Hidrocausto silencioso del siglo XXI

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Ni una gota de agua, pero si el déscredito de las instituciones de gobierno y de las autoridades, es hasta ahora el único saldo de la Presa El Zapotillo, tras cinco años de lucha de los habitantes de Temacapulín y otras comunidades que viven a la sombra de una cortina que incesantemente se construye con violaciones legales y a los derechos humanos de sus habitantes.
Como ocurre en una notable discusión de tendencias, México y otros países latinoamericanos han llegado tarde a la conclusión que naciones europeas y otras norteamericanas como EU y Canadá obtuvieron desde finales de los años ochentas, al concluir la era de los megaproyectos, entre ellos, la construcción de las presas, para entrar en ese caso en la administración óptima de los ecosistemas.
La anterior, es una de las conclusiones del panel “La Gestión Metropolitana del Agua y la Insustentabilidad de la Construcción de Presas en Jalisco”, organizado por la Comisión de Asuntos Metropolitanos que preside la legisladora Olga Araceli Gómez Flores del Partido de la Revolucií²n Democrática (PRD) el pasado dia 8 de junio en el recinto del Congreso del estado.
Al encuentro asistieron, Pedro Arrojo Agudo, galardonado con el premio Goldman; el doctor José Arturo Gleason Espíndola, consultor privado y académico del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño, experto en captación de agua de lluvia; Heliodoro Ochoa García, del ITESO, y el antropólogo José Rodríguez Macías, del Instituto de ecología de Guanajuato, además de Salvador Peniche del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas.
Sin contar con lo hasta ahora ocurrido, es decir, en el presente siglo, Arrojo Agudo señaló que “los gobiernos podrán decir con exactitud cuántos metros cúbicos de agua han almacenado. Sin embargo, no son capaces de determinar a cuántas personas han sacado de sus comunidades por inundar sus pueblos. Pues bien, se calcula que han sido entre 40 y 80 millones de personas en todo el mundo y se le puede llamar el hidrocausto silencioso del siglo XX, doloroso e invisible para todos aquellos afectados”.
En su conferencia magistral “La insustentabilidad de la construcción de presas en el mundo: una visión desde la nueva cultura del agua“, Arrojo Agudo dijo que es necesario realizar una crítica sistemática a la irracionalidad económica de los tradicionales modelos “de oferta”, como las grandes represas, al insistir en que el problema no es propiamente de escasez, sino la insostenibilidad, la ineficiencia económica y la gobernanza.
El espcialista propuso desarrollar la idea de una gestión integral de cuenca para emigrar de los enfoques tradicionales “de recurso” a nuevos enfoques de “gestión ecosistémica”. Desde esta perspectiva indicó: “Es urgente la gestión de ríos, lagos, humedales y acuíferos, en lugar de hablar de “gestión de aguas, al igual que se ha pasado de la gestión maderera a la gestión forestal”.
“Se trata de entender que un río es mucho más que un canal de agua, al igual que un bosque es mucho más de un simple almacén de madera”.
Recordó que en 1994 en un Foro Mundial del Agua en el cual se expusieron compromisos de cambiar la política de grandes represas se concluyó que estas obras son de un alto costo al erario y que no se puede recuperar lo invertido. Por lo que ha sido una mentira que contribuyan al desarrollo económico de los países.
El doctor Arrojo Agudo recomendó que en el caso de la Presa El Zapotillo se hagan cálculos a cargo de economistas independientes ya que la experiencia es que en la mayoría de estas obras los resultados son “espectacularmente negativos”.
Por su parte, el doctor José Arturo Gleason Espíndola quien participó en el panel con la ponencia: “La presa El Zapotillo y el abastecimiento de agua a la zona conurbada de Guadalajara: mitos y realidades”, explicó que El Zapotillo si bien es una presa ubicada en el río Verde para abastecer a León y a la Zona Metropolitana de Guadalajara, la ciudad no necesitaría de ese líquido, si es aprovechada el agua de lluvias que cada temporal se va al drenaje. Volumen que suma 300 millones de metros cúbicos. Además, que los manantiales están en un proceso de destrucción.
Dijo que en el El Bajío, un notable pozo de absorción natural, se han erigido construcciones como el Estadio Chivas y la Villa Panamericana con el consentimiento de las autoridades y aseguró que es mentira que el Lago de Chapala se le dejará de extraer, ya que el Siapa pretende la construcción de un segundo acueducto.
Concluyó que el sistema hidráulico de la ciudad está deshauciado y por tanto necesario rehabilitarlo totalmente; deben limpiarse las aguas residuales, pues solo el tres por ciento se limpia y, recolectarse el agua de lluvia.