintar cómodamente en un lienzo, y allí te encuentras con una infinidad de cosas, como la textura del suelo: una muy rugosa, otra más lisa; te sangran los dedos, te afecta el calor, el sol, estás a la intemperie. Pero lo que disfrutas más es que efectúas como un show, porque estás frente a un público, interaccionas con él, y en particular con los niños, porque así les siembras la espinita del arte y de la pintura.

El street painting es un arte efímero, como lo dice su nombre: ¿cuál es el sentido de pintar algo que sabes que al poco tiempo va a desaparecer?
Es justamente esto: la aventura de poderlo hacer y enseñárselo a la gente, y con la premisa de que nada es para siempre, puedo decir que no hay que casarse mucho con una pieza. De antemano sabes que lo tienes que borrar, aunque lo hagas perfecto; es más que nada la adrenalina de hacerlo en el suelo y a ver cómo te queda, a contrarreloj y frente a la gente, como en un performance.

Primera persona
Hiram Villaseñor, recién egresado de la carrera de artes plásticas, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, obtuvo el primer lugar en el Festival Internacional de Madonnari, en Italia.