Estrés crónico riesgo para corales

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Amenazas locales y globales, como el cambio climático, acrecentadas por las actividades humanas están convirtiendo el bosque arrecifal, ecosistema marino con una evolución de 500 millones de años, en una pradera.

La preocupación de investigadores es que tales riesgos y recurrencias, cada vez mayores, generen una mortalidad masiva de estos organismos. En 2011, según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI), 75 por ciento de los arrecifes de coral estaban bajo amenaza, y de acuerdo con especialistas de la UdeG, se mantiene la tendencia.

Amenazas
Las presiones sobre los arrecifes causan estrés, tal como ocurre en humanos, animales y plantas. Por ejemplo, si no están a gusto respiran rápido, desperdician energía y adelgazan; si el estrés es prolongado afecta funciones como la reproducción, indicó Héctor Reyes Bonilla, científico de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

Diversos factores los someten a estrés: calor, mala calidad del agua, acidificación del océano y hasta el tacto de buceadores. Por ejemplo, sedimentos de la construcción disminuyen la luz que requieren; al compartir su tejido con algas, éstas no les dan de comer. Incluso, si les cae sedimento constante, el coral gasta demasiada energía y muere.

Los corales son uno de los colectores de luz más eficientes de la naturaleza, aseguró Susana Enríquez Domínguez, de la Universidad Nacional Autónoma de México. Si bien la luz es un elemento clave para su crecimiento, si la reciben en exceso es su talón de Aquiles.

Estudios que realizaron muestran “que no es el efecto de la acidificación del océano tan dramático como se llegó a creer”, ya que no genera daños a la fotosíntesis, contrario a lo que ocurre con el estrés térmico, que agrava la descalcificación de los organismos.

Un caso
Las Islas Marietas, ubicadas en Nayarit, registraron en 2014 una pequeña pérdida coralina, del 0.7 por ciento de su cobertura total, que era del 12.5 por ciento según las investigaciones realizadas por los académicos del Centro Universitario de la Costa (CUCosta), Paola Rodríguez Troncoso y Amílcar Cupul Magaña. La afectación más grave se dio en la isla Isabel, donde la cobertura coralina se redujo del 12.2 por ciento a 3.8.

Tras estudios de estrés térmico, tanto en campo como en laboratorio de la especie Pocillopora, encontraron que con altas temperaturas (31.5 grados) se blanquea el coral y hay mortandad, y con 19 grados se dispara el estrés por frío, añadió especialista del CUCosta.

Rodríguez Troncoso apuntó que las condiciones térmicas más extremas la padecen corales del Pacífico central mexicano, es decir, desde las Islas Marías, pasando por la Costa Sur de Jalisco hasta Colima, puesto que es una zona de transición oceanográfica que trae corrientes de aguas, tanto cálidas y baja de nutrientes, como frías y altas en nutrientes.

Los blanqueamientos están asociados a los eventos del Niño, en su fase cálida, y la Niña, en su fase fría. Cuando hay estrés por calor, el organismo expulsa al simbionte (alga) que lo intoxica y por eso se blanquea. En el estrés por frío, el alga pierde la capacidad de fotosintetizar y no nutre al animal, por lo que es este último quien debe alimentarse a sí mismo y al alga, con lo que se debilita.

Efectos
Los especialistas, que participaron en el VIII Congreso Mexicano de Arrecifes Coralinos, organizado por la Sociedad Mexicana en esta materia (Somac) y la UdeG, apuntaron que la elevación de la temperatura con el cambio climático, sumada a otros factores y fenómenos como el Niño y Niña, ahora más recurrentes e intensos, podrían someterlos a un constante estrés crónico que deje mortalidad masiva de corales.

“Hay estudios, un poco alarmistas, que dicen que el ecosistema tiene hasta el 2050 para estar bien”, dijo Reyes Bonilla, aunque reconoció que estos organismos pueden adaptarse, pero su proceso es lento: un coral crece un centímetro por año, o hasta menos. No obstante, el arrecife mesoamericano mejoró su salud de “mal” en 2012 a “regular” este 2015, de acuerdo con la Iniciativa de Arrecifes Saludables para la Gente.

Rodríguez Troncoso ejemplificó que la especie Pocillopora tiene resiliencia: “Es lo que estamos viendo. A pesar del blanqueamiento y la mortandad, está ocupando espacios en la isla, que eran de coral muerto o de rocas”.

Sin embargo su futuro parece incierto, y con éste, el nuestro. El coral es la base de un sistema, que de perderse afectaría la biodiversidad, el turismo y la alimentación humana. De hecho, ya se pierden corales constructores: “Estamos convirtiendo el bosque arrecifal en una pradera”, sentenció Enríquez Domínguez.

Arrecifes coralinos

• Hogar de cuatro mil especies de peces.
• Cerca de 275 millones de personas viven en regiones con corales.
• En más de 100 países y territorios los arrecifes protegen 150 mil kilómetros de costas y sus comunidades contra tormentas y erosión.

Fuente: WRI.