Feminicidios en aumento

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Son personas con poco control de impulsos, intolerancia a la frustración, que viven en constante stress. “En ocasiones son dependientes de drogas, personas que desean tener el control de la situación en todo momento. En muchos casos son introvertidas, y en otros son personas que ante la sociedad son muy aceptables, dulces o muy carismáticos, pero en su casa llegan a ser violentos”, así describió a los feminicidas el doctor Mario Alberto Esparza Zamora, investigador del Centro de Evaluación e Investigación Psicológica del CUCS, de la Universidad de Guadalajara.Â
Contrario a lo que alguna gente piensa, no siempre hay en su mente un mundo oscuro sino uno de necesidades no satisfechas, “es un mundo en el cual hay necesidades por cubrir; tienen la necesidad de apoyo, afecto y amor como cualquier individuo pero como no aprendieron cómo cubrirlas lo único que hacen es generar resentimiento hacia la mujer y odio que se convierte en agresividad. Es un mundo contradictorio y hostil, pero también con muchos deseos de ayuda”.
El investigador dijo que sus acciones son cada vez más planeadas, ya que antes actuaban de forma pasional porque les fueron infieles o porque los dejaron, pero ahora ya es planeado, ya la persona intenta no sólo matar sino recibir una gratificación, en ocasiones de sadismo. Cubren mejor sus huellas para que la policía no los encuentre.
Los homicidas de mujeres no siempre estereotipan a sus víctimas; “Si el conflicto es contra la mujer, cuando no conoce a la víctima nos está diciendo que no importa su edad y si tenía parentesco o no con él, lo que importa es su género; que es mujer. Hay que ver cómo asoció el odio con el género femenino, si la persona que fue la base de ese odio tiene características del color de piel, ojos, pelo, se reflejará en la víctima; depende del homicida”.
 Toda mujer puede ser víctima; algunas tienen mayor riesgo que otras, como las mujeres con baja autoestima, tímidas, las que tienden a satisfacer en todo a los papás o a los amigos, las que consideran que la única forma de mantener una relación de pareja es de sumisión o de total abnegación. “Pero las que no son así también tienen riesgo porque hay personas a las que les interesa tener a alguien que sea atractiva e independiente y es su objetivo quitarles la libertad porque todo lo que ellas son lo consideran como agresión”.
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El origen del fenómeno
Los crímenes contra mujeres y niñas se cometen en sociedades o en círculos sociales cuyas características patriarcales y de violación de los derechos humanos se concentran y agudizan de manera crítica. “Somos un estado con mucha violencia intrafamiliar que es un factor de riesgo para los feminicidios; un estado con gran consumo de sustancias alcohólicas y drogas como la cocaína y un estado de doble moral”, mencionó Esparza Zamora.
Abundó que vivimos en una sociedad muy contradictoria, donde los valores que se fomentan en la familia son muy distintos a los de fuera, pues en la familia son valores de cordialidad y respeto, pero en la calle es diferente; “afuera se cree que el más fuerte gana, que se tiene que transar para avanzar, y que entre más agresiva sea la persona se le verá con más respeto”.
Influye, dijo, la educación que se da en la familia donde a la mujer se le concede un rol y al hombre otro. La mujer vale menos y el hombre vale más, el hombre puede hacer y tener mayor libertad y la mujer no. Y cuando se casan, ellos pueden pensar que la mujer es de su pertenencia y que tienen que corregirla y hacer lo que quieran con ese objeto.
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Jalisco, de los más violentos
El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses estimó que al cierre del año 2006 se habrían registrado más de 50 muertes violentas de mujeres en el estado.
En el país, cada día son asesinadas tres mujeres, tanto niñas como adultas, declaró Javier Estrada González, diputado por el partido Verde Ecologista. De 1999 a 2005, seis mil mujeres fueron asesinadas, de acuerdo a las cifras de la investigación “Violencia feminicida en diez entidades de la República Mexicana”.