Fernando González Gortázar, artista del paisaje urbano

Dentro de la FIL, rindieron homenaje póstumo al arquitecto, cuyo legado permanece en grandes obras arquitectónicas de la ciudad

El arquitecto, urbanista, paisajista y escultor Fernando González Gortázar, recibió un homenaje póstumo, en ceremonia que tuvo lugar en el Paraninfo Enrique Díaz de León de la Universidad de Guadalajara (UdeG), en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

El Rector General de la UdeG, Ricardo Villanueva Lomelí, expresó que al Doctor Honoris Causa por esta casa de estudios y egresado de la Facultad de Arquitectura se le recuerda como un actor relevante de la cultura mexicana puesto que sus aportes abarcaron más allá del medio arquitectónico y escultórico e incursionó en la crítica del arte, la música mexicana y la sociedad.

“Se le recuerda como un artista que dedicó su obra a embellecer el paisaje urbano con obras monumentales en las que combinó la arquitectura, la arquitectura de paisaje y el urbanismo, la escultura urbana y en pequeño formato para lograr espectaculares obras de arte que procuraban el equilibrio estético con la naturaleza, generando un hábitat hospitalario y apacible que invita a la relajación y contemplación”, indicó.

Destacó que su trayectoria académica y profesional casi siempre estuvo ligada a esta casa de estudios y se le reconoce como un arquitecto universal que no sólo se preocupó por mejorar la imagen urbana de esta y otras ciudades de México y el mundo, sino de diseñar espacios que propiciaron la convivencia, la meditación y la armonía.

“Siempre lo recordaremos por su genialidad, empatía, por la defensa de sus ideas estéticas y su visión sobre la conservación del patrimonio histórico, cultural, natural y ecológico, mismas que transmitían en cada una de sus obras, así como los cursos y conferencias impartidas en diversas ciudades de México, Francia, Inglaterra, España y Marruecos”, indicó.

El nieto del homenajeado Pedro Lozano González compartió como vivió los amores y pasiones de su abuelo como viajar, que fue una de las pasiones que le trasmitió, ya que viajar con él no era poner los pies sobre la tierra y tomarse una foto.

“Significaba poner todo tu mundo de cabeza: no dormir, quedarnos viendo plantas que parecían sacadas de Jurassic Park y comer cosas de dudosa procedencia eran sólo algunas de las experiencias que solíamos tener. De los millones de anécdotas tanto chistosas, tristes o angustiantes que nos contaba sobre sus aventuras, siempre hacia énfasis de que es mejor arrepentirse de lo que hiciste a de lo que no hiciste”, comentó.

Expresó que admiraba y disfrutaba de su abuelo más que a nadie y no lo admiraba por ser un gran arquitecto, escultor, pensador o escritor, sino que es su héroe porque hizo un gran trabajo como abuelo y a sus ojos era un gran bromista pesado, un gran orador de historias y alguien con quien sabía que nunca se iba a aburrir.

El Rector del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), Francisco Javier González Madariaga, expresó que González Gortázar fue universitario, compartidor de saber, interactuante con jóvenes; de un naturalista amoroso de plantas y convencido de que naturaleza y arquitectura no sólo se tocan sino van de la mano; un exquisito conocedor de la música popular mexicana que hizo series y programas para radio; con conocimientos para hacer de la geometría escultura, que como artista ofrece sus piezas para que sean rodeadas, vistas por los ojos que transitan.

Fernando González Gortázar es nuestro; nuestro artista, escultor, arquitecto, hombre de opinión y estudioso de las humanidades, un cronopio, diría Julio Cortazar, que bailó con la música y su geometría, los materiales duros y la blandura de la condición humana, que giró y dio vueltas por la tierra pensándola y construyéndola”, compartió.

La Rectora del Centro Universitario de los Altos (CUAltos),  Karla Alejandrina Planter Pérez, recordó algunos momentos vividos, así como las aportaciones de González Gortåzar como fue el diseño arquitectónico de ese plantel universitario.

Fernando rompe con la idea que solemos hacernos del espacio apropiado para una universidad pública, de ahí que imaginar una serie de gestos poéticos, una plazoleta con ventanas abiertas al cielo, paseos adoquinados para el recreo peripatético en permanente diálogo con el entorno. CUAltos está vivo hasta cuando está vacío en el rojo de la tierra y en el añil de los muros, en el verde de las decenas de especies vegetales y en los tantos colores de las flores endémicas, en las inesperadas crestas y valles de un trazo arquitectónico que en realidad no hace sino imitar el paisaje alteño, hacerle eco su vida es pues la del entorno natural mismo con el que sostiene un diálogo permanente”, indicó.

Louise Noelle Gas amiga del homenajeado compartió que fue un verdadero hombre de renacimiento que supo conjugar el arte, sus dotes de poeta y sus indagaciones en el campo de la ciencia.

“No extraña su destacada labor como crítico historiador de la arquitectura colaborando con diversos diarios en Guadalajara y en la Ciudad de México. Sus aportes no solo enriquecieron a la cultura de México, su presencia enriqueció a cada uno de nosotros con una pasión que se extiende más allá de nuestros lares y del hecho construido para abarcar diversas facetas relacionadas con el arte y la naturaleza”, compartió.

Durante la ceremonia se realizaron guardias de honor, la primera de ellas a cargo de autoridades universitarias encabezadas por el Rector General, el Vicerrector Ejecutivo, Héctor Raúl Solís Gadea y el Secretario General, Guillermo Gómez Mata, entre otros funcionarios, así como de la comunidad del CUAltos, como familiares y amigos del homenajeado.

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