Eugenio Barba

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Un marinero de piel oscura, muy distinto al estereotipo italiano, llegó a Noruega para hacer teatro. Los escandinavos se encargaron de hacer lo que muchos europeos de entonces y ahora: negarle toda posibilidad al extranjero. Era la década de los sesenta y con mucho en contra, un migrante decidido, comenzó a hacer escuela usando a su favor las diferencias que tanto subrayaban los otros. Eugenio Barba es, desde hace más de cuatro décadas, director artístico del Nordisk Teaterlaboratorium /Odin Teatret en Holstebro, un pequeño pueblo danés. El Odín propone y hace exactamente lo contrario que las políticas de extranjería en Europa, alberga artistas escénicos que provienen de más de diez países para experimentar a través de la investigación de tradiciones teatrales del mundo y los puentes que entre ellas existen, a lo que Barba llama antropología teatral. Eugenio Barba visitó la ciudad para presentar su trabajo e impartir un taller junto a la legendaria actriz británica Julia Varley.

La tradición y sus herederos
Luego de 40 años de su primera visita a América Latina, Barba se encuentra con una sociedad muy castigada por la violencia, pero con una dinámica artística que le sigue resultando atractiva. “Mi primera visita a México fue en 1975 y he regresado casi cada año, siempre por trabajo. Me interesan todas las manifestaciones escénicas, cada vez más escasas, que rompen con la imposición global del teatro europeo, por eso vengo tanto a América Latina. Los jóvenes en Europa viven el teatro como si fueran sus únicos representantes, se creen descendientes de Shakespeare o Molií¨re, su actitud suele ser cerrada y predecible, mientras aquí muchos de los que hacen teatro se saben desnudos y están dispuestos a crecer en la escena bajo su propia piel e identidad. Hoy los jóvenes son como extranjeros relegados. Sociedades llamadas democráticas tienen altos porcentajes de jóvenes sin empleo, entonces el teatro se convierte en una forma de construir su propia dignidad”.

El caos para la creación
El caos es un elemento creativo fundamental. Sin embargo el que hoy impera en la realidad mexicana es altamente destructivo, sobre esto Barba señala: “Hay dos tipos de caos, el que se refiere a experiencias intensas como el enamoramiento y la muerte de un ser amado, situaciones que confrontan en el interior fuerzas nunca antes vividas, laceran, pero son esas energías las que nos llevan al descubrimiento de nuevas aspiraciones. Frente a todo lo que hoy vive México, es muy difícil pensar en cómo usarlo a nuestro favor cuando hay tanta sangre, no puedo contestarlo claramente. Lo que sí puedo decir es que esa es la misión y vocación de la cultura. Para contrarrestar este horror se tiene que proceder desde la política y también a partir de la cultura, que no es otra cosa sino la manera en la que pensamos y nos relacionamos con los demás, en donde los procesos artísticos son fundamentales. El artista debe pensar como lo hace un médico sin fronteras que se va a Irak para salvar una pierna, no se ocupa en crear un sistema sanitario como en el que piensa Obama, sino en esa persona que tiene en frente. El creador puede hacer algo muy pequeño y eso se puede convertir en el propio sentido hacia su oficio y su existencia”.

Mitología de rara avis
En la mitología nórdica, Odín es el dios guerrero de la muerte, un mago sabio. Barba lo eligió para dar nombre a un grupo cuya estética ha sido el resultado de un largo viaje. “Durante años hemos construido un idioma particular que ha caracterizado la identidad profesional del Odín y lo ha convertido en punto de referencia. Hoy nuestro problema es cómo no dejarnos aprisionar por ese estilo, porque es casi trágico luchar durante años para aprender a hacer algo y luego descubrir que sabes hacer sólo eso. Hay que buscar que los aprendizajes no sean una celda. Nos ayuda nuestra manera de organización y vida en el Odín, es una forma arcaica en todos sentidos. Somos como animales de las Galápagos en todos niveles: tecnología, organización y sobre todo marketing. Especialmente yo soy un ejemplar de una especie rarísima.”