Good morning Aztlán

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Al Este de Los íngeles están los barrios más importantes poblados por mexicanos. Su presencia y propuesta cultural trascienden los límites de la que se considera un área no incorporada a la zona metropolitana. Con una forma propia de comprender e integrarse al mundo, los méxico-americanos no son protestantes blancos, ni tampoco se identifican plenamente con la cultura del sur del río Bravo. Para un grupo importante de nacidos en Estado Unidos de padres mexicanos, que llegaron en las décadas de los cincuenta y sesenta, la combinación de estos dos mundos ha significado un motivo para la desintegración, la violencia y el aislamiento. Para otros, como la banda musical Los Lobos, esta mezcla étnica y geográfica permite la libertad del viaje entre dos universos que enriquecen la creación.

La jarana y el bajo eléctrico
1973 es el año en que Los Lobos aparecen en la escena musical. Nacidos en el Este de Los íngeles, este grupo de músicos genera propuestas que se inscriben en la búsqueda constante y experimentación artística, no sólo de géneros musicales como el rock, el tex-mex, blues, country, folk, R&B, la música tradicional de México y Latinoamérica, sino también por medio de la investigación, de aquellos asuntos que marcan la dinámica sociopolítica contemporánea.
Los músicos y cantantes Loui Pérez (batería, voz, guitarra), Conrad Lozano (bajo, voz, guitarrón), David Hidalgo (voz, guitarra, violín) y la icónica figura de César Rosas (voz, guitarra) forman la banda. Su estilo distintivo marca el pulso de nuestros tiempos a partir de una construcción musical que conjuga estructuras de herencia mexicana, como los sones huastecos y guerrerenses y también los corridos norteños. Los Lobos se apropian estas formas para combinarlas y jugar con el rockabilly, el jazz y el blues. El resultado es el punzante sonido de guitarras y percusiones que con intermitencia cruzan las fronteras entre el folclor y el rock.
Esta propuesta musical se identifica claramente con el México de los dos lados de la frontera. La cultura méxico-americana, la chicana, están caracterizadas por la constante y poderosa tensión entre cada vez más universos culturales. Los Lobos buscan Aztlán a través de un peregrinaje musical que prueba con los sabores que descubren en su recorrido. No se trata de conocer históricamente el pasado de Anáhuac, tanto como de generar, desde la música, nuevos perfiles que definan el orgullo de la extraña raíz. Para Los Lobos, la resistencia dinámica a lo ajeno cede cuando se permiten la creación de un sonido poderoso y divertido.
La carrera de Los Lobos despunta en 1987, cuando obtienen un gran éxito con “La Bamba”, pieza incluida en el sound track de la película acerca de la vida del músico chicano Ritchie Valens. Sin embargo, ese cover dice poco de la producción y talento de este grupo.

César Chávez y Disney
La presencia de la banda en movimientos sociales, así como su compromiso con su contexto social, los lleva a dedicar su primer disco a César Chávez, el activista de los trabajadores agrícolas en el sur de Estados Unidos. “Sí se puede” era el grito de combate de Chávez. Los Lobos lo toman para dar título a su primera producción aparecida en 1976. Es justo este movimiento social uno de los más importantes del siglo XX y para muchos, un claro antecedente de lo que hoy es el liderazgo de Barak Obama. En 1978 aparece el álbum Los lobos del este de Los íngeles. En ambas producciones hay una intención por hablar de su origen y territorio. Le siguieron tres discos más, con los que consolidan su éxito: La bamba (1987), By the light of the moon (1987) y el que terminara por definir el estilo ecléctico de la banda, La pistola y el corazón (1988). La concertación de sonidos e instrumentos de origen tan distinto, consiguen un equilibrio audaz que hace sentir a sus melodías naturalmente sorpresivas.
La esencia creativa de Los Lobos se encuentra en la tradición musical que han ido construyendo a lo largo de su discografía. En cada caso consiguen refinar y extralimitar su apuesta, como en los álbumes The neighborhood (1990), Kiko (1992) y Music for papa´s dream (1995). Siguieron más producciones originales y algunas otras compilaciones. Ahora presentan Los Lobos goes Disney, un inesperado juego musical que toma algunos de los temas más conocidos de las historias de Disney como si fueran extraños juguetes a los que hay que darles cuerda. En esta producción es posible escuchar el clásico Heig ho que entonaban los enanos de Blanca Nieves a su regreso a casa, con sonidos que dejan un gusto extraño a redova y rock. Especialmente divertida es su versión de Bare necesities, la pieza más conocida del Libro de la selva.

Los Lobos en concierto
5 de diciembre
21:00 horas
Foro Expo, a las afueras de
Expo Guadalajara.